sábado, 17 de diciembre de 2022

LO DIFÍCIL DE RECONOCERNOS (Reflexiones para el Fin de Semana)

 



SOMOS MUY CAPACES DE ANALIZAR A LOS DEMÁS, DE VER LA MOTA EN EL OJO AJENO, DE APLICAR LA LEY DEL EMBUDO, DE OPINAR RÁPIDAMENTE Y DAR CONSEJOS, DE METERNOS DÓNDE NO NOS LLAMAN, DE SOLUCIONAR LAS CAUSAS DE OTROS, DE TENER LA RAZÓN EN TODO, DE ARREGLAR EL PAÍS, DE SABER LO PASADO, LO PRESENTE Y LO FUTURO DE LOS DEMÁS…TODO MENOS SER SINCEROS CON NOSOTROS MISMOS Y RECONOCER LO QUE SOMOS Y LO QUE HACEMOS.

NOSOTROS NUNCA SOMOS CULPABLES DE NADA. LOS DEMÁS DE TODO.

Me fascina la capacidad de ocultación, auto perdón y salvación que tenemos para con nosotros mismos. La falta de visión global de lo que somos o lo que hacemos y el absoluto ensimismamiento al mirarnos al ombligo y creer que allí comienza y termina el mundo

A lo largo de la vida hemos aprendido dos hábitos muy difíciles de romper y que nos afectan absolutamente. Se trata del hábito de NO CONFIAR en nosotros mismos y el de NO ESCUCHARNOS.

Comenzamos a dejar de creer en nosotros con mucha facilidad cuando depositamos nuestra valía en la opinión de los demás. Es curioso cómo, de forma consciente nadie estaría dispuesto a apostar por los juicios de otro antes que por los propios.

Si nos imaginamos a nosotros mismos cediendo el poder de la fuerza personal que sentimos cuando defendemos nuestras opiniones y ejercemos nuestros valores no nos haríamos propietarios de esa imagen y negaríamos, una y otra vez, estar adoptando ese papel.

Los procesos que nos llevan a protagonizar este rol de marioneta son sutiles y muy tempranos. Uno se acostumbra a dar por válido y superior todo lo que sus mayores de referencia marcan como pauta de conducta y a base de intuir que ellos son el baluarte seguro para conquistar el éxito en nuestra vida, olvidamos comenzar a vivirla con los recursos propios.

Las personas que han caminado por muchos lugares y se han visto urgidas a vivir situaciones muy diversas, saben que en ellas han tenido que recurrir a sí mismos en muchas ocasiones. Que han debido confiar en su intuición en otras más y, que, sobre todo, no dudan de sí mismos ni de su capacidad de resolución cuando los problemas les han sorprendido en solitario.

La dependencia excesiva conduce a una irremediable falta de confianza en nosotros mismos y tiene un coste muy elevado en el complejo proceso de vivir. El apego y la codependencia nos hacen inválidos con muletas perpetuas que soltamos muy mal. Acaso, a lo sumo, vamos cambiando de modelo de apoyos y pasamos de aquellos que de forma incondicional y amorosa nos ofrecen los padres a los que vamos aceptando a lo largo del camino, de parejas y amistades que aún con la mejor intención, no nos permiten ser nosotros mismos.

No es fácil tomar decisiones cuando uno depende tanto de todo porque siempre se sentirá culpable de dañar a alguien con lo que inicia. 

NACEMOS CON LA INMENSA POTESTAD Y LA FORTALEZA INFINITA DE SABER GUIARNOS SI SOMOS CAPACES DE ESCUCHARNOS. HEMOS DE DEJAR QUE ESA VOZ QUE NOS ACOMPAÑA DESDE QUE SOMOS CONSCIENTES SEA CAPAZ DE DIRIGIRNOS SIN MIEDO.

SERÍA EXCELENTE QUE CADA DÍA TOMÁSEMOS UNA DECISIÓN POR PEQUEÑA QUE FUESE Y LO PRACTICÁSEMOS A PARTIR DE AHORA DICIÉNDONOS: “YO SOY UNA PERSONA SEGURA DE HACER LO MEJOR EN CADA SITUACIÓN, POR ESO SÉ QUE PUEDO ENFRENTARME CON TODO AQUELLO QUE LLEGUE PARA MÍ”.

 



 

miércoles, 14 de diciembre de 2022

ESTAR BIEN CON UNO MISMO ES MÁS SALUDABLE QUE ESTAR BIEN CON LOS DEMÁS

 


 


ESTAR BIEN CON UNO MISMO ES FUNDAMENTAL PARA NUESTRA SALUD FÍSICA, ENERGÉTICA, MENTAL Y ESPIRITUAL Y POR SUPUESTO PARA PODER DISFRUTAR PLENAMENTE NUESTRA VIDA.

Entender que estar bien con uno mismo es preferible a estar bien con todos es sinónimo de salud y bienestar. Es como el aprendizaje que se adquiere después de un largo viaje, ahí donde poco a poco se dejan determinadas situaciones atrás para avanzar ligero, libre de cargas en la mochila y piedras en los zapatos. Es un despertar que nos permite llevar la vida con más integridad.

A pesar de que la teoría, en apariencia, sea fácil de entender y que dé incluso para escribir más de un libro sobre crecimiento personal, cabe decir que en la práctica fallamos muchos. Para entenderlo mejor daremos un pequeño ejemplo sobre el que reflexionar. Imaginémonos a nosotros mismos mirando por la ventana algo que ocurre cada mañana a la misma hora. Ahí está nuestro vecino, sacando cada día su pequeño bonsái para que reciba de forma regular la luz del sol. Lo atiende con esmero y obsesiva dedicación: lo poda, lo riega, lo nutre…, incluso podríamos decir que le da cariño.

“CUANDO TE AMAS Y TE RESPETAS A TI MISMO, LA DESAPROBACIÓN DE ALGUIEN NO ES NADA QUE HAYA QUE TEMER O EVITAR” -Wayne Dyer-

Es algo que a nosotros mismos nos llama mucho la atención por un hecho muy concreto. Nuestro vecino nunca nos ha parecido un hombre especialmente feliz, tiene un trabajo que no le agrada y es la clásica persona que intenta estar bien con todo el mundo. Su abnegada necesidad por complacer ha hecho de él una marioneta de la que tira casi cualquier persona: la familia, los jefes, los amigos… De hecho, estiran tanto sus “hilos” que estos ya han empezado a ceder: nuestro joven vecino ya ha sufrido su primer amago de infarto.

Cada día cuando lo vemos salir con su bonito y cuidado bonsái nos preguntamos por qué no se atiende a sí mismo con la misma dedicación y amor como lo hace con su pequeño árbol. Estar bien con uno mismo es algo que sin duda debería aprender a practicar nuestro vecino, podando quizá determinadas relaciones, nutriendo autoestimas y buscando ese calor con el que recuperar dignidades, autoestimas y bienestares…

 

ESTAR BIEN CON UNO MISMO, CUESTIÓN DE LÓGICA Y PURA NECESIDAD

Decía Epícteto que «al igual que cuando caminamos intentamos no pisar un clavo o torcernos un tobillo, en la vida deberíamos conducirnos con la misma atención»; es decir, evitando que otros nos dañen, evitando dañar y salvaguardándonos sabiamente de todo mal. Sin embargo, en ocasiones no lo hacemos: nos descuidamos con nocturnidad y alevosía. Nos olvidamos de que, dejar de estar bien con uno mismo, para priorizar a otros, no es sano.

Pasamos por alto, tal vez, que intentar complacer a todos aplazando las propias necesidades no es lógico ni recomendable. Asimismo, permitir que se nos vaya la vida sintiéndonos mal con nosotros mismos por esto y aquello, percibiéndonos vacíos, indecisos y frustrados nos obliga a pagar un precio alto. 



Recordemos que lo que se cuida prospera, y que aquello que se defiende y se nutre da sus frutos. Así, algo en lo que deberíamos reflexionar también es que hay momentos donde sería necesario dejar a un lado los aspectos emocionales para hacer uso de la razón. SEPARAR LO QUE SENTIMOS Y RECORDAR LO QUE NECESITAMOS ES A MENUDO PRIORITARIO.

Somos conscientes de que la Inteligencia Emocional tiene mucho peso a día de hoy; sin embargo, existen instantes muy concretos donde el pensamiento más lógico y racional es el que mejor funciona. ¿La razón? Es este tipo de enfoque mental es el que más nos insta a tomar decisiones firmes para iniciar cambios en beneficio propio.

DECÍA ERICH FROMM QUE LAS PERSONAS TENEMOS LA SUTIL CAPACIDAD DE VIVIR EN UNA CONTRADICCIÓN CONSTANTE. Ello hace que en ocasiones nos digamos aquello de que si los demás son felices yo soy feliz, de que si le digo a tal persona que me parece bien lo que hace, aunque no sea así, lograré su aceptación y complacencia, y ello me ofrecerá bienestar.

Semejantes dualidades son destructivas, son situaciones de un elevado coste emocional donde debería primar ante todo el sentido y la razón: si algo no me gusta, me alejo; si no estoy de acuerdo, lo digo; si me hace daño, me defiendo; si no soy feliz, actúo para serlo a mi manera.

 

El camino para estar bien con uno mismo parte del sentido del equilibrio. No se trata ni mucho menos de practicar la autocomplacencia y de priorizarnos casi en cualquier terreno, momento o circunstancia. El bienestar más saludable deriva de esa sana convivencia donde uno entiende que para «ser» también hay que «dejar ser».

Para lograrlo, podemos reflexionar en las siguientes dimensiones. Cada una de ellas requiere de una adecuada interiorización para poder integrarla en nuestras vidas, con valentía y adecuada solvencia psicológica:

1.- Autoconfianza. Creer en los propios recursos internos nos permitirá ser más competentes a la hora de tomar decisiones, de avanzar sabiendo quién sí y quién no, qué necesitamos en cada momento y cómo podemos lograr esos objetivos.

2.-. Aprendamos, por tanto, a racionalizar nuestros pensamientos, a derribar miedos y a dejar de ser nuestros propios enemigos.

3.- Seamos amigos de la vida, seamos receptivos a las oportunidades, al optimismo, al sentido de la libertad y no al de la complacencia y la dependencia ajena.

4.- Descubramos el potencial que hay en nosotros. Cuando descubrimos nuestras fortalezas, cuando sacamos partido de nuestras virtudes, capacidades y talentos todo en nosotros se armoniza.

5.- Enfoquémonos en todo lo positivo de la vida. Dejemos de dedicar tanta atención a los detalles negativos que dan lugar a quejas y reproches.

6.- Busquemos tiempo para nosotros. Aunque seamos personas sociales por naturaleza, necesitamos desconectar de los demás. Hay que tener nuestro propio espacio para descansar y cultivar el vínculo con nuestra identidad más profunda.

7.- Dejemos atrás nuestros temores. Hay que atrevernos a salir para descubrir la variedad de posibilidades que nos regala la vida. Hacerles frente a los temores nos hará sentir libres y plenos.

PARA CONCLUIR, RECORDEMOS QUE CUANDO ALGUIEN SE SIENTE BIEN CONSIGO MISMO, LO QUE ESTÁ POR LLEGAR LE EMPIEZA A IMPORTAR MENOS.

EN SU INTERIOR HAY TANTA ENERGÍA, CONFIANZA Y OPTIMISMO QUE NADA PODRÁ DETENER SUS PASOS. NO DESPERDICIEMOS ESA VALÍA QUE TODOS LLEVAMOS DENTRO.

 





lunes, 12 de diciembre de 2022

A SOLAS CON NOSOTROS MISMOS

 



LO QUE TIENE VALOR, LO QUE NOS LLENA, ES LO QUE HACEMOS CUANDO NADIE NOS VE. LA VIDA SOCIAL NOS CONFUNDE O CONFUNDE LO QUE SOMOS ANTE NUESTROS OJOS. MUCHAS VECES SOMOS UNOS, EN COMPAÑÍA Y OTROS EN SOLEDAD.

Coordinar ambas facetas de nuestra personalidad es todo un arte, sobre todo en el momento actual por el que atraviesa nuestra sociedad, donde se da demasiada importancia a las relaciones sociales, al que dirán los demás, donde se da más importancia a la imagen externa, que a nuestro sentir interno.

Las personas que viven por y para la galería nunca se encuentran consigo mismos. Se pasean de la mano de su otro yo y se acostumbran a creer que es lo auténtico. Pero todos tenemos otra personalidad; una que nos reclama a solas la verdad de nuestros sentimientos y la razón de nuestro ser, pensar y sentir.

Posiblemente y lo más recomendable, es que uno no pueda ir por la calle a corazón abierto. La experiencia nos dice que son muchos los que están deseando abrir una brecha en él. Por eso, todos solemos guardar aquello en lo que nos encontramos más débiles, lo que nos importa o lo que nos duele. Pero también es cierto que a mí, al menos, me hace sentir mal la falta de trasparencia, la ausencia de claridad, las verdades a medias y el complicar las cosas, con el único propósito de crear confusión.

Cuando avanza la vida y vamos adquiriendo experiencia y madurez emocional, nos vamos encontrando con errores propios y ajenos, nos damos más cuenta cada vez más  que la quietud, el silencio y la meditación, es el único remedio cuando no encontramos salida.

Tiempo de estar a solas con uno mismo, de sentarnos al calor del hogar o crear uno propio dentro si no lo hay fuera. Tiempo de volver a los pilares de nuestra vida, de volver a la fuente de energía de la que podemos nutrirnos siempre, de volver a nuestra esencia.

HAY MOMENTOS EN LOS QUE  A BASE DE TOLERAR TANTO NOS ROMPEMOS POR DENTRO. NOS HACEMOS AÑICOS. NOS DESHACEMOS COMO ESPUMA SOBRE EL AGUA. Y ENTONCES HAY QUE RECOGER VELAS HASTA QUE LOS VIENTOS SEAN PROPICIOS DE NUEVO.

Ser consciente de uno mismo es estar atento a todas aquellas cosas que no nos gustan, que nos imponen y dejar de hacerlas si no nos aportan paz interior.

A veces elegimos cosas que al hacerlas no nos hacen sentir bien y por haberlas escogido nos creamos la obligación de hacerlas, por ese concepto mal aplicado de “quedar bien” sin ser conscientes de que con quien debemos quedar bien es…..con nosotros mismos.

CUANDO NADIE NOS VE Y NOS QUEDAMOS A SOLAS CON NOSOTROS MISMOS NO CABE LA MENTIRA, NI EL PERDÓN GRATUITO, NI EL BUENO, SÍ PERO NO…

NOS QUEDAMOS FRENTE A UN ESPEJO DONDE NOS REFLEJAMOS NOSOTROS MISMOS. CON LA CONCIENCIA HABLÁNDONOS CLARO Y A SOLAS CON LA VERDAD, DE LO QUE SOMOS Y DE QUIENES SOMOS.

LO MÁS IMPORTANTE SUCEDE…CUANDO NADIE NOS VE.

 


viernes, 9 de diciembre de 2022

EL INVENTARIO FINAL (Reflexiones para el Fin de Semana)

 

 

 

IMAGÍNATE QUE LA VIDA ES COMO UNA EMPRESA. SE TRATA DE CONTAR CON UNOS RECURSOS, EN ESTE CASO CON NUESTRA PARTICULAR CAJA DE HERRAMIENTAS DONDE ESTÁN TODOS NUESTROS DONES, TALENTOS Y VIRTUDES.

CON UN PROYECTO, QUE PUEDE CENTRARSE EN NUESTROS OBJETIVOS A CORTO O LARGO PLAZO, UNA DEDICACIÓN, TIEMPO DE ENTREGA A CADA FASE DEL PROYECTO VITAL.

EL NECESARIO COMPROMISO CON NOSOTROS MISMOS Y LOS COMPROM
ISOS CON TODOS AQUELLOS/AS QUE ENCONTRAREMOS A LO LARGO  DE LA AVENTURA  DE VIVIR Y DE LLEVAR A LA PRÁCTICA LAS CLAVES DEL CAMINO  QUE SERÁN LAS QUE SIEMPRE NOS RECUERDEN, LA INTENCIÓN INICIAL.

Al final, lo que todos deseamos es un saldo positivo del plan de vida original, que en la aventura de la vida se resume en muy pocas palabras: ser feliz.

Es decir que cuando hagamos el inventario final, el saldo de momentos felices a lo largo de nuestra vida, sea mayor que el saldo de momentos no tan felices.

Para ello, hay que entender el mensaje que traemos con nosotros cuando llegamos a este mundo. Somos un abanico de experiencias esperando a desplegarse para aprender las vivencias emocionales más increíbles.

Ser feliz no es sinónimo de tener mayor cantidad de objetos, ni mejores condiciones materiales, ni siquiera posición social o poder vital.

Hay personas que teniéndolo todo se cambiarían por el que puede sonreír abiertamente o el que tiene ilusión por los detalles más simples.

Al igual que venimos con la consigna en nuestra mente y nuestro corazón de la necesidad de ser feliz, llegamos también sabiendo serlo con cualquier cosa. Los niños ejercitan a las mil maravillas esta disponibilidad porque están abiertos al mundo.

Nadie les es extraño, nada les parece poco, nada les sobra tampoco. Son capaces de emocionarse con lo insignificante y hacen de ello una razón inmediata para ser feliz al instante.

Eso es lo que necesitamos, razones simples que nos hagan ilusionarnos por cada tramo del día. Con la edad nos vamos olvidando de lo necesario que es dejar pasar los rayos del sol a través de nuestra ventana.

De permitir que se posen sobre la piel del alma y de conseguir que iluminen nuestra sonrisa olvidada en los problemas que nos asolan a diario.

VOY A CONTAROS UN BREVE CUENTO QUE TIENE MUCHO QUE DECIR EN ESTE CANTO A LA FELICIDAD:

 

... Maestro, ¿Qué debo hacer para no sentirme mal y estar siempre feliz? Algunas personas hablan demasiado, otras son ignorantes. Algunas son indiferentes. Siento odio por aquellas que son mentirosas y sufro con aquellas que calumnian.

¡Pues, vive como las flores!, advirtió el maestro.

Y ¿Cómo es vivir como las flores?, preguntó el discípulo.

Pon atención a esas flores -continuó el maestro, señalando unos lirios que crecían en el jardín.

Ellas nacen en el estiércol, sin embargo, son puras y perfumadas.

Extraen del abono maloliente todo aquello que les es útil y saludable, pero no permiten que lo agrio de la tierra manche la frescura de sus pétalos.

Es justo angustiarse con las propias culpas, pero no es sabio permitir que los vicios de los demás te incomoden. Los defectos de ellos son de ellos y no tuyos. Y si no son tuyos, no hay motivo para molestarse...

Ejercita pues, la virtud de rechazar todo el mal que viene desde afuera y perfuma la vida de los demás haciendo el bien.

Vive como las flores y siempre estarás feliz ayudando a los demás a estarlo también




SER FELIZ SIEMPRE ES UNA DECISIÓN QUE NO PODEMOS DEJAR QUE DEPENDA DE LAS CIRCUNSTANCIAS. NO DEBEMOS, TAMPOCO, ENTREGAR LA LLAVE DE ESA FELICIDAD A UN CARCELERO QUE DESDE ESE MOMENTO SEA DUEÑO DE ELLA.

Hay que ejercitar todo un aprendizaje paulatino que nos enseñe a tomar actitudes diferentes donde solemos poner acritud, malos gestos y peores palabras.

Que, en definitiva, nos deje convencidos de que nada ni nadie puede cambiar lo que decidamos en nuestro interior y que esa seguridad sea nuestra fuerza, el motor de nuestro espíritu.

ME GUSTARÍA TERMINAR MI TIEMPO CON UN INVENTARIO POSITIVO CUYO CÓMPUTO TEMPORAL SEA ALGO MÁS QUE UNOS DÍAS…

Y ESO SOLO DEPENDE DE MÍ DE SABER A LO LARGO DE MI VIDA CREAR LAS CIRCUNSTANCIAS QUE HAGAN POSIBLE QUE MIS DESEOS DE TENER UN INVENTARIO POSITIVO AL FINAL SE PUEDAN LOGRAR.

 




miércoles, 7 de diciembre de 2022

EL LÍMITE EN LAS RELACIONES CON LOS DEMÁS (LA TOLERANCIA)

 

 


UNA DE LAS CLAVES PARA CAMINAR POR ESTA VIDA QUE HEMOS ELEGIDO VIVIR, ES SABER EL LÍMITE DE NUESTRAS LIMITACIONES, EN LAS DIFERENTES FACETAS QUE MANEJAMOS DIARIAMENTE, Y UNA IMPORTANTE ES LA RELACIÓN CON LOS DEMÁS, ES DECIR LA TOLERANCIA, DONDE TENEMOS, SABER CUÁL ES ESE LÍMITE DE TOLERANCIA CON LOS DEMÁS.

Evidentemente cada uno tenemos nuestro propio límite. A veces caemos en la tentación de recriminar a los demás valorando nuestro nivel de tolerancia, por encima.

“Yo no aguantaría eso…”, “Eso a mí no me lo hacían”, “…Lo que tu permites yo lo cortaba rápido”…” Conmigo tenían que dar”…

Éstas y otras frases parecidas son muy fáciles de decir. Hay que ponerse en la piel del otro y sentir lo que siente el otro, para como mucho dar nuestra opinión, pero nunca nuestro juicio, porque para saber cómo es el otro… Hay que ser el otro.

La tolerancia, muchas veces, es una puerta directa hacia el abuso. La persona que tenemos enfrente nos cree demasiado fácil, demasiado débil e incluso demasiado sumiso. Carentes de fuerza de voluntad para imponer límites. Para decir basta, hasta aquí has llegado.

EL LÍMITE DE CADA UNO TIENE QUE VER CON SU PERSONALIDAD, SIN DUDA, PERO TAMBIÉN CON LA EDUCACIÓN RECIBIDA, CON LO SUFRIDO ANTERIORMENTE Y CON LO QUE ESTAMOS DISPUESTOS A SEGUIR SUFRIENDO.

La resistencia a la presión, del tipo que sea, te hace sin embargo más fuerte, en contra de lo que pueda pensarse, siempre y cuando esa presión la controles tú, no ella a ti.

Hay que saber delimitar los límites de lo aceptable, o como está de moda ahora delimitar las líneas rojas. Hay que saber frenar, pero también saber esperar. Porque nada pasa en vano, nada sucede porque si todo tiene un ¿Por qué? Ya que la casualidad no existe, todo es causal. 

Si los demás nos creen débiles solo hay que sentarse y observar cómo la tortilla se da la vuelta. Y lo veremos seguro, porque una gran mayoría de personas confunde sensibilidad con debilidad y no lo duden la sensibilidad es una herramienta muy poderosa.

Cuando uno es tolerante la gente le confunde, no está habituada a la tolerancia. Piensan que pueden pasar por encima de ti como si nada.

Los tolerantes también tienen límites. Más anchos, más largos, más lejanos, más sutiles… pero los tienen.

EN LA CONVIVENCIA DEL DÍA A DÍA, SE APRENDE MUCHO; AL FINAL, ACABAMOS DESECHANDO   TODO LO QUE NOS DAÑA Y SIEMPRE SE SUMA EN VEZ DE RESTAR PORQUE TOLERAR ES ENSEÑAR A LOS DEMÁS UNA DE LAS MEJORES LECCIONES, ES LA FORMA SUTIL DE QUE LOS DEMÁS APRENDAN A SER MÁS TOLERANTES PREDICAR NOSOTROS CON EL EJEMPLO. 

ASÍ QUE A PARTIR DE HOY NO LO DUDE Y PONGA MÁS TOLERANCIA EN SU VIDA Y SE SORPRENDERÁ DEL RESULTADO.



 

lunes, 5 de diciembre de 2022

DECIRLES ALGO IMPORTANTE QUE MUCHOS IGNORAN ………… HAY VIDA ANTES DE LA MUERTE (REFLEXIONES PARA EL FIN DE SEMANA)




SI YA SÉ QUE PARECE ALGO EVIDENTE, PERO LO CIERTO ES QUE CADA VEZ PONEMOS MENOS VIDA EN CADA DÍA QUE VIVIMOS Y NO SOMOS CONSCIENTES DE QUE HAY VIDA ANTES DE LA MUERTE.

A nadie se le escapa que el ser humano está viviendo momentos difíciles, de gran confusión, lleno de miedo al futuro y con la incertidumbre instalada en su día a día. Todo esto está dando como resultado que el ser humano se olvide de vivir y se limite en la gran mayoría de los casos a sobrevivir.

Y no, no es disculpa de que las cosas no estén todo lo bien que deseásemos para que no tomemos conciencia de la cantidad de cosas que todos sin excepción tenemos que hace que la vida valga la pena vivirla. 

Basta con que cerremos los ojos un momento, respiremos profundamente y repasemos cada uno, primero los seres queridos que están a nuestro lado y luego las cosas buenas que forman parte de nuestra vida, para tomar conciencia de lo afortunados que somos.

NO DEJAR QUE LO QUE NO ES TAN BUENO QUE ES MENOS PUEDA CON LO REALMENTE BUENO QUE ES MÁS, NO DEJARNOS ARRASTRA POR UN PESIMISMO EN LA MAYORÍA DE LOS CASOS SIN JUSTIFICACIÓN.
  
Cada vez más personas son conscientes de que cada momento es algo único e irrepetible y de que la humanidad se encuentra siempre en momentos únicos que deben ser vividos con intensidad, en el umbral de lo indecible y lo increíble. Que todo es posible de conseguir con la condición de que lo creamos… posible.

Pero antes debemos despertar, salir de ese sueño que nosotros mismos nos hemos inducido. Sí, porque seguimos “dormidos” a tantas cosas (percepciones, sentimientos y emociones) que nos pasan alrededor y nosotros sin enterarnos, sumidos en nuestros problemas diarios y en nuestros sueños de futuro, olvidando el presente.

Los hombres con gran conocimiento, nos dan pautas para salir de ese letargo en el que estamos, Tony de Mello en sus libros nos dice:

“Sólo hace falta una cosa: la capacidad de pensar algo nuevo, de ver algo nuevo y de descubrir lo desconocido. Es la capacidad de movernos fuera de los esquemas que tenemos. El que piensa como marxista, no piensa; el que piensa como budista no piensa; el que piensa como musulmán, no piensa... y el que piensa como católico tampoco piensa. Ellos son pensados por su ideología”.  


     
  
Ser conscientes de que nos falta algo esencial para ser felices, de que estamos empezando a despertar, ya es un paso para disfrutar de la vida sin ataduras ni límites. Pues lo peor y más peligroso del que duerme es creer que está despierto y confundir sus sueños con la realidad. Si despiertas de tu letargo harás despertar a los demás. Y contagiarás tu alegría y tus ganas de vivir a otros.

Mark Twain, otro escritor con gran conocimiento, a finales de siglo XIX dijo: “Dentro de 20 años te arrepentirás más de las cosas que no hiciste que de las que llegaste a hacer. Por lo tanto, ya puedes levar el ancla. Abandona este puerto. Hincha las velas con el viento del cambio. Explora. Sueña. Descubre”. Y él lo hizo.        
  
En 1999 un ejecutivo publicitario estadounidense, Dave Freeman, publicó un libro titulado “Cien cosas que hacer antes de morir”, en colaboración con su amigo Neil Teplica. En esta obra, los autores tienen muy claro el motivo de por qué la escribieron y no sólo por razones comerciales: 
  
"Esta vida es un viaje corto. ¿Cómo puedes estar seguro de que haces lo más divertido y visitas los lugares más geniales de la Tierra antes de hacer las maletas por última vez?"  
  
Tengo claro que en mi particular lista de cosas para hacer antes de morir, la primera de todas es vivir, sencillamente cada día que viva llenarlo de vida.

A pesar de que son momentos difíciles y complicados, a pesar de nuestro trabajo rutinario, de nuestras creencias, de nuestra inactividad forzosa por estar en paro, de nuestros problemas sentimentales, de nuestras enfermedades, traumas, manías y achaques aun así, hay demasiadas cosas por las que vale la pena disfrutar de la vida.        
  
REALMENTE “LA VIDA NO VIVIDA ES UNA ENFERMEDAD DE LA QUE SE PUEDE MORIR”, LO DIJO JUNG, OTRO HOMBRE SABIO.

Y EINSTEIN LO EXPRESÓ CON MÁS PRECISIÓN: “VIVIMOS EN EL MUNDO CUANDO AMAMOS. SÓLO UNA VIDA VIVIDA PARA LOS DEMÁS MERECE LA PENA SER VIVIDA”. 
  
CADA MAÑANA AL DESPERTAR, EXPLOREMOS, AMEMOS, VIVAMOS Y SAQUEMOS LO MEJOR DE LA VIDA EN CADA MOMENTO. QUE LA MUERTE NO NOS PILLE CON NUESTRA LISTA LLENA DE DESEOS AÚN POR CUMPLIR.   



  

 

 

viernes, 2 de diciembre de 2022

NO DEBEMOS CONFUNDIR LA EMPATÍA (VIRTUD DE ALTA VIBRACIÓN) CON LA COMPASIÓN (Reflexiones para el fin de semana)

 



LA EMPATÍA Y LA COMPASIÓN NUNCA DEBEN CONFUNDIRSE: AUNQUE EN APARIENCIA SEAN ALGO SIMILAR, EXISTE UNA PROFUNDA DIFERENCIA ENTRE LOS DOS. 

LA EMPATÍA ES LA «CAPACIDAD DE COMPRENDER EL ESTADO MENTAL Y LA SITUACIÓN EMOCIONAL DE OTRA PERSONA, DE MANERA INMEDIATA, PRINCIPALMENTE SIN RECURRIR A LA COMUNICACIÓN VERBAL» 

LA COMPASIÓN ES EL «SENTIMIENTO DE PIEDAD HACIA AQUELLOS QUE SON INFELICES, HACIA SUS DOLORES, SUS DESGRACIAS, SUS DEFECTOS».

La empatía y la compasión son diferentes porque generalmente los que son empáticos se mueven con una mayor sensibilidad que los que son compasivos: la empatía conduce a una sincera participación e identificación íntima con los demás y sus experiencias; sin embargo, la compasión es una comprensión más fría, distante, a veces formal o falsa. 

Las personas empáticas son realmente cercanas a los demás; la gente compasiva, no pocas veces, simulan amigos y en lo profundo del corazón se regocijan en los fracasos, sufrimientos y dolor de los demás.

LA EMPATÍA CONDUCE A LA COMPRENSIÓN, une y crea relaciones interpersonales cariñosas y sensibles. 

LA COMPASIÓN, SIN EMBARGO, CONDUCE AL DESAPEGO, ya que no prevé la reducción de las distancias.

La empatía es verdaderamente constructiva y puede aumentar la calidad de vida en cualquier área. Incluso a nivel de trabajo, con las mismas habilidades, lo que hace la diferencia entre dos profesionales es la empatía. Por ejemplo, si quienes ejercen profesiones que inevitablemente tienen que lidiar con los problemas de otros (médicos, enfermeras, trabajadores humanitarios y sociales, abogados) manifiestan empatía a nivel humano, reciben el consentimiento y la admiración de los demás, lo que aumenta sus posibilidades de éxito. Obviamente, aquellos que practican una profesión de ayuda nunca deben exagerar en la participación que de otro modo podrían llegar a ser fuente de estrés y enfermedades como el síndrome de burnout.

CÓMO SER EMPÁTICO

La empatía comienza con una suposición de perspectiva: ponte en el lugar de la otra persona reconociendo su punto de vista y sus sentimientos legítimamente. En lugar de juzgarla o criticarla, trata de sentir lo que ella siente con ella. Muéstrale esta cercanía haciéndole entender que no está sola. Conéctate con ella, poniendo en juego esa parte de ti que conoce el sentimiento de comprensión típico de la empatía. 

Incluso confiar en la simpatía para minimizar podría estar fuera de lugar; la simpatía, de hecho, deshumaniza, ya que tiende a la piedad, y a nadie le gusta que le tengan lástima. 

Si alguien comparte algo delicado contigo, dile que aprecias su apertura hacia ti, incluso si no sabes qué agregar en ese momento. Por otro lado, lo que sea que digas ciertamente no podría aliviar el dolor. Tal vez limitado a un abrazo o un gesto; en estos casos, de hecho, es mucho mejor confiar en comunicación no verbal en lugar de verbal. Solo la conexión humana y su demostración sincera pueden mejorar las cosas, no las palabras.

Pero la empatía no es solo la capacidad de conectarse emocionalmente con los demás en momentos de desesperación, también es la capacidad de compartir la experiencia positiva, saber regocijarse sinceramente por los éxitos de los demás.

ENTRE LA EMPATÍA Y LA COMPASIÓN, ELIGE EL CAMINO HACIA UNA VIDA MÁS PLENA.

SER EMPÁTICO ES UNA OPCIÓN:      

PUEDES ELEGIR DELIBERADAMENTE ENTRE EMPATÍA Y COMPASIÓN EN CUALQUIER RELACIÓN SOCIAL. COMO SIEMPRE, ES MEJOR TOMAR DECISIONES CONSTRUCTIVAS Y POSITIVAS PARA TU CRECIMIENTO PERSONAL.

SIGUIENDO EL CAMINO DE LA EMPATÍA, SU VIDA SERÁ MÁS PACÍFICA Y RENTABLE.