sábado, 18 de junio de 2016

SABER VALORAR LO QUE TENEMOS (PORQUE PUEDE QUE NO NOS DURE SIEMPRE) REFLEXIONES PARA EL FIN DE SEMANA

EN NUMEROSAS OCASIONES A LO LARGO DE NUESTRA VIDA DAMOS VALOR A LAS PERSONAS, A LO QUE NOS SUCEDE, A LO QUE POSEEMOS DESPUÉS DE HABERLO PERDIDO O DESPUÉS DE HABERLO VIVIDO, ESTO ES DEBIDO A QUE NUESTRA MENTE ESTÁ VIAJANDO EN EL TIEMPO, IMAGINANDO CÓMO VAN A SER NUESTRAS VIDAS EN UN FUTURO O CÓMO FUERON EN NUESTRO PASADO.

Valorar a nuestros seres queridos, nuestros logros, las pequeñas y grandes cosas que nos ofrece la vida y su grandeza en el momento que las vivimos nos permitirá estar en sintonía con la verdadera felicidad, no sirve de mucho esperar que algo especial ocurra en nuestras vidas, lo más importante es disfrutar de lo que tenemos justo en el momento presente, porque cada momento si reflexionas es único e irrepetible y por este motivo especial.

Disfruta de tus seres queridos, hoy estamos pero mañana no sabemos dónde estaremos es más no sabemos si estaremos, hay que tener siempre presente que un segundo nos puede cambiar la vida, y basta con hacer un poco de memoria para encontrar numerosos ejemplo de ello.

Da todo el cariño que tengas reservado para una ocasión especial, un cumpleaños, la celebración de un logro, un aniversario… No es necesario esperar para hacer sentir especial a esa persona que ocupa un espacio importante en nuestro corazón. Pocas cosas son seguras en la vida, lo único seguro es el cambio y ese cambio puede ser tan abrupto que resulte en que no tengamos más oportunidades de ofrecer amor a nuestros seres especiales.

Si lo piensas bien, no hay nada más hermoso que decirles a tus seres queridos todos los días que les amas, que son importantes en tu vida….lo dice claramente el refranero castellano. “No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”.

Una palabra bonita, un apoyo que podamos considerar insignificante, un cálido abrazo, un mensajito, una opinión para resolver un problema o sencillamente escuchar con atención o un hombro que soporte un llanto son demostraciones de afecto que podemos otorgar a nuestros seres queridos en cualquier momento y muchas veces cuando nos decidimos a hacerlo, sencillamente ya es tarde.

Puedes guardar bienes materiales y estos pueden ser repartidos cuando ya no estés, pero el cariño que dejes de dar, la interacción que dejes de tener, la ayuda que no prestes, no podrás almacenarla… Aprovecha tus días y los días de las personas que quieres, es mucho más importante prestar atención a tus seres más cercanos, que estar pendiente de la vida de los demás.

GRABA ESTO BIEN EN TU MENTE Y EN TU CORAZÓN EL TIEMPO NO SE RECUPERA, TODO ES TRANSITORIO Y EL SER HUMANO NO SE SALVA DE ESA CONDICIÓN.

Recuerda que no hay nada más doloroso que se nos marche un ser querido sin haber dicho todo lo que le queríamos y sin haberle honrado como se merecia.

Establece prioridades, no te quedes en el trabajo hasta muy tarde, el trabajo puede ser interminable, y siempre tendrás cosas que hacer sino pones un limite. Distribuye tu tiempo de forma tal que te permita disfrutar de tu familia, de tus amigos, de las cosas que te gustan, dile a esa persona especial cuánto le aprecias, si tienes una vista agradable desde tu ventana, tómate un minuto y contémplala, si te toca madrugar aprovecha para sentir el amanecer, esos son los detalles que al final cuentan.

¿PARA QUÉ QUEREMOS EL TIEMPO SI NO ES PARA INVERTIRLO EN LO QUE NOS HACE FELICES A NOSOTROS Y A QUIENES NOS RODEAN? 

VALORA CADA UNA DE LAS COSAS PRESENTES EN TU VIDA, SE AGRADECIDO, DA GRACIAS POR TODO LO QUE ERES Y TODO LO QUE TIENES CADA MAÑANA AL DESPERTARTE.

NO OLVIDES QUE LO QUE HOY NO VALORAS PUEDE SER LO QUE MÁS EXTRAÑES EL DÍA DE MAÑANA.



miércoles, 15 de junio de 2016

LA RETENCIÓN EMOCIONAL

UNA PARADOJA CONSTANTE EN EL SER HUMANO ES: LO QUE NOS CUESTA SOLTAR LO QUE NO NOS CONVIENE, DEJAR LO QUE YA NO NOS ES ÚTIL, CERRAR ETAPAS CADUCADAS DE NUESTRA VIDA, ES DECIR NOS PASAMOS LA VIDA CARGANDO UNA MOCHILA LLENA DE EMOCIONES QUE YA NO TIENEN SENTIDO, LA CLAVE: VACIAR EL RECIPIENTE, PARA PODERLO LLENAR CON LO NUEVO.

Lo recomendable es hacer una limpieza emocional periódicamente, para caminar ligeros y emocionalmente estables. Como hacerlo, fácil apartar de nuestra vida personas o situaciones que no nos permiten ser felices.

De no hacerlo como cualquier otra retención, nos producirá hinchazón, desasosiego, pesadez emocional y lo más serio no nos permitirá estar a gusto con nosotros mismos, con lo cual tampoco estaremos a gustos con quienes nos rodean, acabando afectándonos también en el ámbito de la salud.

Y el modo de hacerlo es haciendo un ejercicio de total sinceridad con nosotros mismos, alejándonos de creencias, convencionalismos y de tratar de hacer las cosas por quedar bien, pues nosotros y solo nosotros sabemos lo que es y lo que no es beneficioso para nuestra vida.

Bien es cierto que en muchas ocasiones nos negamos a abandonar el barco, aunque veamos que se hunde. Y simplemente nos negamos por lo que hemos invertido en él. Por el trabajo, la pasión, las horas muertas y las vivas, el minucioso cuidado o el mucho empeño. Y sobre todo por las expectativas que habíamos puesto que no se han cumplido.

Hay una retención emocional manifiesta en el que invierte. Cualquier inversión lógicamente, obliga en cierto modo, a esperar los beneficios y si no llegan, a seguir esperando. Sin embargo, las expectativas no satisfechas nos encierran en una especie de bucle mental a presión que nos puede explotar en cualquier momento.

EN REALIDAD, LO QUE TENEMOS QUE LOGRAR ES QUE NO NOS HAGA FALTA LO QUE NO NOS HACE BIEN. 

Seguramente, si lo pensamos ya hemos obtenido bastante por lo que invertimos. Sueños cumplidos, horas de gozo o momentos inolvidables, conocimiento de personas importantes en nuestra vida. Experiencias que nos enriquecen.

Todo ello, por sí solo, ya son beneficios a largo plazo. Lo que no podemos pretender es que duren siempre porque no podemos cambiar la actitud de los demás pero si podemos dejar de entrar en su vida, no permitir que manejen la nuestra, aunque ello signifique salir del círculo en el que quisiéramos seguir con final feliz. 

NADA DURA ETERNAMENTE ES UNA LEY DEL UNIVERSO TODO ESTÁ EN CONSTANTE CAMBIO, NADA PERMANECE, LA VIDA SON ETAPAS Y DE SABIOS ES SABER CUÁNDO FINALIZA CADA UNA, PARA CON ENERGÍA NUEVA DAR PASO A LA SIGUIENTE.

ESTANCARSE SIGNIFICA NO AVANZAR Y ESE NO AVANZAR SIEMPRE NOS PASARA UNA FACTURA EMOCIONAL, SIENDO MÁS SEVERA CUANTO MÁS TIEMPO PERMANEZCAMOS QUIETOS.

BASTA CON SABER QUE NADA ES IMPOSIBLE LA CLAVE ESTÁ EN “SABER CÓMO” LUEGO EL RESTO ES FÁCIL.




lunes, 13 de junio de 2016

EL CARÁCTER Y LAS NORMAS ESTABLECIDAS

CADA UNO NACE CON UNA FORMA DE SER INCRUSTADA EN EL ALMA. CON UNOS DONES, TALENTOS Y VIRTUDES, QUE NOS VA A SERVIR PARA REALIZAR EL PROYECTO DE VIDA QUE HEMOS PLANIFICADO.

Lo que vivimos en la infancia construye el trazo que tendrá nuestro carácter, pero no define totalmente el profundo modo de sentir. Ese lo traemos puesto. Es el resultado del conocimiento integrado, de todas nuestras vidas anteriores, es nuestra esencia y que nunca podremos de dejar de ser.

Y las normas a las que estamos sujetos, no son más que un freno para nuestro carácter, un freno para poder ser realmente nosotros mismos.

Siempre he sido contrario a seguir estrictamente la norma. Uno de los motivos principales es porque nunca me preguntaron mi opinión, ni mi parecer.

La única norma que sigo es la del “sentido común” que por desgracia es el menos común de los sentidos y la demostración, viene dada al observar la cantidad de normas que carecen de él, siendo absurdas.

Hay una verdad incuestionable, las normas solo favorecen a quien las dicta, lógico hasta cierto punto, porque no va a dictar normas que le perjudiquen.

No me gustan las ideologías, ni el encorsetamiento de su peculiar modo de dirigir lo que unos pocos creen que es bueno para muchos.

Siempre me he sentido un tanto ajeno a lo que socialmente se define como “correcto”, como “digno”, “como lo que está bien”.

Y la pregunta que siempre me hago es correcto, digo y bien ¿Para quién? Y cada vez más, entiendo que está correcto, digno y bien lo que a cada uno le funcione bien. Sin más. 

Siendo el límite, el que nuestras acciones no perjudiquen o dañen a nadie.

Pero estamos demasiado acostumbrados a mirar al otro. Demasiado acostumbrados a quedar “bien”, demasiado acostumbrados a asumir sin ni siquiera cuestionar, demasiado acostumbrados a aceptar aunque no nos parezca correcto.

Demasiado pendientes del qué dirán, demasiado abrumados con lo que la norma dicta, con lo que el “buen hacer” establecido nos dice y nos olvidamos del lugar donde deberíamos estar nosotros.

Se oye por todas las partes… “Hay que quererse más”. Yo diría, “Hay que quererse mejor”. Por un principio simple, más vale calidad que cantidad y en cuestiones de cariño, evidentemente es más importante la calidad de nuestros sentimientos que la cantidad

Cuando se habla del tiempo que dedicamos a los que queremos, familia, amigos y sobre todo en relación a los hijos y a nuestro nuevo modelo de sociedad donde la atención directa es escasa, para mí, el tiempo es relativo. Lo que de verdad importa es el cómo, no el cuánto.

Podemos estar mucho tiempo con alguien y sentirnos solos. Podemos incluso repetir lo mismo las mismas horas. Y hasta podemos aburrirnos con más de lo mismo.

PREFIERO UN TIEMPO DE CALIDAD QUE NO ESTÉ SOMETIDO A NINGUNA NORMA. EN TODO Y CON TODO.

FUERA DE LA NORMA, AL MARGEN DE LO ESTABLECIDO… AL FILO DE LO POSIBLE SOLO CON LA CONDICIÓN DE QUE TODO LO QUE HAGA DÉ COMO RESULTADO ESTAR BIEN, DENTRO DE MÍ.


domingo, 12 de junio de 2016

MARCAR LOS LIMITES (REFLEXIONES PARA EL FIN DE SEMANA)

CADA UNO TENEMOS NUESTRO PROPIO LÍMITE. A VECES CAEMOS EN LA TENTACIÓN DE RECRIMINAR A LOS DEMÁS VALORANDO NUESTRO NIVEL DE TOLERANCIA.

Y nos atrevemos a dar lecciones de comportamiento a los demás diciéndoles frases como: “Yo no aguantaría eso…”, “Eso a mí no me lo hacían”, “…Lo que tu permites yo lo cortaba rápido”…” Conmigo tenían que dar”… Éstas y otras frases parecidas son muy fáciles de decir.

Hay que ponerse en el lugar y situación del otro, somos de juicio rápido y sentencia inmediata….eso si con los demás, con nosotros eso… es otro cantar.

La tolerancia, en numerosas ocasiones, es un acceso directo hacia el abuso. La persona que tenemos enfrente, con frecuencia nos creen demasiado fáciles. Carentes de fuerza de voluntad para imponer límites. Y por eso se permiten manejar nuestra vida e imponer su criterio frente al nuestro, en realidad somos nosotros quienes se lo permitimos dando muestras de debilidad.

A veces también suele confundirse debilidad con sensibilidad y bondad, el resultado de dicha confusión, suele ser una fuente de conflictos.

El límite de cada uno tiene que ver con el carácter, sin duda, pero también con la educación recibida, con las carencias que arrastramos, con las necesidades sin cubrir que tenemos, con lo sufrido anteriormente y con lo que estamos dispuestos a seguir sufriendo.

Y curiosamente va unido al nivel de auto-estima, cuando la persona tiene una auto-estima baja, es cuando da muestras de una mayor debilidad frente a los demás, es más vulnerable y manipulable.

La resistencia a la presión, del tipo que sea, te hace sin embargo más fuerte, en contra de lo que pueda pensarse. Porque repito nadie se aprovecha de nosotros, somos nosotros quienes permitimos que lo hagan, así que no echemos la culpa a los demás de nuestra incapacidad para marcar nuestros límites, nuestro territorio, para no dejarnos invadir.

Hay que saber delimitar las fronteras de lo posible. Hay que saber frenar, pero también saber esperar. Porque nada pasa en vano, nada pasa porque sí, todo lo que nos sucede, trae añadido siempre un aprendizaje.

Si los demás nos creen débiles solo hay que sentarse y observar cómo la tortilla se da la vuelta. Y lo veremos seguro. Cuando uno es tolerante la gente le confunde. Piensan que pueden pasar pisoteando el césped y que hagan lo que hagan el jardín seguirá floreciendo.

Los tolerantes también tienen límites. Más anchos, más largos, más lejanos, más dúctiles… pero los tienen.

EN EL MEDIO (DONDE DICEN QUE ESTA LA VIRTUD) SE APRENDE MUCHO; AL FINAL, SE TERMINA CON TODO LO QUE DAÑA Y SIEMPRE SE SUMA EN VEZ DE RESTAR PORQUE TOLERAR ES ENSEÑAR A LOS DEMÁS UNA DE LAS MEJORES LECCIONES.


jueves, 9 de junio de 2016

VOLAR Y VOLAR MUY ALTO

MUCHAS VECES NOS GUSTARÍA VOLAR LEJOS, ALEJARNOS DE TODO AQUELLO QUE NO NOS GUSTA, DISTANCIARNOS DE LO QUE NOS ASFIXIA Y NOS HACE SENTIR MAL Y ENCONTRAR OTROS CIELOS DONDE DESPLEGAR NUESTRAS ALAS.

Y NOS DAMOS CUENTA QUE SE NOS OLVIDÓ VOLAR Y NUESTRAS ALAS ESTÁN ENTUMECIDAS Y AGARROTADAS, PORQUE NUNCA HEMOS VOLADO.

Nos cuesta cambiar aunque lo estemos pasando mal, nos cuesta salir de nuestra zona de confort aunque en numerosas ocasiones de confort solo tiene el nombre, nos cuesta tomar decisiones aun sabiendo que es necesario tomarlas, para mejorar nuestra vida, nos cuesta ser nosotros mismos aun sabiendo que solo eso podemos ser para ser felices.

Casi siempre nos creemos incapaces de movernos en otros ámbitos. Nos aferramos a “Mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer”; a esta frase que nos limita, nos frena y que no tiene sentido.

El caso es que unas veces por comodidad, otras por el que dirán, otras por no hacer daño a alguien, otra simplemente por miedo e incertidumbre de cómo nos ira, la cuestión si analizamos nuestra vida con detalle tenemos que tomar conciencia, de la cantidad de ocasiones que buscamos cualquier disculpa para no hacer lo que sentimos que debemos hacer.

Dando como consecuencia de esta actitud ante la vida, que luego no queremos aceptar las consecuencias que se derivan de no tomar las decisiones necesarias a su debido tiempo, lo cual para estar en paz con nosotros mismos nos obliga a responsabilizar de lo que nos pasa, a la vida, a los demás, al tiempo, a la sociedad e incluso en casos desesperados al mal de ojo.

Basta, posiblemente, con que las coordenadas de nuestra vida cambien para darnos cuenta que la existencia está llena de paraísos para asentarnos y que los conflictos llegan solos, pero también las fuerzas y el conocimiento suficientes para salir airosos de ellos. 

Desplegar las alas, dejar atrás los miedos y poner la energía en nuestros deseos, es una buena forma de empezar… el resto nos buscará a nosotros.

NUNCA ES TARDE. NO IMPORTA LO QUE SE HAYA VIVIDO, NO IMPORTAN LOS ERRORES QUE SE HAYAN COMETIDO, NO IMPORTA LAS OPORTUNIDADES QUE SE HAYAN DEJADO PASAR, NO IMPORTA LA EDAD, SIEMPRE ESTAMOS A TIEMPO PARA DECIR BASTA, PARA OÍR EL LLAMADO EN FORMA DE VOZ INTERIOR DE BUSCAR EL SENTIDO DE NUESTRA VIDA, PARA SACUDIRNOS EL MIEDO Y VOLAR ALTO……. MUY ALTO.



domingo, 5 de junio de 2016

LOS SERES HUMANOS MARAVILLOSAMENTE RAROS (LOS DIFERENTES) REFLEXIONES PARA EL FIN DE SEMANA

ESTE ARTÍCULO ESTÁ DEDICADO A TODOS ESOS SERES HUMANOS QUE SIENTEN DENTRO DE SÍ “NO ENCAJAR EN EL MUNDO” ALGO QUE QUIEN LO VIVENCIA NECESITA INTEGRAR, RESOLVER, PUES ESOS QUE “NO ENCAJAN EN EL MUNDO” SON QUIENES TIENEN LA POSIBILIDAD DE IR CREANDO, DESDE SU MANERA DE SER, UNA SOCIEDAD BASADA EN VALORES DEL SER. POCO A POCO… GOTA A GOTA.

Creo esencial que, sobre todo, quienes son terapeutas conozcan este tipo de fenómeno psicológico, para no clasificar erróneamente a sus pacientes, sino alentarlos a cultivar lo mejor de sí, auto-valorarse, honrar su modo de ser…

A tod@s esas personas maravillosamente raras, gracias y sobre todo gracias por ser diferentes.

Son así: diferentes. Insisten en hallar un sentido que vaya más allá de la norma, de lo estipulado, en que tantos se mueven día a día; vivencian la compasión como algo natural, y buscan dónde ejercer el natural acto de servir; aman la belleza, los vínculos con hondura, el silencio fecundo; de modo sencillo o más vehemente, tienen urgencia por dejar una huella en la vida, por mejorar el mundo, aunque sea en su entorno más cercano. Intentan a diario poner en práctica sus mejores valores, con coraje y sensibilidad, aun equivocándose.

Entonces… claro: no es inusual que personas así se sientan raras. Y podría decirse que lo son: pero preciosamente raras, como esas perlas o piedras de sutiles colores, difíciles de hallar. El problema es cuando este “sentirse raras” se traduce anímicamente como si fuera “ser defectuosas”. Y es que a veces ser diferente genera rechazos, burlas o discriminaciones, como las que padeciera Juan Salvador Gaviota por querer explorar el cielo para perfeccionar su vuelo, en vez volar para meramente subsistir. Entonces sufren, y se preguntan: “¿Por qué no puedo ser como los demás?”. Veamos por qué…

La mayoría de los seres humanos a medida que crecen y van interactuando con el mundo se desconectan de su propia esencia, su núcleo más íntimo, su verdadera identidad. Adquieren, en cambio, una identidad condicionada por el entorno, masificada, modelada por mandatos ajenos.

En cambio, estas otras personas “raras” experimentan una enorme necesidad de ser fieles a lo más interno de sí. Y esto suele tener una consecuencia (sobre todo en la primera mitad de la vida): la de no encajar en el mundo. Como decía Herman Hesse, “tienen una dimensión de más”: la conciencia de que la vida es un camino, y de que en él encontramos las condiciones que nuestra interioridad necesita para ir siendo cada vez más completos, ayudando a otros para que lo sean.

A lo largo de tantos años de ser terapeuta, estudie el comportamiento de todas aquellas personas que se definían a sí mismas “DIFERENTES” “que sientes a veces no ser de este mundo”. Que piensan que se equivocaron de lugar y en el tiempo al nacer.

Si hubiese que definir o poner un nombre a estos seres humanos podríamos decir que tienen “LA REBELDIA DE LO ESENCIAL”: una falta de pertenencia a las reglas del mundo, con la sensación dual de experimentar el gozo de sentirse en contacto con lo profundo, y a la vez percibirse como “fallado” por no ser “como los demás”.

Si la persona trabaja sobre sí, puede llegar a comprender que “no encajar” en la gran bandada significa que hay otra bandada: la de los que no encajan por los mismos motivos. Entonces, lo importante será no aislarse: abrirse al encuentro de quienes cultivan similares valores, y tomar conciencia de que no se está solo. Thoreau lo dijo así: “Si alguien no marcha a igual paso que sus compañeros, puede que eso se deba a que escuche un tambor diferente. Que camine al ritmo de la música que oye, aunque sea lenta y remota…”.

Siguiendo esa música hallamos nuestro lugar en el mundo, nuestro sentido de existir; dejamos de percibirnos como defectuosos para, en cambio, celebrar nuestra singularidad y acompañar a otros a dignificar la propia. Nos vamos convirtiendo en agentes de cambio, marchando junto a los que escuchan un ritmo similar al nuestro.

SOMOS MUCHOS LOS QUE ESTAMOS EN EL MISMO CAMINO. ALLÍ ES DONDE SÍ ENCAJAMOS LOS QUE SENTIMOS “NO ENCAJAR EN EL MUNDO”. Y ES QUE ESTAMOS CONSTRUYENDO OTRO MUNDO! PARA ESE MUNDO NUEVO, SE REQUIERE TU MANO DE OBRA. PORQUE, COMO EN UN GRAN CONCIERTO, LAS NOTAS QUE EJECUTES DESDE TU PARTITURA SON IRREMPLAZABLES: TODOS NOS NECESITAMOS DE TODOS PARA QUE LA MÁS BELLA MÚSICA SUENE CADA VEZ…...MÁS CERCANA




jueves, 2 de junio de 2016

¿EN QUE GASTAMOS EL TIEMPO DE NUESTRA VIDA?

TODA LA INFORMACIÓN ES IMPORTANTE PARA PODER ENTENDER TODOS LOS PROCESOS QUE VIVIMOS A LO LARGO DE NUESTRA VIDA Y HOY EL ARTÍCULO ES RELAJADO, ANECDÓTICO Y DIVERTIDO…..PERO SEGURO QUE NOS SORPRENDERÁ Y TAMBIÉN NOS INVITARA A PENSAR….COMO DISTRIBUIR NUESTRO TIEMPO, AL SER CONSCIENTES DE CÓMO LO VAMOS GASTANDO

El tiempo es oro, nadie lo duda. Aún más, es la dimensión específica que dicta el ritmo de nuestras existencias. Instante a instante, minuto a minuto, hora tras hora… Inexorablemente, las agujas del reloj van marcando su transcurso. Se nos gasta, por eso es tan precioso. Alguna batalla ya le hemos ganado, nuestra esperanza de vida se ha duplicado en este último siglo, pero él aún tiene la victoria final: sigue siendo limitado.

Y mientras avanza, lo consumimos con desigual frecuencia en mil y una actividades que, si calculáramos el intervalo que nos lleva cada una en el cómputo total de la vida, más de uno se sorprendería. En esas tareas breves e indispensables, en las que consumimos sólo unos pocos minutos pero repetimos a diario, se nos va al final una gran cantidad de tiempo: a cepillarnos los dientes, por ejemplo, dedicamos, un trimestre de nuestra existencia.

Unos cuantos días más, hasta 106 jornadas, invierte el organismo en función tan esencial como hacer pis. Pero si la mayoría de estas ocupaciones se nos pasan inadvertidas, hay otras en las que empleamos un buen pedazo de nuestra vida y que, al resultarnos pesadas o poco gratas, las consumimos mirando lo lento que se mueve a veces el minutero.

¿Cuántas colas aguardamos, por ejemplo? A esperar turno en la fila del mercado o del autobús destinamos casi 2 años, ¡500 días! En rellenar formularios, se sacrifican 305 soporíferas jornadas. Por no hablar de los casi 10 años de media que estamos ocupados en trabajar, lo que supone aproximadamente una séptima parte de nuestra vida consagrada a la jornada laboral.

COMO CONSUMIMOS Y EN QUE NUESTRO TIEMPO

ESTAR DE PIE 30 AÑOS

DORMIR 23 AÑOS

ESTAR SENTADO 17 AÑOS

CAMINAR 16 AÑOS

TRABAJAR 9-10 AÑOS

COMER 6-7 AÑOS

SOÑAR 4 AÑOS

TRANSPORTE URBANO 3 AÑOS

VER TELEVISIÓN 5 AÑOS + 303

DÍAS HACER LA COMPRA 140 DÍAS

AFEITARSE 140 DÍAS

LAVARSE (HOMBRE) 117 DÍAS

LAVARSE (MUJER) 2 AÑOS

HACER EL AMOR 160 DÍAS

PEINARSE 108 DÍAS

HACER PIS 106 DÍAS

CEPILLARSE LOS DIENTES 92 DÍAS

DEPILARSE (MUJER) 72 DÍAS

Si analizamos esta tabla de tiempos, es triste pensar que, frente a los 3 años que gastamos en transporte o el año y 195 días que empleamos en quehaceres como cocinar, los periodos que se otorgan a aquello que nos divierte o resulta placentero se quedan en una insignificancia.

Para disfrutar de la lectura sólo contabilizamos una media de 250 días; con aún más breve lapso, 110 días, contamos en la vida para hacer el amor.

NO DEJES QUE TERMINE EL DÍA SIN HABER CRECIDO UN POCO, SIN HABER SIDO FELIZ, SIN HABER AUMENTADO TUS SUEÑOS.