C.E.

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martes, 3 de noviembre de 2015

EL ARTE DE NO AMARGARSE LA VIDA

TENGO LA COSTUMBRE DE INVESTIGAR AQUELLO QUE ME PREOCUPA PARA TRATAR DE COMPRENDERLO, ASIMILARLO Y PODER APLICAR EN MI DÍA A DÍA EL CONOCIMIENTO QUE SE DERIVA DE ELLO.

Los libros siempre son una fuente de sabiduría, donde podemos buscar las respuestas y el conocimiento que necesitamos, basándonos en personas que han estudiado e investigado, aquello que como decía antes nos preocupa, porque en los libros siempre encontraremos respuestas tan certeras y llenas de tranquilas perspectivas que siguen siendo los mejores consejeros.

Antes de hablar del libro y a modo de introducción una reflexión:

“EN LA VIDA LO MIREMOS COMO LO MIREMOS SOLO NOS OCURREN DOS TIPOS DE COSAS, 1.- LAS QUE PODEMOS CAMBIAR Y 2.- LAS QUE NO PODEMOS CAMBIAR.

Y en ese camino haremos dos grandes descubrimientos:

El primer gran descubrimiento que debemos hacer es que: “EL SER HUMANO PUEDE CAMBIAR SU VIDA, SI CAMBIA SU ACTITUD”

El segundo gran descubrimiento es: QUE DEBEMOS APRENDER A “DEJAR PASAR” LOS PROBLEMAS EN LUGAR DE RESISTIRNOS A ELLOS CON TODAS NUESTRAS FUERZAS. CONSIGUIENDO ASÍ QUE NUESTRA VIDA EMPIEZA A FLUIR.

Y gracias a ese fluir tendremos el conocimiento suficiente para: 

 1.- CAMBIAR LAS COSAS QUE PODEMOS CAMBIAR. 

 2.- ACEPTAR LAS COSAS QUE NO PODEMOS CAMBIAR 

 3.- LA SABIDURÍA NECESARIA PARA VER LA DIFERENCIA.

Uno de esos libros interesantes y que no dejan indiferente a quien lo lea es el que da título al artículo de hoy.

EL PSICÓLOGO RAFAEL SANTANDREU ES EL AUTOR DEL LIBRO “EL ARTE DE NO AMARGARSE LA VIDA”.

El autor prefiere cambiar la palabra “desgracias” por la de “adversidades”. El cómo se reacciona es lo que marca la diferencia entre un concepto y otro, porque las alternativas son simplemente, aceptar la realidad o convertirse en un ser rabioso y amargado porque las cosas no son como uno quisieran que fuesen o por lo injustas que nos parecen.

Para no amargarse la vida con lo que sucede se requiere talento, dedicación, perseverancia y sobre todo, cambiar la forma en que se responde cuando aparecen esos “malos momentos”. 

 Qué diferente es surfear la vida por encima de sus olas a vivir sumergido, siempre medio ahogado, vapuleado por las corrientes marinas…qué distinto “gozarla o sufrirla como si fuese un mar hostil que nos domina”, escribe. Afirma que no importa la edad que uno tenga, ni que seamos escépticos o vulnerables para lograr salir de la amargura. La clave está en transformar la manera de pensar, la filosofía personal y el diálogo interno.

EPICTETO, INSIGNE FILÓSOFO GRIEGO DECÍA: “NO NOS AFECTA LO QUE NOS SUCEDE, SINO LO QUE NOS DECIMOS SOBRE LO QUE NOS SUCEDE”.

Entre los hechos externos y los efectos emocionales existe una instancia intermedia llamada “pensamientos”. A un pensamiento catastrofista siempre le sigue una emoción similar. El padecimiento entonces está asegurado y la tortura mental se traduce en sensaciones de angustias exageradas e inútiles que no ayudan a resolver el problema.

Las creencias que se instalan en la mente, aunque tengan base real, pueden volverse destructivas y devoradoras de nuestra felicidad y hay que combatirlas con rapidez. 

HAY QUE APRENDER A RELATIVIZAR, A DEJAR DE DAR IMPORTANCIA A UN PROBLEMA QUE DE NO VERLO DESDE EL ÁNGULO QUE LO HACEMOS CUANDO SUFRIMOS, DEJARÍA DE IMPORTARNOS Y AHÍ EN ESA ZONA DE RACIONALIDAD ES DONDE DEBEMOS SITUARNOS PARA COMENZAR LA RECONSTRUCCIÓN DE NUESTRO EQUILIBRIO.

NO HAY MEJOR OPCIÓN QUE PROBAR. ES LA ÚNICA FORMA DE COMPROBAR QUE FUNCIONA.

Un poco de humor es lo más sano que podemos sentir, para estar mejor.


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