C.E.

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sábado, 21 de septiembre de 2013

EL RESPETO Y LA RESPONSABILIDAD

EN SUS MÁS VARIADAS FACETAS EL RESPETO CONSTITUYE LA ESENCIA DEL SER HUMANO Y LA CUALIDAD PRINCIPAL EN SU RELACIÓN COMO SER SOCIAL.

RESPETO GENERA E IMPLICA EL RECONOCIMIENTO DE QUE CADA SER HUMANO ES COMO ES DE ACUERDO A SU NIVEL EVOLUTIVO, A SU ACEPTACIÓN COMO ES, A COMPRENDER QUE DE LAS DIFERENCIAS SE ESTABLECEN EN LA INDIVIDUALIDAD PERO QUE UNEN EN LA IGUALDAD. 

El respeto nace en la dignidad de la vida y se potencia en la facultad humana de enriquecerla, mejorarla cada día, no de destruirla. Enriquecer la propia vida en el estudio, en la afirmación de los conceptos morales, en la revitalización constante del sentimiento de amor, porque respeto también significa amor, en el sentido universal.

NOS AMAMOS A NOSOTROS MISMOS CUANDO VIVIMOS UNA EXISTENCIA SANA, ÚTIL, GENEROSA, ACTIVA, PRODUCTIVA.

Amamos a los demás, cuando aceptamos la forma de vida que el otro ser eligió, y si entendemos que ese estilo de vida le hará daño, lo destruirá, respeto es ayudar apoyar y procurar por los medios pacíficos y persuasivos, su educación, su información, la asistencia a sus necesidades.  
Lo importante es saber establecer los límites y el respeto de cada vida, pero involucrándose, interesándose, colaborando si es necesario, no permanecer indiferentes bajo el lema "que cada cual haga su vida", sobre todo cuando los lazos familiares reclaman a la conciencia, posturas de acción solidaria.

RESPETO ES ENSEÑAR, PERO NO IMPONER, EDUCAR PERO DEJAR HACER, CONDUCIR PERO NO OBLIGAR.

Así, el ejercicio del respeto hace que todas las cosas de la vida, desde el momento primero de la mañana hasta el tiempo del descanso al final del día, hace al ser humano vivir la vida en plenitud consigo mismo y con los demás.

Como valor trascendental de la vida, se erige como uno de los primeros en una jerarquía de valores que iluminan el camino del ser humano. Todo lo que atente contra la vida (destrucción en la droga, el alcohol, degradación de la conducta humana, etc.) implica violación al sentido de respeto individual y colectivo.

Una sociedad que intenta transitar por los caminos de la civilización y la igualdad, debe educar en este valor como pilar para que la convivencia entre los seres humanos se manifieste con un tono más armónico, de tolerancia y comprensión.

EL HECHO DE EXIGIR RESPETO IMPLICA TAMBIÉN, UN COMPROMISO, UNA RESPONSABILIDAD Y UN DEBER DEL SER QUE LO EXIGE. UNA RESPONSABILIDAD, PORQUE SE DEBEN MANIFESTAR ACTITUDES ACORDES AL BIEN QUE SE RECLAMA QUE LOS OTROS PRACTIQUEN. DE ESTA MANERA, EL RESPETO SE ENLAZA CON LA RESPONSABILIDAD Y EL DEBER, VALORES FUNDAMENTALES EN LA CONSTRUCCIÓN DE ACTITUDES POSITIVAS QUE FAVORECEN EL CRECIMIENTO PERSONAL Y SOCIAL.

Somos responsables cuando no solamente cumplimos nuestros habituales compromisos y trabajos, sino también lo somos cuando asumimos las consecuencias de nuestros actos, de nuestra manera de pensar y expresarnos.

Cuando no se manifiesta la coherencia entre lo que decimos y hacemos, entonces no estamos siendo responsables. La incoherencia entre el decir y el hacer, es una lamentable forma de comportamiento en nuestros días. No debemos resignarnos, todo lo contario en un mejor conocimiento de nosotros mismos día a día, seremos capaces de expresar con mayor fidelidad en el exterior las emociones y sentimientos que se generan en nuestros interior.

El ejemplo o el intento constante por alcanzar una conducta que se encuadre en los parámetros morales de lo que creemos trascendente, debe constituirse en nuestro esfuerzo cotidiano. Sin esfuerzos no hay logros, ni hay transformaciones y entonces, la incoherencia seguirá siendo nuestra guía.

La responsabilidad la ejerce el ser humano de bien que tiene visión de futuro, que anhela nuevos niveles de compromisos y aspira a una posición más sólida en sus convicciones espirituales.

Entendido así, este valor se conecta con un profundo sentimiento del deber.

Este sentido de obligación y cumplimiento, distingue al ser humano en su propia condición sin olvidar en ningún momento que actuar con deber implica también asunción de posturas comprometidas. "Debo hacer esto aunque no tenga ganas"; la conciencia del deber lentamente se va imponiendo y va despertando al espíritu deseoso de progreso.

DEBER, COMIENZA SIENDO UNA IMPOSICIÓN A SÍ MISMO. DEBER, TERMINA SIENDO UNA SATISFACCIÓN.

Cuando el sentido del deber se combina con lo placentero, la ecuación es perfecta y asegura su éxito. Un éxito que anida en el sentimiento de alegría íntima, de aceptación por lo que la vida nos ofrece, de razonado optimismo a pesar de las circunstancias difíciles que no siempre podemos manejar.

HAY UN DEBER MÁS PROFUNDO QUE HACE AL ALMA SENTIRSE PLENA: ES EL DE ESTAR CUMPLIENDO SU PROYECTO DE VIDA. CADA SER HUMANO ENCARNA CON UNA MISIÓN, MÁS SIMPLE O MÁS COMPLICADA, MÁS PERSONAL O UNIVERSAL, PERO SIEMPRE CON UN PROYECTO CLARO Y CONCRETO. PARA ESTA EXISTENCIA.

INTUIR ESE OBJETIVO DE VIDA, ES POSIBLE CUANDO EL SER SE CONECTA CON LO SUPERIOR A TRAVÉS DE SU PENSAMIENTO REFLEXIVO Y VALORATIVO DE LAS CIRCUNSTANCIAS QUE LO RODEAN. CADA ESPÍRITU ES LA SEMILLA DE UNA ESPIRITUALIDAD QUE PUEDE SER REVITALIZADA Y VIGORIZADA CON LA FUERZA DEL PENSAMIENTO CREADOR, DE LA ACCIÓN SOLIDARIA, DE LA PREOCUPACIÓN SOSTENIDA POR EL PROPIO MEJORAMIENTO Y EL DE LOS DEMÁS.

RESPONDER A ESE PROYECTO DE VIDA SIN PREJUICIOS Y SIN REBELDÍAS, PRODUCE EN EL ALMA LA ALEGRÍA PROFUNDA DEL DEBER CUMPLIDO, LA REALIZACIÓN PLENA DEL ESPÍRITU QUE HA LOGRADO REALIZARSE EN SU PROYECTO TRASCENDENTE: EL DE UNA EXISTENCIA ORIENTADA A RESCATAR LOS VALORES ESENCIALES Y PLASMARLOS EN COTIDIANAS VIVENCIAS PERSONALES.

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