sábado, 17 de diciembre de 2022

LO DIFÍCIL DE RECONOCERNOS (Reflexiones para el Fin de Semana)

 



SOMOS MUY CAPACES DE ANALIZAR A LOS DEMÁS, DE VER LA MOTA EN EL OJO AJENO, DE APLICAR LA LEY DEL EMBUDO, DE OPINAR RÁPIDAMENTE Y DAR CONSEJOS, DE METERNOS DÓNDE NO NOS LLAMAN, DE SOLUCIONAR LAS CAUSAS DE OTROS, DE TENER LA RAZÓN EN TODO, DE ARREGLAR EL PAÍS, DE SABER LO PASADO, LO PRESENTE Y LO FUTURO DE LOS DEMÁS…TODO MENOS SER SINCEROS CON NOSOTROS MISMOS Y RECONOCER LO QUE SOMOS Y LO QUE HACEMOS.

NOSOTROS NUNCA SOMOS CULPABLES DE NADA. LOS DEMÁS DE TODO.

Me fascina la capacidad de ocultación, auto perdón y salvación que tenemos para con nosotros mismos. La falta de visión global de lo que somos o lo que hacemos y el absoluto ensimismamiento al mirarnos al ombligo y creer que allí comienza y termina el mundo

A lo largo de la vida hemos aprendido dos hábitos muy difíciles de romper y que nos afectan absolutamente. Se trata del hábito de NO CONFIAR en nosotros mismos y el de NO ESCUCHARNOS.

Comenzamos a dejar de creer en nosotros con mucha facilidad cuando depositamos nuestra valía en la opinión de los demás. Es curioso cómo, de forma consciente nadie estaría dispuesto a apostar por los juicios de otro antes que por los propios.

Si nos imaginamos a nosotros mismos cediendo el poder de la fuerza personal que sentimos cuando defendemos nuestras opiniones y ejercemos nuestros valores no nos haríamos propietarios de esa imagen y negaríamos, una y otra vez, estar adoptando ese papel.

Los procesos que nos llevan a protagonizar este rol de marioneta son sutiles y muy tempranos. Uno se acostumbra a dar por válido y superior todo lo que sus mayores de referencia marcan como pauta de conducta y a base de intuir que ellos son el baluarte seguro para conquistar el éxito en nuestra vida, olvidamos comenzar a vivirla con los recursos propios.

Las personas que han caminado por muchos lugares y se han visto urgidas a vivir situaciones muy diversas, saben que en ellas han tenido que recurrir a sí mismos en muchas ocasiones. Que han debido confiar en su intuición en otras más y, que, sobre todo, no dudan de sí mismos ni de su capacidad de resolución cuando los problemas les han sorprendido en solitario.

La dependencia excesiva conduce a una irremediable falta de confianza en nosotros mismos y tiene un coste muy elevado en el complejo proceso de vivir. El apego y la codependencia nos hacen inválidos con muletas perpetuas que soltamos muy mal. Acaso, a lo sumo, vamos cambiando de modelo de apoyos y pasamos de aquellos que de forma incondicional y amorosa nos ofrecen los padres a los que vamos aceptando a lo largo del camino, de parejas y amistades que aún con la mejor intención, no nos permiten ser nosotros mismos.

No es fácil tomar decisiones cuando uno depende tanto de todo porque siempre se sentirá culpable de dañar a alguien con lo que inicia. 

NACEMOS CON LA INMENSA POTESTAD Y LA FORTALEZA INFINITA DE SABER GUIARNOS SI SOMOS CAPACES DE ESCUCHARNOS. HEMOS DE DEJAR QUE ESA VOZ QUE NOS ACOMPAÑA DESDE QUE SOMOS CONSCIENTES SEA CAPAZ DE DIRIGIRNOS SIN MIEDO.

SERÍA EXCELENTE QUE CADA DÍA TOMÁSEMOS UNA DECISIÓN POR PEQUEÑA QUE FUESE Y LO PRACTICÁSEMOS A PARTIR DE AHORA DICIÉNDONOS: “YO SOY UNA PERSONA SEGURA DE HACER LO MEJOR EN CADA SITUACIÓN, POR ESO SÉ QUE PUEDO ENFRENTARME CON TODO AQUELLO QUE LLEGUE PARA MÍ”.

 



 

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