viernes, 20 de agosto de 2021

CON TUS PENSAMIENTOS NO LO DUDES............... PUEDES CAMBIAR TU VIDA

 



Dice la sabiduría milenaria: “CUANDO LA SITUACIÓN ES BUENA DISFRÚTALA. CUANDO LA SITUACIÓN ES MALA, TRANSFÓRMALA. CUANDO LA SITUACIÓN NO PUEDE SER TRANSFORMADA, TRANSFÓRMATE TU”.

En numerosas ocasiones, no podemos cambiar los hechos ni la realidad que nos rodea. Pero lo que sí es posible transformar son nuestros pensamientos para enfrentar la situación con otra forma de pensar, con otras perspectivas y nuevos ánimos. Tus pensamientos son los que hacen posible tu calidad de vida.

Nos lo dicen con frecuencia: si quieres mejorar tu vida aprende a pensar de manera diferente. Suena bien, lo tenemos claro, pero ¿cómo se hace eso? ¿Mediante qué tipo de alquimia mental puedes cambiar tus pensamientos? La verdad es que no es tan fácil, el cerebro no es como una habitación donde uno pueda, de un día para otro, quitar unos muebles para poner otros.

Decía Einstein: “NO PODEMOS SOLUCIONAR UN PROBLEMA, USANDO LA MISMA FORMA DE PENSAR QUE LO ORIGINO”.

Todo nuestro universo psicológico es tremendamente resistente. Tampoco funciona de manera tan rápida eso que tantas veces nos recomiendan de «transforma tus pensamientos negativos en positivos». 

LOS ESQUEMAS MENTALES SON PROFUNDOS, RÍGIDOS Y MUY POCO DADOS A LA TRANSFORMACIÓN ESPONTÁNEA POR MUCHO QUE UNO LO DESEE. Todo ello requiere de un profundo trabajo por nuestra parte, de una delicada artesanía en la cual ir rompiendo patrones y desactivando enfoques mentales.

Por otro lado, hay algo que conviene entender primero: los pensamientos, por sí mismos, no tienen poder sobre nosotros. En realidad, no son más que experiencias mentales fugaces que van y vienen. Ahora bien, en ocasiones tendemos a reforzar unos por encima de otros, damos relevancia a una serie de ideas que no siempre nos benefician. Es así como surge la ansiedad y así como se van edificando las depresiones.

PENSAR BIEN ES TENER UNA VIDA PLENA. Aprender a hacerlo supone caminar hacia un cambio notable en nuestra realidad inmediata, gracias al cual podremos experimentar por fin eso que tanto hemos echado en falta: el bienestar.

LA PREGUNTA ES OBLIGADA: ¿CÓMO APRENDER A CAMBIAR NUESTROS PENSAMIENTOS?

Fue Frederic Charles Bartlett, profesor de psicología experimental de la Universidad de Cambridge, quien sobre 1920 habló por primera vez sobre los esquemas de la mente y sobre algo que sería decisivo en terapia: el pensamiento y el recuerdo se pueden reconstruir. Él formaba parte de lo que más tarde se definió como la «revolución cognitiva», un enfoque psicológico que ponía la atención en los procesos mentales de la persona.

Después, llegarían técnicas tan decisivas como la reestructuración cognitiva. Se trata de un proceso en el cual deben identificarse pensamientos negativos e irracionales lo que se llama “distorsiones cognitivas” para después, confrontarlos. Es un modo de sustituir esas creencias que nos supeditan al sufrimiento por otras más racionales, esas que nos permiten desarrollar todo nuestro potencial.

el camino de la transformación no es sencillo. No puedes cambiar tus pensamientos de una semana para otra. La mente humana es obstinada, no es fácil convencerla de que interprete determinadas cosas de otro modo, que sea capaz de ver la cara amable de la vida y no ese reverso en el que solo se contiene la preocupación  y la negatividad.



Asimismo, tampoco podemos dejar de lado un hecho: emoción y pensamientos siempre van de la mano, se retroalimentan. Es muy complicado decirle a la mente «tómate las cosas de otro modo y piensa en nuevas soluciones» cuando estamos atrapados por el miedo, por la angustia o la tristeza, llegado este momento lo mejor es “Pararse”

La mente deja correr los pensamientos de manera frenética. Es como un torrente de agua que fluye a toda velocidad. No siempre somos conscientes de lo que ocurre en nuestro interior. La estrategia que debes seguir para cambiar tus pensamientos es detectar, en primer lugar, cuáles son precisamente los que deben ser transformados.

Es decir, debes convertirte en un buscador de las ideas negativas e irracionales que contaminan el océano de tu universo psíquico. Para ello, lo mejor es relajarnos, calmar la mente, coger lápiz y papel y describir esos pensamientos que nos perturban.

UNA VEZ DETECTADOS ESOS PENSAMIENTOS NEGATIVOS HAY QUE “SOMETERLOS A JUICIO”. 

¿Qué significa esto? Que tendremos un diálogo con nosotros mismos para pasar esas ideas por un filtro, uno donde preguntarnos: “¿tiene lógica este pensamiento?”, “¿me sirve de algo?”, “Si me genera sufrimiento, ¿por qué lo estoy reforzando?”, “¿Qué es lo que debería hacer con él?”.

Una vez realizado el análisis el último paso es el más decisivo y también emocionante. Es aquí donde se eleva nuestro compromiso y responsabilidad con nosotros mismos. Al fin y al cabo, el proceso para cambiar tus pensamientos requiere ponerte cara a cara contigo mismo para descubrir que llevas mucho tiempo saboteándote.

ES TOMAR CONCIENCIA DE QUE HAS ESTADO ALIMENTANDO ENFOQUES DESTINADOS A NO DEJARTE EVOLUCIONAR CORRECTAMENTE Y A LIMITARTE UNA SERIE DE OPORTUNIDADES VITALES QUE TE HUBIERAN PERMITIDO SER UN POCO MÁS FELIZ. NO OBSTANTE, SIEMPRE ESTÁS A TIEMPO.

LA ÚLTIMA ETAPA EN ESTA TAREA IMPLICA REFORMULAR ESAS VIEJAS Y DAÑINAS IDEAS POR UNAS MÁS LIMPIAS, OPTIMISTAS, REALISTAS Y ÚTILES. ES ELIMINAR LA NEGATIVIDAD PARA DEJAR PASO A LA ESPERANZA. ES CAMBIAR EL ENFOQUE PARA DESCUBRIR DE PRONTO QUE CON ESA VARIACIÓN EL MUNDO CAMBIA Y TAMBIÉN TÚ CAMBIAS.

NO DUDEMOS, POR TANTO, EN APRENDER A PENSAR MEJOR PARA VIVIR COMO MERECEMOS.

 



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