lunes, 4 de enero de 2010

LOS MIEDOS



Un viaje a las causas del miedo y una propuesta para su superación


Existe un miedo con mayúsculas esa sensación de peligro que empuja a ponerse a salvo.

Pero existe también el miedo infundado y pequeños miedos cotidianos que parecen poco importantes y, sin embargo, resultan paralizadores: miedo a decir “no”, a defraudar, a opinar.


Conocer el mecanismo de los miedos puede ayudarnos a resolverlos o, al menos, a tenerlos bajo control


Mi opinión personal es que todos en algún momento de nuestra vida por no decir en todos hemos sido conscientes de nuestros miedos, miedos que por una u otra razón. (Qué luego analizaremos) sentimos y padecemos

De todas las emociones que amargan nuestros corazones como, la angustia, la timidez, la inquietud, el terror, la vulnerabilidad es la que más me preocupa y la experiencia me dice que no es una rareza mía sino que hay infinidad de personas que comparten esta preocupación por ejemplo el filosofo ingles Hobbes escribió una frase terrible que podríamos asumir todos “el día que yo nací mi madre parió dos gemelos yo y mi miedo”


Por ello, los psicólogos sensatos suelen dedicar el tiempo necesario a explicar a sus pacientes cuáles son los mecanismos de sus miedos excesivos. Esto permite desmontar las creencias erróneas que están en el fondo de muchos miedos. Salir del círculo vicioso de la culpabilidad

Y de las preguntas inútiles por ejemplo ¿soy responsable de lo que me pasa?, puesto que una postura más activa seria ¿Qué puedo hacer con mis miedos?


La mayor parte de los miedos se aprenden
Y también pueden desaprenderse

Siempre me ha preocupado comprobar que hay personas más miedosas que otras.
Hay personas que viven en un estado de ansiedad continuo
Hay personas tímidas y personas atrevidas

¿De dónde proceden esas diferencias? ¿Son innatas o adquiridas? ¿Hay una predisposición para el miedo?

En los últimos años, la investigación ha descubierto que hay temperamentos vulnerables a la ansiedad, niños que nacen con una “afectividad negativa “
Parecen dotados de antenas para captar los estímulos peligrosos o perturbadores del entorno
También sabemos que por fortuna es una propensión que se puede combatir ¿Cómo no va a ser importante conocer los métodos para lograrlo?
Por ello una de las obligaciones que tienen los investigadores es poner a disposición de las personas aquellos conocimientos que puedan mejorar su calidad de vida.


Y como ya les dije
La mayor parte de los miedos se aprenden
Y también pueden desaprenderse

Por eso conviene conocer bien sus modos y variaciones, sus múltiples rostros.
Hay miedos normales y miedos patológicos, y se diferencias por su intensidad.

La timidez excesiva se convierte en fobia social, que es un trastorno severo.

La preocupación por la salud, sin duda conveniente, puede derivar en hipocondría.

La higiene es necesaria, pero lavarse las manos compulsivamente es fruto de un miedo irracional

Conviene no olvidar que esos miedos exagerados se dan en personas que en todo lo demás pueden ser muy inteligentes y sensatas.


¿Por qué entonces llegan a esos extremos?
Estaremos de acuerdo en que todas las emociones son útiles El miedo es la emoción provocada por la presencia de un peligro y nos sirve para ponernos a salvo

Se convierte en un problema cuando lo sentimos aunque no haya peligro real o cuando dura demasiado tiempo o es muy intenso.
A veces nos atenaza un miedo sin que haya una amenaza real
Es una ansiedad que no sabemos explicar, que “nos encoge el estómago”: la angustia

Quien la sufre, se siente asustado continuamente, como si esperara un mal que no sabe precisar.
Junto con la depresión con la que está estrechamente relacionada es el malestar que lleva a más gente a las consultas médicas o psicológicas

La psicología clínica y la psiquiatría estudian y tratan esos miedos terribles como son la angustia, los ataques de pánico, las fobias, las obsesiones, los síndromes postraumáticos
Los estudios más fiables nos dicen que el psicoanálisis no resulta eficaz para eliminar los miedos
Si lo son las terapias cognitivas que intentan cambiar las creencias que están en el origen de muchos miedos

Y las conductuales que entrenan para reducir el poder del miedo y suelen comenzar con in periodo “de sensibilización” ante los objetos o situaciones que lo provocan.
Nos vamos a centrar ahora en los miedos cotidianos y voy a ponerles algunos ejemplos

Hay un miedo especial a tener que adoptar una postura firme ante horas personas para mantener las propias ideas, expresar las necesidades o sentimientos, reclamar los derechos; nuestra timidez se puede manifestar de muchas maneras
Así que si es incapaz de negarle algo a alguien, reclamar una deuda, expresar el desacuerdo, protestar frente a un comerciante , otro caso muy frecuente es el miedo a decir “no” las personas que lo sienten son presas fácil de vendedores, a los que no se atreven a desairar. Por ello prefieren comprar en supermercados y grandes almacenes, donde pueden mirar sin ser acosados por un empleado

A veces, el medio a afirmar los propios derechos se reduce a algunos temas específicos como por ejemplo el dinero. No nos consideramos tímidos pero a la hora de hablar de ese tema nos sentimos cohibidos tensos y a disgusto así que la mayor parte de las veces preferimos dejar las cosas como están, pensamos que es un defecto de nuestro carácter y nos acostumbramos a vivir con ello

Pero ahora sabemos que podemos cambiarlo
A este grupo de miedos a tomar una postura firme podemos incluir otro temor; la dificultad de decir adiós, de terminar una relación

Si investigamos a fondo, comprobaremos que puede haber varias razones: por no hacerse daño, por alterar su imagen, por temer la reacción de la otra persona, por no saber que decir después de haber dicho adiós

En muchas ocasiones no se trata de una preocupación ante el hecho en sí de la reparación – porque el protagonista querría que ya hubiera pasado y sentirse libre- sino al primer enfrentamiento

Por eso suele resultar más fácil hacerlo por carta
En el fondo de estas situaciones suele estar el miedo a defraudar a la otra persona

Esta es la razón más poderosa

Y ese miedo a dañar la imagen que se tiene de mi se basa en la idea de que mi integridad, mi identidad y mi dignidad dependen de la evaluación de los otros, implica que mi juicio sobre mi mismo depende del juicio ajeno, y no sólo del juicio de alguien significativo, sino de cualquier persona
En este caso hay un desajuste de algo necesario. El aprecio de los demás
Esta dependencia es tan exagerada que produce una anulación del valor intrínseco, sacrificado a la evaluación exterior
Como ven es un tema rico, complicado y próximo
Hay personas que pueden decir que nunca han sentido envidia o celos o agresividad, pero no hay nadie que pueda decir que no ha sentido miedo
La especie humana es la más miedosa de la naturaleza, porque a los miedos reales añade los miedos imaginarios, lo que produce muchas desdichas que podrían evitarse
Desactivar esos miedos creados es primordial si queremos vivir una vida feliz y digna

LA MAYOR ALIADA DEL MIEDO ES NUESTRA PROPIA MENTE
PERO, A LA VEZ, ES LA MEJOR HERRAMIENTA PARA DESARTICULARLO


Las claves

Distingue los miedos
El primer paso es no confundir los miedos amigos con los miedos enemigos

1.- Los miedos amigos te advierten del peligro para que te pongas a salvo para que te libres de la amenaza y no para que caigas en sus manos. Los miedos amigos te preparan para enfrentarte a una situación determinada
Por el contrario, los miedos enemigos te disuaden de que luches y, además, te debilitan y desaniman

2.- Tú no eres tu miedo
Debes tener en cuenta que el miedo tiene sus artimañas
Una de las más insidiosas, cuyo fin es debilitar nuestra fuerza, es que nos identifiquemos con él y nos sintamos avergonzados
Cuando asumimos nuestros miedos como un rasgo negativo de nuestra personalidad, nos condenamos al silencio, al secretismo y, como consecuencia de esto, no buscamos ayuda.
Tienes que pedir el mismo respeto por tus miedos que por tus dolencias físicas
3.- No colabores con él

Además de esconderlos también tendemos a alimentar nuestros miedos Todos podemos ser colaboracionistas sin darnos cuenta, el miedo es invasor y como Tal tiende a hundir o anular a quien lo padece
Puede apoderarse de la conciencia entera del sujeto y alterar sus relaciones Conviene por ello que lo aísles de tu dinamismo mental
No intentes justificarlo
No puedes decir hoy no voy a esa reunión porque va a ser muy aburrida”
Cuando deberías reconocer, “no voy porque me da miedo la gente”
No puedes decir “no vale la pena reclamar una cosa tan boba, cuando en el fondo lo
Que está pensando es que no sabes cómo hacerlo o no te atreves

4.- Adopta una posición activa
Una vez son conscientes debes declarar la guerra a los miedos enemigos que han Invadido tu intimidad Hay que movilizarse, es decir afrontarlos activamente

TIENES VARIAS OPCIONES PARA HACERLO

A- Fortalece tu cuerpo
Podemos hacer dos cosas para solucionar nuestro miedo una es disminuir el peligro la otra aumentar los recursos personales
Tenemos que preparar nuestro organismo para la batalla
El miedo emerge de la biología, aunque tiene también otras causas
Está demostrado que el ejercicio físico es un antídoto contra las sensaciones que provienen de él
Entre otras virtudes aumenta la tolerancia al esfuerzo
No olvidemos que las personas con tendencia a la angustia suelen eludir el ejercicio físico


B- se tu `propio entrenador
Los entrenadores saben muy bien que el atleta debe animarse a si mismo antes de realizar un ejercicio o hacer un esfuerzo
Algunos terapeutas insisten en preguntar a sus pacientes que opinan de la terapia que Reciben saben que unos comentarios de valuadores limitaran la eficacia del tratamiento

C- debilita a tu enemigo
Crítica las creencias en que se basa el miedo
Desenmascara sus jugadas de farol
Búrlate de él
Desarrolla el sentido del humor para desactivarlo
Aprovecha todo lo que sabes para hacerle daño
Tienes que convencerte de que no es tan importante, exponte gradualmente al miedo

D- busca buenos aliados
Es difícil combatir solo el miedo, y si éste es patológico, imposible
Busca consejo y ayuda de personas competentes
Busca también a quien pueda darte ánimo cuando estés desalentado
El afecto como apoyo venga de donde venga es la mejor solución a muchos de nuestros problemas, incluido el miedo


TODOS EXPERIMENTAMOS LOS MISMOS MIEDOS EN ALGÚN MOMENTO DE NUESTRAS VIDAS ASÍ PODEMOS SUPERARLOS

ATREVERSE A SER FELIZ

Según Abraham Maslow, gran psicólogo humanista que desarrollo su trabajo en los años sesenta, todos tenemos miedo de vivenciar nuestras potencialidades más positivas tenemos miedo de llegar a ser lo que podemos atisbar en los momentos de mayor perfección y coraje
Seguramente para muchas personas es así
Ser felices se convierte en algo inalcanzable porque les asusta conseguirlo
Pero, ¿a qué se debe este miedo?
La respuesta está en las creencias en las que basamos nuestra identidad más profunda
Hay muchas personas que tienen un concepto de sí mismas muy negativo, creen que no merecen nada o que no pueden hacer cosas valiosas e, incluso que no tendrían que existir
Estos conceptos negativos de si mismo son más comunes de lo que pensamos
Cuando un niño no encuentra en sus padres una respuesta afectiva, es muy fácil que desarrolle la idea de que no tiene derecho a ser amado o que no tiene capacidad para conseguir nada
Alguien con estas ideas negativas no intentará ser feliz. Es como si partiera de la posición del perdedor
Son estas creencias las que logran que el miedo nos paralice y que no nos arriesguemos a hacer cosas nuevas, a conseguir nuestros deseos
Y si no nos arriesgamos, no aprendemos, no generamos experiencias gratificantes, nos quedamos bloqueados y estancados con la consiguiente frustración
Para salir de este círculo vicioso es necesario pasar a la acción, hacer las cosas que uno desea despacio y a pesar del miedo, atreverse a realizar nuevos aprendizajes
También hay personas capaces de llevar a cabo todo lo necesario para conseguir sus sueños, pero cuando están a punto de lograrlo, abandonan..
Exageran la responsabilidad del éxito. Es como si estuvieran preparados para el esfuerzo pero no para el disfrute. Creer que tenemos tanta capacidad de experimentar el sufrimiento como el placer, y que las dos cosas pueden ser iguales de buenas, nos puede ayudar a no tener miedo de ser felices.
Todo ser humano tiene derecho a disfrutar de la vida.
Esta creencia es la base para poder llevar a cabo nuestros sueños.
Tenemos que darnos pequeños placeres de vez en cuando, así aumenta nuestra satisfacción y al comprobar que no somos castigados por ello, iremos a por deseos más grandes.

VALORAR EL CAMBIO

“más vale malo conocido que bueno por conocer”
Diciendo esto me he enseñado a refugiarme en la rutina
Convencido de que lo actual lo vigente ofrece una seguridad que lo nuevo no podría garantizar
La persona rutinaria transita por el camino pero se pierde la fiesta del paseo, refugiado en el itinerario que no cambia
Pero la vida es un permanente fluir, es un entrar y salir. Entramos en nuevas relaciones, trabajos, amores y mundos desconocidos, para salir y entrar en otras relaciones, trabajos, amores y mundos desconocidos. Algunas entradas son triunfales y otras vergonzantes, algunas son forzadas y otras buscadas
Cuando salimos dejamos huellas que hablan de nuestro paso algunas son gloriosas y otras tristes. Pero todas construyen nuestra historia
“vivimos cambiando y cambiamos viviendo”

Cuando intentes un cambio, imagina qué ventana abres, reconoce tu libertad para elegir, y recuerda que cada día es una nueva invitación a la fiesta, una nueva oportunidad de caminar.
Ten en cuenta que corres el riesgo de perdértela si repites hoy, ciegamente el día de ayer.

DEL ERROR TAMBIÉN SE APRENDE

Vivimos en una sociedad altamente competitiva en la que el éxito lo es todo.
Por lo tanto no es de extrañar que exista tanto miedo al fracaso, no se nos enseña a aprender del error sino a actuar con el fin de no equivocarse.
Para la antigua filosofía china son los errores los que nos acercan a la verdad. Si observamos los fundamentos de la ciencia comprobaremos que su funcionamiento es análogo.
Cuando un niño pequeño empieza a caminar, fracasa continuamente a la hora de ponerse en pie, lo que le sirve de enseñanza, para al fin, lograrlo. Si impidiéramos que cayera a se diera el más mínimo golpe, nunca aprendería.
De hecho está comprobado que los niños protegidos en exceso tardan mucho más tiempo en caminar porque se les genera más inseguridad y miedos.
La vida no puede ser “pensada “solo puede ser “vivida”
Difícilmente superaremos el miedo al fracaso si sopesamos pros y contras para protegernos de la incertidumbre antes de actuar.
Por el contrario si actuamos y luego extraemos conclusiones, iremos en la dirección adecuada y el miedo no nos bloqueará.

Si el miedo a equivocarse está demasiado presente, les sugiero:

1º ante la duda de actuar o no actuar debemos actuar siempre, así aprenderemos algo nuevo. De lo que hay que tener miedo es de quedarnos quietos

2º estropear para arregla. Cuando nos encontremos frente a un problema aparentemente irresoluble, podemos aplicar la antigua filosofía china que propone dejar de buscar soluciones durante un momento para pensar en cómo podríamos complicar aún más la situación.
Este pensar a la inversa, paradójicamente libera la mente de forma que, en poco tiempo y espontáneamente, se nos ocurren nuevas vías de salida.

3º un pequeño error al día. Cuando estamos muy tensos ante un proyecto no nos permitimos el mínimo error, lo que nos provoca ansiedad. En estos casos cometer voluntariamente un pequeño error nos liberará.

SERENIDAD FRENTE A LA MUERTE

En algunas ocasiones nos encontramos con personas que padecen una grave enfermedad y como consecuencia de ello su muerte esta próxima, intentamos ayudarles de muy diversas maneras pero no solemos preguntar que sienten ante esta situación.
Si lo hiciéramos quizás nos sorprenderían al saber que tienen aceptada su situación y que no tienen miedo a la muerte y en ese momento nos mirarían a los ojos y nos preguntarían y tú ¿tienes miedo a la muerte? , muy posiblemente la respuesta fuera sí.
Y entonces esas personas nos dirían:
No te engañes. El miedo a la muerte es un sentimiento que no es tuyo. Te han enseñado a temerla. Porque la muerte aunque te cueste creerlo es una realidad tan natural como la vida. Como supiste nacer, sabrás morir.
Vive la vida como un regalo para que, el día de tu muerte, sepas que ha valido la pena vivirla. Y vete cada noche a dormir sabiendo que no tienes nada pendiente con nadie. Y sobre todas las cosas que tu motor sea siempre el amor. De esta manera desaparecerá tu temor. Y de esta manera tan natural nos darían una lección increíble y real

SIN TEMOR AL RECHAZO

En una ocasión el filósofo estadounidense William James dijo:
“el principio más profundo de la naturaleza humana es el anhelo a ser apreciado”
Sentir que pertenecemos a una familia, a un grupo, nos define y nos aparta seguridad.
El rechazo es todo lo contrario nos provoca una herida emocional que nos hace sentir pequeños, como niños reprendidos, y nos genera una terrible sensación de inseguridad.
Para evitar esa sensación aprendemos a adaptarnos a lo que se espera de nosotros.
Se trata de ganarnos un lugar en nuestro entorno, pero una herida temprana o crecer en un ambiente donde no se nos valoró lo suficiente, puede crearnos un temor excesivo a no ser aceptados.
Entonces nos centramos en intentar que no se escapen emociones, pensamientos o actitudes inadecuadas, pero en ello ahogamos la propia espontaneidad y vivimos en tensión.
Para resolver este temor a ser uno mismo, es preciso atreverse a mostrarse más:
Primero recuperando esa conexión con las propias emociones y pensamientos .
Segundo dando el pasó de expresar lo que uno siente, opina o piensa., aunque sea distinto a lo que sienten, opinan o piensan los demás Así superando el miedo a diferenciarnos, llegaremos a desplegar lo que en realidad somos y a vivir las relaciones con mayor profundidad

MIEDO AL COMPROMISO

Cuando nos enamoramos de alguien lo hacemos, en gran medida, de la persona que se quiere o se necesita ver, es decir, inventamos a nuestra pareja y la construimos en función de nuestras necesidades.
En un periodo en el que todo fluye y surge espontáneamente, no se requiere de esfuerzos ni voluntad.
Con el tiempo, esta visión narcisista, choca contra la realidad y empezamos a percibir la diferencia entre lo que nuestra pareja es y lo que deseamos que sea.
Es aquí justamente donde se demostrará la predisposición al compromiso.
Pero este compromiso requiere de una serie de habilidades personales y de una madurez que, en ocasiones, desborda los recursos de que se dispone, favoreciendo que el miedo se apodere de la relación.
Aceptar un compromiso supone afrontar este miedo y pasar por el duelo y la pérdida de la imagen idealizada y narcisista que tenemos de nuestra pareja, un hecho que implica un grado de angustia importante, pues siempre flota en el ambiente la idea de que esa persona ideal nos estará esperando en alguna otra parte.
La única forma de acercarse a nuestro ese ideal interno es a partir de la construcción u búsqueda conjunta con la pareja que elegimos para, desde una visión más realista, construir codo con codo el camino que ascienda a ese ideal.

EL ENCUENTRO CON LA SOLEDAD

El ser humano es gregario, es decir, nace con la predisposición y la necesidad de vivir en grupo,
Cuando crecemos, toda nuestra estructura psicológica apunta hacia una vida compartida En familia, con la pareja, los amigos, los compañeros de trabajo. Esto es así porque el ser humano, para solucionar sus necesidades cotidianas, les hace falta la colaboración con otros individuos.
Las razones anteriores explican por qué, cuando por alguna razón nos encontramos solos, no nos sentimos del todo a gusto, nos falta la compañía de otros seres humanos.
En algunas personas este deseo natural de compañía toma la forma de un auténtico miedo a la soledad, especialmente cuando el hecho de encontrarse solo se traduce en “un estar sin pareja”.
Pero los momentos de soledad también forman parte del ser humano, igual que los tiempos compartidos
El ser humano no sólo es un animal gregario también es un individuo
Por tanto, la soledad no es un estado carencial, es una oportunidad.
Cuando estamos solos podemos desvincularnos de las obligaciones y constricciones que nos impone estar con otros – tener que compartir, dialogar, negociar, competir, ceder – para encontrarnos con nosotros mismos. Podemos hacer cosas pensando sólo en nosotros mismos y mimarnos con aquello que nos gusta.
La soledad puede ayudarnos a descubrir nuevas facetas de nosotros mismos y vernos de otra manera.
En una palabra cultivar nuestra individualidad.
Y es que es precisamente nuestra individualidad, nuestra forma de ser diferentes de los demás, lo que nos hace atractivos para los otros.
Debemos aceptar que la soledad es el polo opuesto, pero necesario, de la compañía, y el tiempo solitario empleado de forma positiva nos capacitará para la vida con los demás.
Solo si sabemos disfrutar de nuestra soledad sabremos disfrutar también de la compañía .

A.A.M.
La Palma 2.008

domingo, 3 de enero de 2010

UN MUNDO MEJOR ES POSIBLE

Todos estamos aquí por una razón especial.

Deja de ser un prisionero de tu pasado.

Conviértete en el arquitecto de tu futuro.



Las 7 virtudes de la vida Sabia

1.- DOMINAR LA MENTE


La calidad de tu vida viene determinada por la calidad de
Tus Pensamientos.


Las Técnicas:

Meditación

Pensamiento Opuesto

Visualización Creativa

Nunca olvides que la mente es un magnifico criado, pero un amo terrible.

Hay dos principios básicos:

1.- La concentración es la base del dominio de la mente.

2.- El auto conocimiento es la base del camino interior



(El autoconocimiento, es el primer paso para el autodominio).
Los sabios de todos los tiempos sabían que sus pensamientos conformaban su mundo y que la calidad de su vida se reducía a la riqueza de sus pensamientos. Así que si quieres vivir una vida más serena y con más significado, debes producir pensamientos más serenos y con más significado.


Cuando tu vida se inspira en un objetivo importante, un proyecto extraordinario, todos tus pensamientos rompen sus ataduras….Tu mente supera los limites, tu conciencia se expande en todas direcciones y tú te ves en un mundo nuevo y maravilloso. Las fuerzas, facultades y talentos ocultos cobran vida, y descubres que eres un ser humano mejor de lo que habías soñado ser.

hay que tener paciencia y vivir en la conciencia de que todo lo que deseamos, llegara tarde o temprano si nos preparamos debidamente para ello…..La suerte no es mas que la suma de trabajo y esfuerzo, en la vida debemos de se conscientes que debemos merecer, no pedir.

Es sabio tomarse un tiempo para meditar en silencio sobre donde estamos, pero también sobre a donde vamos. Reflexionar sobre nuestra misión en la vida y nuestra manera de vivirla.

Recuerda que para poder liberar todo el potencial de tu mente, tu cuerpo y tu alma, debes empezar a vivir de tu imaginación no de tus recuerdos.

En cada experiencia dolorosa que te suceda en la vida, encontraras las semillas de la oportunidad, tan solo es cuestión de tener el valor de alimentarlas.

Desarrolla dentro de ti la técnica del Pensamiento Opuesto, según las leyes de la naturaleza, la mente solo puede pensar una cosa cada vez……Por eso cuando un pensamiento negativo ocupe el punto focal de tu mente, sustitúyelo de inmediato por un pensamiento positivo.

Todo ser humano, tiene a su vez pesadillas y sueños, y conseguiremos superar nuestras pesadillas gracias a nuestros sueños.


(Decir que no tenemos tiempo para mejorar como seres humanos, es como decir que no tenemos tiempo para echar gasolina porque estamos demasiado ocupados conduciendo)


2.- PERSEGUIR EL PROPÓSITO


El propósito de la vida es una vida con propósito.

Descubrir y llevar a cabo el objeto de la vida.

Marcar claramente los objetivos y obrar en consecuencia.


Las Técnicas:


El poder del Autoexamen y la Autocritica

El método de los cinco pasos para alcanzar objetivos

La mejor forma de ser útil a uno mismo es siendo útil a los demás, a mayor medida de utilidad a los demás, mas cosecha, emocional, física, mental y espiritual, este es el camino para la paz y armonía interior y la realización exterior.



Los cinco pasos para conseguir nuestros objetivos:


1.- Tener una visión clara del resultado.

2.- Crear una presión positiva que nos sirva de inspiración.

3.- Marcar un plazo de tiempo.


4.- La regla mágica del 21 (tiempo necesario para crear un nuevo camino neuronal, un mal habito una vez adquirido es imposible de borrar, pero se pueden sustituir). (el poder del ritual).

5.- Disfrutar del camino de la vida. (un día sin risa o sin amor es un día sin vida).

Poner en todo lo que hacemos “Pasión” (hacemos las cosas porque creemos que debemos hacerla, no porque nos gusten).


3.- EL AUTOCONOCIMIENTO (LA MEJORA CONSTANTE)


Ningún ser humano es libre sino es dueño de si mismo.

Todo lo externo tiene su principio en lo interno.


Las Técnicas:


Eliminar nuestros miedos

Las diez acciones de la vida plena



Las diez acciones de la vida radiante:


1.- Soledad (el silencio interior)

2.- Cuidar tu cuerpo (así cuidas tu mente)

3.- Alimentación sana (como nutres tu cuerpo, así nutres tu mente)

4.- El saber abundante (la expansión de tus conocimientos, por el bien de ti mismo y de cuantos te rodean).

5.- La reflexión personal (encuentro con uno mismo)

6.- El despertar anticipado

7.- Huir de los extremos moderación.

8.- La palabra hablada

9.- El carácter congruente

10.- La simplicidad


4.- VIVIR CON DISCIPLINA

La fuerza de voluntad es la virtud esencial para una vida
Llena de Armonía.

La disciplina se logra realizando constantemente pequeños
Actos de Coherencia.


Las Técnicas:

Silencio Interior

Visualización Creativa



La verdadera generosidad para con el futuro, consiste en entregarlo todo al presente.

Cuando seas tu mismo y te sientas lleno de vida entonces estarás en la mejor posición para ser un ser humano mejor.

El que mira hacia fuera sueña, el que mira hacia dentro despierta.

Ten siempre presente que vale tanto tu determinación, como tu inteligencia.

No importa lo que te ocurra en la vida, porque tienes la capacidad de elegir siempre como te afectara.

Las fronteras que nos marcamos en la vida, solo son producto de nuestros miedos.

Cada segundo que inviertes pensando en los sueños de los demás, te estas apartando de los tuyos.



5.- TIEMPO PARA UNO MISMO


Respetar el tiempo propio

El tiempo es la mercancía mas preciada y no es renovable

El tiempo bien organizado es la señal mas clara de una
Mente bien Organizada




Las Técnicas:

Establecer prioridades

Aprender a decir “NO”

Saber distinguir entre lo urgente y lo importante




Como yo puedo hacer muy poco por mejorar el mundo en que vivo, total no hago nada y ponemos como excusa que no tenemos tiempo, que estamos muy ocupados.

La cuestión es. ¿Qué es lo que nos tiene tan ocupados?

Recientes estudios de psicólogos y sociólogos han revelado que el 80% de los logros que conseguimos en la vida viene de solo el 20% de las actividades que ocupan nuestro tiempo.

El secreto de los sabios que dominan el tiempo es que ellos se mueven por prioridades.


6.- CAPACIDAD DE SERVICIO A LOS DEMAS



La calidad de tu vida se reducirá a la calidad de lo que has
Aportado

Siendo útil a los demás es la mejor manera de ser útiles a
Nosotros Mismos

Elevando la vida de los demás, la vida propia alcanza las más
Altas Dimensiones


Las Técnicas:

Practicar diariamente actos de bondad

Compartir con quienes mas lo necesitan

Cultivar relaciones ricas en afectos


Solo cuando domines el arte de amarte a ti mismo podrás amar de verdad a los demás.

Solo abriendo tu corazón podrás llegar al corazón de los demás. No hay nada noble en ser superior a otro ser humano, la verdadera nobleza radica en ser superior a tu antiguo yo.

Por eso no cabe duda que “La calidad de tu vida se reducirá a la calidad de lo que has dado a los demás”.

Dice un proverbio chino: “La mano que te da una rosa siempre conservara un poco de su fragancia”.

La mejor forma de ser útil a uno mismo es siendo útil a los demás, a mayor medida de utilidad a los demás, mas cosecha, emocional, física, mental y espiritual, este es el camino para la paz y armonía interior y la realización exterior.

En definitiva valor de los seres humanos, no viene de sus bienes materiales, sino de la grandeza de su corazón.

Meditemos pues por las mañanas sobre el bien que vamos a hacer a los demás durante el día.

La palabra sinceras de elogio para quienes menos lo esperan, los gestos de afecto a aquellos que lo necesitan, las pequeñas muestras de cariño para tu familia.

“La vida es mas plena cuando hay actos de generosidad y bondad diarios en ella”.


7.- VIVIR EN EL PRESENTE

Vivir los momentos intensamente

No renunciar a la felicidad por nuestros objetivos

Saborear cada día como si fuese el último


Las Técnicas:

Practicar la gratitud con todos

Cultivar el propio destino

Dar a cada etapa de nuestra vida el tiempo correspondiente


Por eso todo ser humano debe preguntarse:

¿Qué sentido tiene subir los peldaños del éxito si te pierdes los primeros pasos de tus hijos?

¿Qué sentido tiene tener una casa muy grande sino tienes tiempo para crear un hogar?

¿De qué te sirve ser conocido por muchas personas como un gran profesional, si tus hijos ni siquiera conocen a su padre?

No debemos olvidar que hay una gran diferencia entre tener mucho dinero y tener mucha vida.

Cuando empieces a practicar el arte de la gratitud, en tu día a día, cultivaras la riqueza de la vida que deseas.

Una clave importante es entender que la felicidad es el camino, no que esta al final de nuestro camino, en nuestra vida, eso hará que vivamos intensamente el presente, cada momento, cada instante.


A MODO DE CONCLUSIÓN



Y otra vez


Fingí no ver
lo que veía.
En el centro urbano,
en el suburbio,
en la calzada
y en el lodo…
Fingí que no sentía
y hoy sé
que cada uno es todo
o todos somos nada.
Fingí que no sabía.
Y ahora queda
mi conciencia
insomne
noche y día



El éxito como la felicidad no debe perseguirse, sino seguirse…Y eso solo es posible como efecto secundario de la dedicación personal a una causa mayor que uno mismo.

En definitiva valor de los seres humanos, no viene de sus bienes materiales, sino de la grandeza de su corazón.

La vida se mueve hacia una dimensión mas elevada, cuando empiezas a esforzarte por hacer que un mundo mejor sea posible para todos.

“Al nacer nosotros lloramos mientras el mundo se regocija, deberíamos vivir de un modo que en el momento de nuestra muerte el mundo llore, mientras nosotros nos regocijamos”

Los seres humanos no somos malos, simplemente necesitamos, que la chispa de la conciencia prenda la vela de la generosidad y la bondad en nuestros actos.



Reflexión Personal

Tengo el íntimo convencimiento que somos dueños de nuestro destino. Que el trabajo que tenemos que realizar en esta vida, no esta por encima de nuestro conocimiento, ni es superior a nuestras fuerzas. Que las dificultades con que nos vamos a encontrar no superan lo que humanamente podemos soportar.

Mientras tengamos confianza en nuestras potencialidades y en nosotros mismos junto con la voluntad de saber que podemos, sea cual sea el objetivo que nos marquemos en nuestras vidas, estaremos en disposición de conseguirlo.


Esteban Pérez López
Febrero 2.009 La Palma

viernes, 1 de enero de 2010

¿QUÉ SENTIDO TIENE LA VIDA?


¿EL SENTIDO DE LA VIDA?

He ahí una de las grandes cuestiones que todo ser humano se plantea en diferentes ocasiones a lo largo de su vida.
La respuesta no es fácil, ni es única, sino que es algo cambiante pues dependerá del momento que estemos viviendo de la percepción que tengamos de la realidad y de nuestro grado de evolución. Entendiendo evolución como la comprensión e integración de las experiencias que tenemos en el mundo material.
Decía Oscar Wilde: “Lo menos frecuente en este mundo es vivir, la mayoría de la gente existe”

A menudo la vida y los acontecimientos van tan rápido que no tenemos tiempo o ganas de preguntarnos: si la vida que estamos viviendo es aquella que deseamos vivir. Si la vida que hemos construido es la adecuada, si realmente tiene un sentido la vida, y si es así que sentido tiene la nuestra.

Desgraciadamente una gran mayoría de seres humanos nos planteamos estas preguntas en situaciones extremas de crisis o de necesidad y después de plantearnos esa cuestión, la angustia nos invade, nos hacemos miles de preguntas, la mayoría de veces sin respuesta ¿debo insistir en la búsqueda de mi yo interno? ¿Es la vida la que se ensaña conmigo o soy yo el/la responsable de todo lo que me ocurre? ¿Debo hacer los cambios en mi vida necesarios para encontrarle sentido o debo esperar que ocurra un milagro que me haga sentirme en plenitud?..... Esta crisis de indecisión lógicamente es mas fuerte aun, para aquellos que piensan que es la única vida que van a vivir es la que están viviendo.

Es el momento de ser sinceros con nosotros mismos, escuchar esa voz interior la voz de nuestra conciencia que siempre nos dice lo que será bueno para nosotros y seguidamente preparar los cambios necesarios para encontrar el camino que nos lleve de nuevo a sentirnos bien con nosotros mismos, no hacer esto cuando sentimos el primer síntoma, significa que cada vez nuestra insatisfacción será mayor y lógicamente cada vez nos costara mas aplicar los cambios necesarios en nuestra vida para ser felices.

Para empezar es bueno alejarse de ciertas rutinas e inercias que no nos conducen a nada, empezar a diferenciar lo que queremos ser realmente de aquello en lo que nos hemos convertido, diferenciar lo que hacemos de lo que sentimos y sobre todo tomar conciencia de las emociones que son nuestras y de las que nos han sido inducidas desde fuera.

Eliminar el miedo a los cambios en nuestra vida y tomar conciencia que somos los dueños de nuestro futuro, del resto de nuestra vida, no aceptando en nuestra mente la idea conformista tan extendida de “La vida es así”

Eliminar de nuestra mente el conformismo y alejar de nuestro pensamiento que ya es tarde, para empezar de nuevo, cambiar es un reto constante en nuestra vida, todo el universo esta en constante movimiento, todo cambia nada permanece inamovible, y nosotros también estamos sujetos a esta Ley Universal, no debemos tener miedo a cambiar lo que no nos guste, debemos temer mucho mas a vivir una vida no deseada por nosotros, por que dicha elección dará como resultado vivir sin armonía, sin libertad y sin felicidad.

Decía Ortega y Gasset “La vida cobra sentido, cuando se hace de ella una aspiración a no renunciar a nada”

Meditar, reflexionar, revisar nuestros objetivos, darnos plazos razonables, tener plena confianza en el potencial que todos tenemos dentro y sobre todo dar el paso en el camino de la búsqueda de ese sentido de nuestra vida es la única forma de poder levar el timón de nuestra vida. Porque sino lo hacemos así, esta claro que nadie lo hará por nosotros.

Es cierto que no siempre cuando nos planteamos la búsqueda del sentido de nuestra vida, podemos empezar de cero, pero cambiar y preparar las circunstancias para el encuentro con esa vida de plenitud, eso esta al alcance de todos los seres humanos.

Para ser dueños de nuestra vida y recorrer día a día el maravilloso camino de la evolución con certeza y confianza de que ese es el camino y el sentido elegido por nosotros para nuestra vida, debemos revisar continuamente los cuatro pilares básicos sobre los que se asienta nuestra vida que son:


1.- Nuestra vida interior, la relación con nosotros mismos.

2.- Nuestras relaciones con los demás.

3.- Nuestra vida laboral

4.- Nuestra vida sentimental.

Para adentrarnos en esa búsqueda de respuestas sobre el sentido de nuestra vida, debemos hacerlo recorriendo dos caminos:

* El camino del exterior (los sentidos y la mente)

* El camino interior (los sentimientos, el camino del corazón)

El camino exterior a través de los Sentidos

Tenemos que apoyarnos necesariamente en el uso de nuestros sentidos, ya que son nuestros órganos de captación de la información exterior para “trabajar con ella después en nuestro interior.

Es fundamental potenciar nuestros órganos de percepción, cultivarlos y desarrollarlos para poder captar en toda su amplitud lo que nos rodea, si no educamos nuestros sentidos para apreciar la belleza, la armonía, la luz, el color, los sonidos, el gusto, los perfumes, la suavidad, la textura y la diversidad que nos rodea no podremos apreciar y amar la vida.

El camino intermedio la Mente

Buscar sentido a lo que vivimos, descubrir lo que hay detrás de cada circunstancia, de cada experiencia que tenemos en nuestro día a día.
Aprender por igual de nuestros aciertos como de nuestros errores, considerándolos un elemento fundamental de nuestra evolución.

El autoanalisis y la meditación son dos herramientas básicas para comprender ¿estoy haciendo lo que quiero? ¿Qué necesito? ¿Me siento bien con lo que hago? ¿Estoy a gusto conmigo mismo?
No cabe duda que nuestra mente se apresurara a dar respuesta a todas estas preguntas y con ello completaremos nuestro primer recorrido por el exterior.

El camino interior “El camino de Corazón”

La pregunta que surge es: ¿Cómo puedo activar ese mecanismo? ¿Cómo puedo dirigir las preguntas al Corazón?

Cuando nos planteamos alguna inquietud lo primero que nos llega son las respuestas de la mente, se hace necesario pues, armarse de paciencia hasta atravesar el territorio de las creencias establecidas, los conocimientos, el saber adquirido, los razonamientos intelectuales y las deducciones de nuestra lógica, que conforman un rompecabezas perfecto del cual es difícil escapar.

El proceso dura un tiempo y es preciso pararse a observarlo, para no hacerlo mas largo, porque cuando se lucha contra los pensamientos, el resultado es que la mente se mete en bucles infinitos que se retroalimentan unos a otros y que terminan metiéndonos en un laberinto sin salida que nos produce mas desazón que la inquietud que genero nuestra pregunta inicial.

Es importante acoger las respuestas, los argumentos y las deducciones sin oponer resistencia. Entonces hay un momento que la mente se para y enmudece, ya no hay nada que rebatir, no hay contrincante, convencida de que ha ganado la batalla, la mente acaba por retirarse.

Cuando esto ocurre se produce un cambio apenas perceptible. Un momento de quietud total de silencio de vació…….

Y es ahí cuando surge esa otra voz. Siguen siendo conceptos e ideas, percepciones e intuiciones, que tienen claramente otro nivel, gozan de otras facultades están en otro estado de vibración mas alto contienen sentimientos y emociones.

Se produce una luz nueva, diferente un entendimiento que va más allá de la mera comprensión mental.

1.- Nuestra relación con nosotros mismos

Debemos preguntarnos:

¿Me despierto con la sensación de alegría?
¿Cuales son los motivos que me mueven?
¿Que es importante para mi?
¿Por qué estaría dispuesto a luchar?
¿Que es lo esencial en mi vida para que esta tenga sentido?


La clave para obtener estas respuestas, esta en tener una cita todos los días a solas contigo mismo, siendo imprescindible la sinceridad en tus respuestas.

Tener desequilibrado este pilar básico nos produce las famosas “Crisis de Personalidad”.

2.- Nuestra relación con los demás

Debemos preguntarnos:

¿Me siento aceptado por los demás?
¿Los demás me aceptan como soy realmente?
¿Tiendo a criticar o soy tolerante?
¿Me cuesta expresar lo que siento?
¿Me siento feliz al lado de los que me rodean?


La clave para tener unas relaciones en armonía con los demás son el respeto y la tolerancia, unido a saber escuchar lo que los demás nos quieren transmitir.

Tener desequilibrado este pilar básico nos lleva a tener problemas de “Autoestima”

3.- Nuestra relación laboral

Debemos preguntarnos:

¿Lo que hago me llena?
¿Esta actividad me hace dar lo mejor de mí a la sociedad?
¿Qué me aporta en mi desarrollo personal y profesional?
¿Qué haría incluso sin cobrar por ello?


La clave para sentirnos a gusto en nuestra profesión en ser conscientes que ser feliz tiene un precio y que hay que pagarlo con trabajo y esfuerzo para cambiar lo que no nos guste y prepararnos para hacer lo que realmente nos haga felices, sin miedo al fracaso.

Tener desequilibrado este pilar básico de la vida laboral nos produce en nuestro interior “Frustraciones y el mal de nuestro tiempo el Stres”.

4.- Nuestra relación sentimental


Debemos preguntarnos:

¿Qué siento?
¿Por qué estoy con esta persona?
¿Tenemos planes y afinidades comunes?
¿Tengo personalidad propia en la pareja o solo soy la media naranja de…?
¿Qué puedo hacer para mejorar mi relación?


La clave son las emociones, para saber si nuestra vida afectiva nos llena de felicidad y ser conscientes que el amor evoluciona y que nosotros debemos evolucionar con el.

No tener equilibrado el pilar básico de nuestras relaciones sentimentales da como resultado producirnos “Depresiones”.


A MODO DE CONCLUSIÓN

Para el ser humano que transita los senderos ocultos de su propia naturaleza, que busca dentro de si lo que otros buscan fuera, que deja que su pensamiento recorra caminos luminosos, porque sabe que la vida es una promesa constante que trae un pasado y un porvenir, para el ser humano que sueña y domina los sentidos para que las dimensiones mas allá de su pensamiento investiguen la incógnita de lo que conoce y presiente, para él, vivir es conocer, saber, buscar y amar lo que se esconde tras las apariencias fugaces de las cosas materiales, pero que aportan un amanecer al espíritu o una razón al intelecto.

Este ejercicio que el ser humano puede hacer de su propia libertad, no se puede valorar, pues le confiere la responsabilidad absoluta de sus actos, de su pensar y sentir; de él depende su manera de abordar la vida, cómo vivirla, con qué sentimientos enfrentar los problemas inherentes a su condición humana.

No podrá tal vez, evitar algunas situaciones de dolor que se le presenten, pero sí podrá decidir cómo superarlas y cómo aprender de ellas, integrando ese aprendizaje con la huella profunda que deja una enseñanza.

Esta nueva perspectiva, más amplia y generosa, traspasará las barreras de lo efímero y material de cada día para generar dentro de nosotros una mirada diferente que dará un nuevo sentido a la vida, sintiendo
la verdadera razón de ser.

El motivo de la existencia es la conquista del amor, y su sentido, es la búsqueda de este amor en todas sus manifestaciones.

Cada existencia de esta forma se convertirá entonces, en fuente de aprendizaje, de nuestra propia personalidad con cada nueva experiencia, en el ámbito familiar y social que nos rodea, siendo conscientes que de una u otra forma, favorecerán la evolución de nuestro espíritu, donde el amor y el progreso son la meta y el camino.

Tal vez algún día todos los seres humanos de este maravilloso planeta llamado tierra, alcancemos ese grado de conciencia que nos permita estar unos junto a otros manteniendo integro nuestro ser y en plena libertad de elección seamos capaces de sacar la energía del amor del único lugar donde se puede generar, dentro de nosotros mismos, en el interior de nuestros corazones.

Esteban Pérez López

LA AUTO-DEPENDENCIA


EL CAMINO DE LA AUTODEPENDENCIA





Seguramente hay un rumbo
posible
y de muchas maneras
personal y único.


Posiblemente haya un rumbo
seguro
y de muchas maneras
el mismo para todos.


Hay un rumbo seguro
y de alguna manera posible.


De manera que habrá que encontrar ese rumbo y empezar a recorrerlo. Y posiblemente habrá que arrancar solo y sorprenderse al encontrar, más adelante en el camino, a todos los que seguramente van en la misma dirección.
Este rumbo último, solitario, personal y definitivo, sería bueno no olvidarlo, es nuestro puente hacia los demás, el único punto de conexión que nos une irremediablemente al mundo de lo que es.
Llamemos al destino final como cada uno quiera: felicidad, autorrealización, elevación, iluminación, darse cuenta, paz, éxito, cima, o simplemente final... lo mismo da. Todos sabemos que llegar con bien allí es nuestro desafío.
Habrá quienes se pierdan en el trayecto y se condenen a llegar un poco tarde y habrá también quienes encuentren un atajo y se transformen en expertos guías para los demás.
Algunos de estos guías me han enseñado que hay muchas formas de llegar, infinitos accesos, miles de maneras, decenas de rutas que nos llevan por el rumbo correcto. Caminos que transitaremos uno por uno.
Sin embargo, hay algunos caminos que forman parte de todas las rutas trazadas.
Caminos que no se pueden esquivar.
Caminos que habrá que recorrer si uno pretende seguir.
Caminos donde aprenderemos lo que es impres-cindible saber para acceder al último tramo.

Para mí estos caminos inevitables son cuatro:

1 / El camino del encuentro definitivo con uno mismo, que yo llamo
El camino de la Auto dependencia.

2 / El camino del encuentro con el otro, del amor y del sexo, que llamo
El camino del Encuentro.

3 / El camino de las pérdidas y de los duelos, que llamo
El camino del dolor.

4 / Y el camino de la plenitud y de la búsqueda del sentido, que llamo
El camino de la Felicidad.



A lo largo de mi propio viaje he vivido, estudiado y consultando los apuntes que otros dejaron de sus viajes y he usado parte de mi tiempo en trazar mis propios mapas del recorrido.
Mis mapas de estos cuatro caminos se constituyeron en estos años en hojas de ruta que me ayudaron a encontrar el rumbo cada vez que me perdía.
Quizás estas Hojas de Ruta puedan servir a algunos de los que, como yo, suelen perder el rumbo, y quizás, también, a aquellos que sean capaces de encontrar atajos. De todas maneras, el mapa nunca es el territorio y habrá que ir corrigiendo el recorrido cada vez que nuestra propia experiencia encuentre un error en la cartografía. Sólo así llegaremos a la cima.

Ojala nos encontremos allí.
Querrá decir que ustedes han llegado.
Querrá decir que lo conseguí también yo.


La Alegoría del Carruaje



Un día de octubre, una voz familiar en el teléfono me dice:
—Salí a la calle que hay un regalo para vos.
Entusiasmado, salgo a la vereda y me encuentro con el regalo. Es un precioso carruaje estacionado justo justo frente a la puerta de mi casa. Es de madera de nogal lustrada, tiene herrajes de bronce y lámparas de cerámica blanca, todo muy fino, muy elegante, muy “chic”. Abro la portezuela de la cabina y subo. Un gran asiento semicircular forrado en pana bordó y unos visillos de encaje blanco le dan un toque de realeza al cubículo. Me siento y me doy cuenta que todo está diseñado exclusivamente para mí, está calculado el largo de las piernas, el ancho del asiento, la altura del techo... todo es muy cómodo, y no hay lugar para nadie más.
Entonces miro por la ventana y veo “el paisaje”: de un lado el frente de mi casa, del otro el frente de la casa de mi vecino... y digo: “¡Qué bárbaro este regalo! Qué bien, qué lindo...” Y me quedo un rato disfrutando de esa sensación.
Al rato empiezo a aburrirme; lo que se ve por la ventana es siempre lo mismo.
Me pregunto: “¿Cuánto tiempo uno puede ver las mismas cosas?” Y empiezo a convencerme de que el regalo que me hicieron no sirve para nada.
De eso me ando quejando en voz alta cuando pasa mi vecino que me dice, como adivinándome:
—¿No te das cuenta que a este carruaje le falta algo?
Yo pongo cara de qué-le-falta mientras miro las alfombras y los tapizados.
—Le faltan los caballos —me dice antes que llegue a preguntarle.
Por eso veo siempre lo mismo —pienso—, por eso me parece aburrido...
—Cierto —digo yo.
Entonces voy hasta el corralón de la estación y le ato dos caballos al carruaje. Me subo otra vez y desde adentro grito:
—¡¡Eaaaaa!!
El paisaje se vuelve maravilloso, extraordinario, cambia permanentemente y eso me sorprende.
Sin embargo, al poco tiempo empiezo a sentir cierta vibración en el carruaje y a ver el comienzo de una grieta en uno de los laterales.
Son los caballos que me conducen por caminos terribles; agarran todos los pozos, se suben a las veredas, me llevan por barrios peligrosos.
Me doy cuenta que yo no tengo ningún control de na-da; los caballos me arrastran a donde ellos quieren.
Al principio, ese derrotero era muy lindo, pero al final siento que es muy peligroso.
Comienzo a asustarme y a darme cuenta que esto tampoco sirve.
En ese momento, veo a mi vecino que pasa por ahí cerca, en su auto. Lo insulto:
—¡Qué me hizo!
Me grita:
—¡Te falta el cochero!
—¡Ah! —digo yo.
Con gran dificultad y con su ayuda, freno los caballos y decido contratar a un cochero. A los pocos días asume funciones. Es un hombre formal y circuns-pecto con cara de poco humor y mucho conocimiento.
Me parece que ahora sí estoy preparado para disfrutar verdaderamente del regalo que me hicieron.
Me subo, me acomodo, asomo la cabeza y le indico al cochero adónde quiero ir.
Él conduce, él controla la situación, él decide la velocidad adecuada y elige la mejor ruta.
Yo... Yo disfruto del viaje.

Esta pequeña alegoría debería servirnos para entender el
concepto holístico del ser.
Hemos nacido, salido de nuestra “casa” y nos hemos encontrado con un regalo: nuestro cuerpo. Un carruaje diseñado especialmente para cada uno de nosotros. Un vehículo capaz de adaptarse a los cambios con el paso del tiempo, pero que será el mismo durante todo el viaje.
A poco de nacer, nuestro cuerpo registró un deseo, una necesidad, un requerimiento instintivo, y se movió. Este carruaje —el cuerpo— no serviría para nada si no tuviese caballos; ellos son los deseos, las necesidades, las pulsiones y los afectos.
Todo va bien durante un tiempo, pero en algún momento empezamos a darnos cuenta que estos deseos nos llevaban por caminos un poco arriesgados y a veces peligrosos, y entonces tenemos necesidad de frenarlos. Aquí es cuando aparece la figura del cochero: nuestra cabeza, nuestro intelecto, nuestra capacidad de pensar racionalmente. Ese cochero manejará nuestro mejor tránsito.
Hay que saber que cada uno de nosotros es por lo menos los tres personajes que intervienen allí.
Nosotros somos el carruaje, los caballos y el cochero durante todo el camino, que es tu propia vida.
La armonía deberás construirla con todas estas partes, cuidando de no dejar de ocuparte de ninguno de estos tres protagonistas.
Dejar que tu cuerpo sea llevado sólo por tus impulsos, tus afectos o tus pasiones puede ser y es sumamente peligroso. Es decir, necesitas de tu cabeza para ejercer cierto orden en tu vida.
El cochero sirve para evaluar el camino, la ruta. Pero quienes realmente tiran del carruaje son tus caballos. No permitas que el cochero los descuide. Tienen que ser alimentados y protegidos, porque... ¿qué harías sin los caballos? ¿Qué sería de ti si fueras solamente cuerpo y cerebro? Si no tuvieras ningún deseo, ¿cómo sería la vida? Sería como la de esa gente que va por el mundo sin contacto con sus emociones, dejando que solamente su cerebro empuje el carruaje.
Obviamente, tampoco puedes descuidar el carruaje, porque tiene que durar todo el trayecto. Y esto implicará reparar, cuidar, afinar lo que sea necesario para su mantenimiento. Si nadie lo cuida, el carruaje se rompe, y si se rompe se acabó el viaje.
Cuando puedo integrar dentro de mi esto, cuando puedo llevarlo a la practica en mi día a día, cuando sé que soy mi cuerpo, mi dolor de cabeza y mi sensación de apetito, que soy mis ganas y mis deseos y mis instintos; que soy además mis reflexiones y mi mente pensante y mis experiencias... En ese momento estoy en condiciones de empezar, equipado, este camino, el camino de la auto independencia.

Capítulo 1. Situación


El verdadero problema es elegir entre
perseguir las sombras
o resignarse a ser el perseguido.
Un extraño “To be or not to be”
en este casi ser
en este casi no ser.
Salir desde las sombras
o hacer las sombras perdurables.
Y en la última etapa del abismo
después de liberar a los otros,
a todos los que son los otros,
recordar,
sin urgencias,
que uno es el preso.
Y a partir de allí...
liberarse.

Para entender la dependencia, vale la pena empezar a pensarnos de alguna manera liberados y de muchas maneras prisioneros. En este “casi ser y casi no ser” que evoca el poeta, pensarnos desde la pregunta: ¿Qué sentido y qué importancia le dará cada uno de nosotros al hecho de depender o no de otros?

Una vez en este punto veamos que significa el nuevo concepto del que vamos hablar hoy: Auto dependencia.


¿No había ya suficientes palabras que incluyeran la misma raíz?
Dependencia
Co-dependencia
Inter-dependencia
In-dependencia

¿Hacía falta una más?
Creo que sí.

La palabra dependiente deriva de pendiente, que quiere decir literalmente que cuelga (de pendere), que está suspendido desde arriba, sin base, en el aire.
Pendiente significa también incompleto, inconcluso, sin resolver. Si es masculino designa un adorno, una alhaja que se lleva colgando como decoración. Si es femenino define una inclinación, una cuesta hacia abajo presumiblemente empinada y peligrosa.

Con todos estos significados y derivaciones no es raro que la palabra de-pendencia evoque en nosotros estas imágenes que usamos como definición:

Dependiente es aquel que se cuelga de otro, que vive como suspendido en el aire, sin base, como si fuera un adorno que ese otro lleva. Es alguien que está cuesta abajo, permanentemente incompleto, eternamente sin resolución.


Y aunque no lleguemos al extremo de depender de otros para que nos digan quiénes somos, estaremos cerca si renunciamos a nuestros ojos y nos vemos solamente a través de los ojos de los demás. Depender significa literalmente entregarme volun-tariamente a que otro me lleve y me traiga, a que otro arrastre mi conducta según su voluntad y no según la mía. La dependencia es para mí una habitación siempre oscura y enfermiza, una alternativa que, aunque quiera ser justificada por miles de argumentos, termina conduciendo irremediablemente a la imbecilidad.

La palabra imbécil la heredamos de los griegos (im: con, báculo: bastón), quienes la usaban para llamar a aquellos que vivían apoyándose sobre los demás, los que dependían de alguien para poder caminar.
Y no estoy hablando de individuos transitoriamente en crisis, de heridos y enfermos, de discapacitados genuinos, de débiles mentales, de niños ni de jóvenes inmaduros. Éstos viven, con toda seguridad, depen-dientes, y no hay nada de malo ni de terrible en esto, porque naturalmente no tienen la capacidad ni la posibilidad de dejar de serlo.
Pero aquellos adultos sanos que sigan eligiendo depender de otros se volverán, con el tiempo, imbé-ciles sin retorno. Muchos de ellos han sido educados para serlo, porque hay padres que liberan y padres que imbecilizan.
Esos padres morirán algún día y esos hijos van a ter-minar intentando usarnos a nosotros como el bastón sustituyente.
No puedo justificar la dependencia porque no quiero avalar la imbecilidad.

Siguiendo el análisis propuesto por Fernando Savater2, existen distintas clases de imbéciles.

Los imbéciles intelectuales, que son aquellos que creen que no les da la cabeza (o temen que se les gaste si la usan) y entonces le preguntan al otro: ¿Cómo soy? ¿Qué tengo que hacer? ¿ Qué me pongo? ¿Adónde tengo que ir? Y cuando tienen que tomar una decisión van por el mundo preguntando: “Tú ¿qué harías en mi lugar?”. Ante cada acción construyen un equipo de asesores para que piense por ellos. Como en verdad creen que no pueden pensar, depositan su capacidad de pensar en los otros, lo cual es bastante inquietante. El gran peligro es que a veces son confundidos con la gente genuinamente considerada y amable, y pueden terminar, por confluyentes, siendo muy populares. (Quizás deba dejar aquí una sola advertencia: Jamás los votes.)

Los imbéciles afectivos son aquellos que dependen todo el tiempo de que alguien les diga que los quiere, que los ama, que son lindos, que son buenos.

Un imbécil afectivo está permanentemente a la búsqueda de otro que le repita que nunca, nunca, nunca lo va a dejar de querer. Todos sentimos el deseo normal de ser queridos por la persona que amamos, pero otra cosa es vivir para confirmarlo.

Los varones tenemos más tendencia a la imbecilidad afectiva que las mujeres. Ellas, cuando son imbéciles, tienden a serlo en hechos prácticos, no afectivos.
Tomemos mil matrimonios separados hace tres meses y observemos su evolución. El 95% de los hombres está con otra mujer, conviviendo o casi. Si hablamos con ellos dirán:
—No podía soportar llegar a mi casa y encontrar las luces apagadas y nadie esperando. No aguantaba pasar los fines de semana solo.
El 99% de las mujeres sigue viviendo sola o con sus hijos. Hablamos con ellas y dicen:
—Una vez que resolví cómo hacer para arreglar la canilla y que acomodé el tema económico, para qué quiero tener un hombre en mi casa, ¿para que me diga “traéme las pantuflas, mi amor”? De nin-guna manera.
Ellas encontrarán pareja o no la encontrarán, desearán, añorarán y querrán encontrar a alguien con quien compartir algunas cosas, pero muy difícilmente acepten a cualquiera para no sentir la desesperación de “la luz apagada”. Eso es patrimonio masculino.

Y por último...
Los imbéciles morales, sin duda los más peligrosos de todos. Son los que necesitan permanentemente aprobación del exterior para tomar sus decisiones.
El imbécil moral es alguien que necesita de otro para que le diga si lo que hace está bien o mal, alguien que todo el tiempo está pendiente de si lo que quiere hacer corresponde o no corresponde, si es o no lo que el otro o la mayoría harían. Son aquellos que se pasan la vida haciendo encuestas sobre si tienen o no tienen que cambiar el coche, si les conviene o no comprarse una nueva casa, si es o no el momento adecuado para tener un hijo.

Cuando alguno de estos modelos de dependencia se agudiza y se deposita en una sola persona del entorno, el individuo puede llegar a creer sinceramente que no podría subsistir sin el otro. Por lo tanto, empieza a condicionar cada conducta a ese vínculo patológico al que siente a la vez como su salvación y su calvario. Todo lo que hace está inspirado, dirigido, producido o dedicado a halagar, enojar, seducir, premiar o castigar a aquel de quien depende.
Este tipo de imbéciles son los individuos que modernamente la psicología llama COdependientes.
Un codependiente es un individuo que padece una enfermedad similar a cualquier adicción, diferenciada sólo por el hecho (en realidad menor) de que su “droga” es un determinado tipo de personas o una persona en particular.
Exactamente igual que cualquier otro síndrome adictivo, el codependiente es portador de una perso-nalidad proclive a las adicciones y puede, llegado el caso, realizar actos casi (o francamente) irracionales para proveerse “la droga”. Y como sucede con la mayoría de las adicciones, si se viera bruscamente privado de ella podría caer en un cuadro, a veces gravísimo, de abstinencia.
La codependencia es el grado superlativo de la depen-dencia enfermiza. La adicción queda escondida detrás de la valoración amorosa y la conducta dependiente se incrusta en la personalidad como la idea: “No puedo vivir sin ti”.

Siempre alguien argumenta:
—...Pero, si yo amo a alguien, y lo amo con todo mi corazón, ¿no es cierto acaso que no puedo vivir sin él?
Y yo siempre contesto:
—No, la verdad que no.

La verdad es que siempre puedo vivir sin el otro, siempre, y hay dos personas que deberían saberlo: yo y el otro. Me parece horrible que alguien piense que yo no puedo vivir sin él y crea que si decide irse me muero... Me aterra la idea de convivir con alguien que crea que soy imprescindible en su vida.
Estos pensamientos son siempre de una manipulación y una exigencia siniestras.

El amor siempre es positivo y maravilloso, nunca es negativo, pero puede ser la excusa que yo utilizo para volverme adicto.
Por eso suelo decir que el codependiente no ama; él necesita, él reclama, él depende, pero no ama.

Sería bueno empezar a deshacernos de nuestras adicciones a las personas, abandonar estos espacios de depen-dencia y ayudar al otro a que supere los propios.
Me encantaría que la gente que yo quiero me quiera; pero si esa gente no me quiere, me encantaría que me lo diga y se vaya (o que no me lo diga pero que se vaya). Porque no quiero estar al lado de quien no quiere estar conmigo...
Es muy doloroso. Pero siempre será mejor que si te quedaras engañándome.

Dice Antonio Porchia en su libro Voces:
“Han dejado de engañarte, no de quererte, y sufres como si hubiesen dejado de quererte”.
Claro, a todos nos gustaría evitar la odiosa frustración de no ser queridos. A veces, para lograrlo, nos volvemos neuróticamente manipuladores: Manejo la situación para poder engañarme y creer que me seguís queriendo, que seguís siendo mi punto de apoyo, mi bastón.
Y empiezo a descender. Me voy metiendo en un pozo cada vez más oscuro buscando la iluminación del encuentro.
El primer peldaño es intentar transformarme en una necesidad para vos.
Me vuelvo tu proveedor selectivo: te doy todo lo que quieras, trato de complacerte, me pongo a tu disposición para cualquier cosa que necesites, intento que dependas de mí. Trato de generar una relación adictiva, reemplazo mi deseo de ser querido por el de ser necesitado. Porque ser necesitado se parece tanto a veces a ser querido... Si me necesitás, me llamás, me pedís, me delegas tus cosas y hasta puedo creer que me estás queriendo.

Pero a veces, a pesar de todo lo que hago para que me necesites, vos no pareces necesitarme. ¿Qué hago? Bajo un escalón más.
Intento que me tengas lástima...
Porque la lástima también se parece un poco a ser querido...
Así, si me hago la víctima (Yo que te quiero tanto... y vos que no me queréis...), quizás...

Este camino se transita demasiado frecuentemente. De hecho,
de alguna manera todos hemos pasado por este jueguito. Quizá no tan insistentemente como para dar lástima, pero quién no dijo:
“¡Cómo me haces esto a mí!”
“Yo no esperaba esto de vos, estoy tan defraudado... estoy tan dolorido...”
“No me importa si vos no me queréis... yo sí te quiero”.

Pero la bajada continúa...
¿Y si no consigo que te apiades de mí? ¿Qué hago? ¿Soporto tu indiferencia?...
¡Jamás!
Si llegué hasta aquí, por lo menos voy a tratar de conseguir que me odies.

A veces uno se saltea alguna etapa... baja dos escalones al mismo tiempo y salta de la búsqueda de volverse necesario directamente al odio, sin solución de continuidad. Porque, en verdad, lo que no soporta es la indiferencia.

Y sucede que uno se topa con gente mala, tan mala que...¡ni
siquiera quiere odiarnos! Qué malas personas, ¿verdad?
Quiero que aunque sea me odies y no lo consigo.
Entonces... Estoy casi en el fondo del pozo. ¿Qué hago?
Dado que dependo de vos y de tu mirada, haría cualquier cosa para no tener que soportar tu indiferencia. Y muchas veces bajo el último peldaño para poder tenerte pendiente:
Trato de que me tengas miedo.
Miedo de lo que puedo llegar a hacer o hacerme (fantaseando dejarte culpable y pensándome...)

Cuando la búsqueda de tu mirada se transforma en depen-
dencia, el amor se transforma en una lucha por el poder. Caemos en la tentación de ponernos al ser-vicio del otro, de manipular un poco su lástima, de darle bronca y hasta de amenazarlo con el abandono, con el maltrato o con nuestro propio sufrimiento...

Tomando como única condición el deseo sincero de superar la adicción, la codependencia se trata y se cura.

La propuesta es:


Abandonar TODA dependencia


Ésta no es ninguna originalidad, todos los colegas, maestros, gurúes y filósofos del mundo hablan de esto. El problema es: ¿Hacia dónde abandonarla?

Los colegas han encontrado una solución, la INTER dependen-cia. En la interdependencia yo dependo de TI y TÚ dependes de mí.
Esta solución es, como mínimo, desagradable. Y de máxima, una elección del mal menor, una especie de terapia de sustitución. No me gusta cómo “soluciona” la interdependencia. Puede ser más sana o más enfermiza, pero de todos modos es un premio consuelo, porque equivale a pensar que si bien yo dependo de vos, como vos también dependes de mí, no hay problema porque estamos juntos.

Siempre digo que los matrimonios del mundo se dividen en dos grandes grupos: aquellos donde ambos integrantes quieren haber sido elegidos una vez y para siempre, y aquellos a los que nos gusta ser elegidos todos los días, estar en una relación de pareja donde el otro siga sintiendo que te vuelve a elegir. No por las mismas razones, pero te vuelve a elegir.
La interdependencia parece generar lazos indisolubles que se sostienen porque dependo y dependes, y no desde la elección actualizada de cada uno. Porque los interdependientes son dependientes; y cuando uno depende, ya no elige más...

Así que, aparentemente, sólo queda una posibilidad:
La INdependencia.

Independencia quiere decir simplemente llegar a no depen-
der de nadie. Y esto sería maravilloso si no fuera porque implica una mentira: nadie es independiente.
La independencia es una meta inalcanzable, un lugar utópico y virtual hacia el cual dirigirse, que no me parece mal como punto de dirección, pero que hace falta mostrar como imposible para no quedarnos en una eterna frustración.

¿Por qué es imposible la independencia?
Porque para ser independiente habría que ser autosuficiente, y nadie lo es. Nadie puede prescindir de los demás en forma permanente.
Necesitamos de los otros, irremediablemente, de muchas y diferentes maneras.

Ahora bien. Si la independencia es imposible... la codepen
dencia es enfermiza... la interdependencia no es solución... y la dependencia no es deseable... ¿entonces qué? Entonces, yo inventé una palabra:


Auto dependencia



Uno tiene que aprender a hacerse cargo de sí mismo, aprender a responsabilizarse de uno, aprender la auto dependencia




El bebé humano recién nacido es el ser vivo más frágil, dependiente y vulnerable que existe en la creación. Cualquier otra criatura viva, desde los seres unicelulares hasta los animales más avanzados, tiene una pequeña posibilidad de sobrevivir cuando nace si no está la mamá o el papá para hacerse cargo.

Un bebé humano no tiene ni siquiera una posibilidad en un millón, es absolutamente dependiente.

La solución que la naturaleza encontró para resolver esta dependencia absoluta de los humanos fue crear una relación donde difícilmente los padres puedan abandonar a los hijos. El instinto o el amor (prefiero pensar en el amor)
Pero este mecanismo no sólo aporta seguridad, también genera problemas


El libro decía algo así: Cuando cumplí 9 años estaba muy preocupada por saber cuál era el cambio que se iba a producir en mi cuerpo entre los 8 y los 9. Así que me levanté temprano el día de mi cumpleaños para ir corriendo al espejo y ver cómo había cambiado. Y me sorprendí porque no había cambiado nada, fue una gran defraudación. De modo que fui a preguntarle a mi mamá a qué hora había nacido yo y ella me informó que había nacido a las cuatro y veinte. Así fue que desde las cuatro hasta las cinco me quedé clavada frente al espejo mirándome para que se operara el cambio de los 8 a los 9, pero el cambio no se produjo. Concluí entonces que quizás no habría cambio de los 8 a los 9, quizás el cambio sucediera de los 9 a los 10. Entonces esperé ansiosamente un año. Y la noche anterior al día que iba a cumplir 10, me quedé despierta; no dormí ni un poquito y me quedé frente al espejo para ver cómo amanecía. Y no noté nada. Empecé a pensar que la gente no crecía, y que todo eso era mentira, pero... Veía las fotos de mi mamá cuando era chica, y eso quería decir que ella había sido como yo alguna vez y se había vuelto grande. Y entonces, no podía explicarme cuándo sucedería ese cambio. Hasta que un día —dice la autora en la segunda página de su libro— me di cuenta de cuál era el secreto. Cuando yo cumplí nueve años, no dejé de tener ocho; cuando yo cumplí diez años, no dejé de tener nueve; cuando cumplimos quince, tenemos catorce, y doce, y once, y diez, y nueve, y ocho, y cinco, y... Cuando cumplimos setenta, tenemos sesenta y cincuenta, y cuarenta, y doce, y cinco, y tres, y uno.

Cómo no conservar actitudes de aquellos que fuimos —digo yo— si en realidad siguen viviendo adentro de nosotros.
Seguimos siendo los adolescentes que fuimos, los niños que fuimos, los bebés que fuimos.
Anidan en nosotros los niños que alguna vez fuimos. Pero...
Estos niños pueden hacernos dependientes.
Este niño aparece y se adueña de mi personalidad:
Porque estoy asustado,
porque algo me pasa,
porque tengo una preocupación,
porque tengo miedo,
porque me perdí,
porque me perdí de mi vida...

Cuando esto sucede, la única solución es que alguien, un adulto, se haga cargo de mí. Por eso es que no creo en la independencia.
Porque no puedo negar ese niño que vive en mí.
Porque no creo que ese niño, en verdad, se pueda hacer cargo de sí mismo.
Creo, sí, que también hay un adulto en nosotros cuando somos adultos.
Él, y no otro adulto, se hará cargo del niño que hay en mí.
Esto es auto dependencia


¿Qué quiere decir auto dependencia?

Supongamos que yo quiero que Fernando me escu-che, que me abrace, que esté conmigo porque hoy no me basto conmigo.
Y Fernando no quiere. Fernando no me quiere.
Entonces, en lugar de quedarme llorando, en lugar de manipular la situación para obtener lo que él no quiere darme, en lugar de buscar algún sustituto (que me necesite, que me tenga lástima, que me odie, que me tema), en lugar de ese recorrido, quizás pueda preguntarle a María Inés si no quiere quedarse conmigo.
Yo no me basto pero tampoco dependo de Fernando, sino de mí. Yo sé qué necesito y si él no quiere, quizás María Inés...

Esto es la auto dependencia. Saber que yo necesito de los otros, que no soy autosuficiente, pero que puedo llevar esta necesidad conmigo hasta encontrar lo que quiero, esa relación, esa atención, ese amor...

Y si Fernando no tiene para mí lo que necesito, y si María Inés tampoco, quizás yo pueda seguir buscando hasta encontrarlo.
¿Donde sea?
Sí, donde sea.

Auto depender significa establecer que no soy omnipotente, que me sé vulnerable y que estoy a cargo de mí.
Yo soy el director de esta orquesta, aunque no pueda tocar todos los instrumentos. Que no pueda tocar todos los instrumentos no quiere decir que ceda la batuta.

Yo soy el protagonista de mi propia vida. Pero atención:
No soy el único actor, porque si lo fuera, mi película sería demasiado aburrida.
Así que soy el protagonista, soy el director de la trama, soy aquel de quien dependen en última instancia todas mis acciones y la responsabilidad que de ellas se deriva, pero no soy autosuficiente.
No puedo estructurarme una vida independiente porque no soy autosuficiente.


La propuesta es que yo me responsabilice,
que me haga cargo de mí, que yo termine adueñándome para siempre de mi vida.


Auto dependencia significa dejar de colgarme del cuello de los otros. Puedo necesitar de tu ayuda en algún momento, pero mientras sea yo quien tenga la llave, esté la puerta cerrada o abierta, nunca estoy encerrado

Me sé dependiente, pero a cargo de esta dependencia estoy yo.






Auto dependencia significa contestarse las tres preguntas existenciales básicas:
Quién soy, adónde voy y con quién.
Pero contestarlas en ese orden.
Cuidado con tratar de decidir adónde voy según con quién estoy. Cuidado con definir quién soy a partir de quién me acompaña.

No nos sirve este esquema.
No puedo definir mi camino desde el tuyo y no debo definirme a mí por el camino que estoy recorriendo.
Voy a tener que darme cuenta: soy yo el que debe definir primero quién soy.


Auto dependencia es un espacio que tiene que ver, a veces, con cierta ingratitud.
Porque la gente auto dependiente no es manipulable. Y la gran mayoría de la gente rechaza a aquellas personas que no se deja manipular.




Entonces, lo que digo con la palabra “auto dependencia” es:
Puedo pedirte ayuda, pero dependo de mí mismo.
Dependo de mis partes más adultas para que se hagan cargo del niño que sigo siendo. Dependo de mis partes más crecidas para que se hagan cargo de mis aspectos más inmaduros.
Dependo de ocuparme de mí.
Dependo de poder ocuparme de ser capaz de depen-der del adulto que soy sin miedo a que me vaya a abandonar.

Lo que pasa con la gente que sufre es que ha sido abandonada por sí misma. Ha padecido el abandono de sus partes adultas; sus niños han quedado a la deriva, sin nadie que los contenga. Y han tenido que ir a buscar por ahí, a cualquier lado, ayuda, y más que ayuda, dependencia.

Este es un proceso absolutamente reversible. Siempre.

Tengo que poder darme cuenta que hay un adulto en mí que tiene que hacerse cargo de ese niño en mí. Después de poder depender de mí, después de saber que me tengo que hacer cargo de mis aspectos dependientes, es entonces cuando puedo buscar al otro.

Para poder ayudarte, pedirte, ofrecerte, para poder darte lo que tengo para darte y poder recibir lo que tú tengas para darme, primero voy a tener que conquistar este lugar, el lugar de la auto dependencia.

Una vez que soy consciente de que dependo de mí, voy a tener que concederme a mí mismo algunos permisos

1.- Me concedo a mí mismo el permiso de estar y de ser quien soy, en lugar de creer que debo esperar que otro determine dónde yo debería estar o cómo debería ser.


2.- Me concedo a mí mismo el permiso de sentir lo que siento, en vez de sentir lo que otros sentirían en mi lugar.


3.- Me concedo a mí mismo el permiso de pensar lo que pienso y también el derecho de decirlo, o de callármelo, si es que así me conviene.


4.- Me concedo a mí mismo el permiso de correr los riesgos que yo decida correr, con la única condición de aceptar pagar yo mismo los precios de esos riesgos.


5.- Me concedo a mí mismo el permiso de buscar lo que yo creo que necesito del mundo, en lugar de esperar que alguien más me dé el permiso para obtenerlo.


Estos cinco permisos esenciales son el único camino para ser realmente auto dependiente.

Porque estos permisos me permiten finalmente ser auténticamente quien soy.

A modo de conclusión
Ser auto dependiente significa ser auténticamente el que soy, actuar auténticamente como actúo, sentir auténticamente lo que siento, correr los riesgos que auténticamente quiera correr, hacerme responsable de todo eso y, por supuesto, salir a buscar lo que yo auténticamente crea que necesito sin esperar que los otros se ocupen de esto.
Nada de dejar que los riesgos los corran otros para hacer lo que yo quiero.
Nada de correr riesgos que otros quieren que corra.
Nada de delegar responsabilidades El camino de la auto dependencia es el camino de hacerme cargo de mí mismo. Para recorrerlo hace falta:

Estar en condiciones
Saberse equipado y
Tomar la decisión.

No hay donde prepararse para el camino.

Vamos descubriendo nuestras condiciones a medida que lo
recorremos.
Vamos mejorando el equipo a medida que avanzamos.
Vamos solidificando la decisión mientras más camino dejamos atrás.


Esteban Pérez López

EL CAMINO DE LA ARMONIA


EL CAMINO DE LA ARMONIA


*Proporción y correspondencia adecuadas entre las partes de un todo*



Uno se da cuenta , que en nuestro día a día , todo aquello que pensamos tenemos sabido a la hora de llevarlo a la practica, nos cuesta y en ocasiones, nos es del todo imposible, lo cual nos invita a reflexionar si de verdad el conocimiento de esas pequeñas cosas lo tenemos integrado o simplemente lo sabemos como teoría.

Y nos damos cuenta que a pesar de saber mucha teoría, dicha teoría no nos sirve de gran ayuda, ni con nosotros mismos, ni con los demás sino la llevamos a la práctica.

Y como uno al fin y al cabo el conocimiento que comparte es de aquello de lo que menos sabe, quiero compartir con todos ustedes mis reflexiones sobre esas pequeñas cosas que nos quitan la armonía y ver las pautas que debemos seguir para que nuestra vida y la de quienes están mas cerca de nosotros se llene de armonía y paz.


El primer gran descubrimiento que debemos hacer es que:

“El ser humano puede cambiar su vida, si cambia su actitud”


El segundo gran descubrimiento es:

Que debemos aprender a “dejar pasar” los problemas en lugar de resistirnos a ellos con todas nuestras fuerzas. Consiguiendo así que nuestra vida empieza a fluir.

Y gracias a ese fluir tendremos el conocimiento suficiente para:

1.- Cambiar las cosas que podemos cambiar.

2.- Aceptar las cosas que no podemos cambiar

3.- La sabiduría necesaria para ver la diferencia.



A menudo nos dejamos alterar por cosas que al examinarlas con mayor atención no son tan tremendas. Sacando los problemas de su justa proporción.


HAZ LAS PACES CON LA IMPERFECCIÓN

La necesidad de perfección y el deseo de paz interior están en conflicto.

Eso no quiere decir que dejes de hacer las cosas lo mejor que sepas.

Cuando comiences a eliminar tu necesidad de perfección en todas las áreas de la vida, empezaras a descubrir la perfección en la vida misma.


ABANDONA LA IDEA DE QUE LAS PERSONAS DULCES Y RELAJADAS NO PUEDEN SER GRANDES TRIUNFADORAS

El miedo y el estrés requieren una gran cantidad de energía y agotan la creatividad y motivación de nuestras vidas.

Cuando se tiene paz interior se esta menos distraído por las necesidades, deseos y preocupaciones.

Resultándonos más fácil centrarnos en nuestros objetivos, conseguir lo que queremos y tener algo que ofrecer a los demás.


TOMA CONCIENCIA DEL EFECTO DE BOLA DE NIEVE DE TUS PENSAMIENTOS

Toma conciencia de lo rápido que escapan a tu control los pensamientos negativos y de inseguridad.

¿Te has fijado alguna vez lo tenso que estas cuando estas atrapado en tus pensamientos?


DESARROLLA EL SENTIDO DE LA COMPASIÓN

La compasión es un sentimiento de amor, implica sentir los problemas y el sufrimiento de los demás, dejándonos de centrarnos solo en nosotros mismos.
Nos ayuda a desarrollar el sentido de la gratitud y nos hace apartar la atención de las cosas pequeñas que nosotros hemos convertido en grandes.

“No podemos hacer grandes cosas en esta tierra. Solo podemos hacer cosas pequeñas con gran AMOR”. (Teresa de Calcuta)


RECUERDA QUE CUANDO MUERAS TU “CARPETA DE ASUNTOS PENDIENTES” NO ESTARA VACIA

Muchos viven su existencia con el único propósito de acabarlo todo.

Dejando a un lado incluso a sus seres mas queridos.

Piensan que cuando acaben todo lo que tienen que hacer estarán mas serenos pero simplemente no es así, a medida que hacen cosas añaden otras nuevas a la lista

El propósito de la vida no es conseguir hacerlo todo, sino disfrutar cada paso del camino.



DEJA QUE OTROS SE LLEVEN LA GLORIA

Hay algo mágico que le sucede al espíritu de cada ser humano, una sensación de serenidad y paz interior se apodera de el, cuando deja de necesitar que toda la atención se centre en su persona y en cambio permite que otros se lleven la gloria.

No cedamos al impulso de arrebatársela a los demás.


APRENDE A VIVIR EL MOMENTO PRESENTE

“La vida es lo que nos sucede mientras estamos ocupados en hacer otros planes” (John Lennon)

“He pasado por algunas cosas terribles en mi vida, alguna de las cuales sucedieron en realidad” (Mark Twain)

“Sufrir antes de tiempo, es sufrir dos veces” (Seneca)

La mayoría de las veces sufrimos por cosas que la mayoría de las veces no nos ocurrirán.

IMAGINA QUE TODO EL MUNDO SABE MAS QUE TU

Todas las personas con las que te encuentres tendrán algo que enseñarte

Descubrirás que si haces esto te sentirás menos molesto por los errores de los demás.

Tan solo debes cambiar tu percepción de “¿Por qué están haciendo esto?” A “¿Qué están intentando enseñarme?”


PERMITE QUE LOS DEMAS TENGAN “RAZON” EN LA MAYORÍA DE OCASIONES

¿Quiero tener razón o quiero ser feliz?

Muchas veces las dos cosas se excluyen mutuamente.

A nadie le gusta que le corrijan.

Eso no quiere decir que renunciemos a nuestras verdades filosóficas ni a nuestras opiniones sinceras.


SE MAS PACIENTE

Es decir aceptar las cosas como son y no como tú quieres que sean.

Ser paciente implica abrir el corazón al momento presente, aunque no te guste.

Ser paciente también implica ver la inocencia en los demás.


SE EL PRIMERO EN ACTUAR CON AMOR Y EN TENDER LA MANO

Cuando nos enfadamos convertimos las cosas pequeñas en cosas grandes

Y pensamos que nuestra postura ante las cosas es más importante que nuestra felicidad.

Tener razón casi nuca es más importante que ser feliz.
Dejar que otros tengan razón no significa que tú estés equivocado.


PREGUNTATE ¿TENDRA ESTO IMPORTANCIA DENTRO DE UN AÑO?

Este “plegamiento temporal” es la respuesta ante la equivocada creencia de que aquello que nos altera es lo importante.


INTEGRA EL HECHO DE QUE LA VIDA NO ES JUSTA

¿Quién ha dicho que la vida tiene que ser justa?

Pensamos que la vida debería ser justa o que algún día llegara a serlo, nos quejamos de las injusticias de la vida, sin darnos cuenta que la vida tal vez nunca ha estado destinada a serlo.

Por si misma, la vida no tiene porque ser perfecta, que lo sea o no únicamente dependerá de nosotros.

Entendiendo que el hecho de que la vida no sea justa no significa que nosotros no debamos hacer todo lo que esta en nuestro poder para mejorar el mundo en que vivimos.


PERMITETE ESTAR ABURRIDO

Las personas ya no somos seres humanos, deberíamos llamarnos “Haceres Humanos”

Si te permites aburrirte durante una hora y no luchas contra ello, la sensación de aburrimiento acaba por ser reemplazada por la sensación de paz.

Debemos aprender el arte de relajarnos, el arte de “SER” en lugar de “HACER”


DEDICA UN RATO CADA DIA AL SILENCIO

El estar a solas y en silencio con uno mismo, un rato cada día constituye una parte fundamental de nuestra existencia.

El equilibrio la armonía y la paz interior vienen de la mano del silencio.





PROCURA COMPRENDER PRIMERO

Implica que te intereses más por comprender a los otros y menos en hacer que los otros te comprendan a ti.

Cuando haces lo primero lo segundo se da con toda naturalidad y las personas que se acerquen a ti se sentirán escuchadas y comprendidas.


APRENDE A ESCUCHAR

Escuchar de manera afectiva, evita el acto de interrumpir a los demás y de acabar sus frases.

En la actualidad pocas personas escuchan a su interlocutor parece mas bien que se turnan para desoírse mutuamente.

Recuerda que se necesita una gran cantidad de energía para intentar adivinar lo que te van a decir.


ESCOGE TUS BATALLAS CON SABIDURIA

La verdad es que la vida rara vez resulta ser exactamente como a nosotros nos gustaría y las demás personas no actúan como nosotros querríamos.

Siempre habrá personas que estén en desacuerdo con nosotros, personas que hagan las cosas de forma diferente y cosas que no salgan bien.

Si luchas contra este principio de la vida, pasaras casi toda tu vida librando batallas por pequeñeces.

Cuando escojas tus batallas con sabiduría, llegara el día que rara vez sentirás la necesidad de librar batalla alguna.



LA VIDA ES UNA PRUEBA. SOLO ES UNA PRUEBA

Cuando consideras la vida y sus muchos retos como una prueba, ves en cada problema una oportunidad de crecer, una ocasión para aprender.

Si por el contrario te tomas cada problema como una cuestión de vida o muerte, será un camino muy accidentado. Únicamente podrás sentirte feliz si todo sale bien. Y todos sabemos con que poca frecuencia ocurre eso.

Pregúntate ¿Por qué esta este problema en mi vida? ¿Qué puedo aprender de él?



PRACTICA ACTOS DE AMABILIDAD ESPONTANEA

La práctica de la amabilidad es una manera eficaz de experimentar la alegría y felicidad de dar sin esperar nada a cambio.

Recuerda que un acto de amabilidad pone en marcha una serie de actos del mismo tipo.

La amabilidad es una forma bella de ser útil a los demás.

Si todos fuésemos más amables en poco tiempo estaríamos viviendo en un mundo mejor y más agradable.


MIRA MAS ALLA DE LO QUE SE VE A SIMPLE VISTA

No significa que aceptemos todo, ni que pretendamos que todo sea maravilloso.

Significa mas bien, simplemente, que es bueno tener el sentido de la perspectiva suficiente como para conceder a los demás el beneficio de la duda.


APRENDE A VER LA INOCENCIA EN LA ACTITUD DE LOS DEMAS

Para muchas personas, uno de los aspectos mas frustrantes de la vida es no ser capaces de entender el comportamiento de los demás, las ven siempre como culpables en lugar de inocentes.

Es verdad que las personas hacen cosas raras (¿Y quién no?) pero somos nosotros quienes nos desarmonizamos.

Tenemos que aprender a desarmonizarnos menos cada vez a causa del comportamiento de los demás.

De esa forma nos resultara más fácil ver la belleza de la vida.


PRACTICA LA HUMILDAD

La humildad y la paz interior van de la mano.

Cuanta menos necesidad tengas de demostrar a los demás todo lo que vales, mas fácil te resultara estar en armonía.

Curiosamente, cuanto menos buscas la aprobación de los demás, más la tienes, las personas se sienten atraídas por las personas que demuestran seguridad, que no necesitan fabricarse una buena imagen, tener razón siempre, ni acaparar la gloria.
La mayor parte de las personas sienten afecto por esas personas que hablan desde el corazón y no desde el ego.


CUANDO HAYA DUDAS DE QUIEN DEBE HACER LAS COSAS, HAZLAS TÚ, SIN MAS COMENTARIOS.

Es curioso la facilidad que tenemos para recordar todas las tareas que realizamos y las responsabilidades que tenemos.

Y al mismo tiempo la facilidad que tenemos para olvidar todo lo que hacen quienes están junto a nosotros.

Es muy difícil estar en armonía si llevamos en cuenta lo que hacemos nosotros y lo que hacen los demás, hacer las cosas sin mas nos dejara mas tiempo y energía para las cosas importantes de verdad.


NO QUIERAS HACER QUE TODO SEA PERFECTO

Nuestra tendencia a que todo sea perfecto es una de las más neuróticas e ingratas del ser humano.

Esta tendencia hace que en todo y en todos busques lo que esta mal, con lo cual te alejas de todo y de todos.

El hecho de intentar que otro ser humano sea “perfecto” es algo que no dice nada acerca de ese ser humano…. Pero si delata tu tendencia a criticar.

Cuanto menor sea la frecuencia con que busques imperfecciones en tu pareja, amigos, compañeros de trabajo, etc, etc, mas fácil te resultara ver lo fantástica que es tu vida en realidad.




APRENDE A ACEPTAR QUE EXISTEN REALIDADES DISTINTAS

Este principio nos enseña la necesidad de aprender que quienes nos rodean tienen una visión de las cosas es decir una realidad diferente a la nuestra pero igualmente valida.

No es cuestión de tolerar las diferencias sino de comprenderlas y aceptarlas.



JUSTIFICAR NUESTRAS LIMITACIONES, ES NO SUPERARLAS JAMAS

Muchas personas gastan una gran cantidad de energía, argumentando a favor de sus limitaciones.

Si quieres realizar cualquier cosa, el primer paso es silenciar a tu crítico mas duro: tú mismo.


PREGUNTATE SIEMPRE QUE ES REALMENTE IMPORTANTE

Si de manera regular te haces la pregunta, puede que descubras que algunas elecciones que estas haciendo se hallan en contradicción con las metas y logros que te has propuesto alcanzar.

Preguntarte todos los días ¿Qué es lo realmente importante para mí? Te ayuda a confeccionar tu escala de valores, a alinear tus actos con tus objetivos y a tomar decisiones más conscientes.


RECUERDEN NO SUFRAN POR PEQUEÑECES

Esteban Pérez López