C.E.

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miércoles, 19 de septiembre de 2012

LA EVOLUCIÓN QUE EL SER HUMANO DEBE LLEVAR A CABO EN LOS PRÓXIMOS TIEMPOS

CONTROL DE LA NATALIDAD
 
Hace años se estrenó una película preciosa llamada “El planeta Libre” donde se repasa en forma crítica nuestra forma de vivir. Es recomendable volver a verla. En una de sus escenas se ve a los habitantes de dicho planeta acudir a una asamblea, acompañados de sendos visitantes:
 
- ¿Para qué es esta asamblea?
 
–preguntaron los visitantes-
 
- Para saber el número de hijos que vamos a tener.
 
- ¿Cómo es que decidís tener los hijos por asamblea?
 
- Según la cosecha que tengamos así será el número de hijos.
 
En este caso el patrón para tener los hijos no dependía de los padres, ni de la sociedad, sino del planeta, de las posibilidades de alimentar a sus criaturas. En contraposición a esta idea, tenemos en nuestro planeta madres en Somalia que con 25 años tienen ya 8 y 9 hijos, pues empiezan a tenerlos a los 16 y no paran de embarazarse hasta el final de su vida fértil.
 
Está claro que la mayoría de estos niños morirá por el camino o tendrán desnutrición crónica hasta el resto de sus vidas. El agricultor sabe que si emplea una buena semilla y unas condiciones ambientales y nutricionales adecuadas para la tierra, se dará los mejores frutos. En el ser humano se dan las mismas condiciones. Si el padre y la madre, tienen un equilibrio psico-físico adecuado y las condiciones económicas, educacionales y sociales adecuadas, nacerá un hijo feliz que a su vez engendrará otros tantos hijos en las mismas condiciones saludables haciendo así una raza más fuerte y más prospera.
 
El nacimiento de un hijo es el acto más sagrado que el hombre puede concebir. Pues en el último niño nacido en este planeta está codificada toda la información de la especie. Solo cuando entendamos que el último hijo terrestre es un Dios viviente y procuremos los medios y las condiciones apropiadas para su desarrollo y educación, conseguiremos un horizonte feliz para toda nuestra especie. No podemos estar adorando a un “niño de barro en un pesebre” que nació hace dos mil años, ignorando que 40.000 niños se mueren al día de hambre en este planeta.
 
Dos padre drogadictos, no deberían tener hijos. Dos padres incapaces, sin medios, sin dinero, sin dignidad, no deberían tener hijos, pues sus carencias materiales, emocionales y psicológicas las encarnan sus propios hijos y por supuesto el colectivo humano.
 
No podemos ser tan simples con doctrinas que no permiten usar el preservativo como medio anticonceptivo, dejando que nazcan niños que no pasaran del año de vida, muriéndose de sed de comida o de enfermedades. Esto sí que es un pecado grave de omisión o de falta de responsabilidad con el niño, y no la manía de atribuir al sexo la condición de pecado. El sexo es una función puramente hormonal que es consustancial al ser humano, que ignorarla, castrarla o hacerla pecaminosa es ir en contra de la naturaleza más elemental. Sin embargo el sexo no controlado, manipulado, especulado o mal empleado no debe ser la causa de que nazcan hijos, que como antes dije pagan los errores de los padres.
 
Si una manada de animales prolifera en exceso, es la propia naturaleza la que regula su extinción o su aniquilamiento por parte de otras especies, o por adaptación al medio. Cada nación, país, región o ciudad establece en forma natural, el número de habitantes que debe tener, para vivir en armonía y en paz. Una ciudad con 15 ó 20 millones de habitantes, no es natural, es insano, es impersonal y con el tiempo tiende a la aniquilación de la especie que la habita. Se calcula que dentro de 50 años, el número de habitantes de la Tierra será del orden de 11 o 12 mil millones de seres.
 
De todo este colectivo las 2/3 partes pasará hambre con carencias de agua y de las condiciones de vida adecuadas para que el espíritu que habita en nosotros desarrolle con dignidad la vida y el aprendizaje reencarnacional que nos toca vivir. Hubo un tiempo, que la Tierra estaba infra-poblada y se requería de nacimientos. Ahora mismo nuestro planeta esta superpoblado y es necesario regular el crecimiento demográfico o nos tendremos que enfrentar en breve a una brutal selección humana.
 
EL NACIMIENTO DE UN NIÑO ES EL ACTO MAS SAGRADO QUE PUEDE CONEBIR EL SER HUMANO Y EL SER NACIDO ES UN DIOS VIVIENTE AL QUE HAY QUE DOTARLE DE LOS MEDIOS FISICOS, PSICOLÓGICOS Y EMOCIONALES ADECUADOS PARA QUE SU ESPIRITU SE DARROLLE EN PAZ, FELICIDAD Y PROGRESO. SABIENDO QUE EL NIÑO QUE HOY NACE Y CUIDAMOS, MAÑANA SERÁ NUESTRO PADRE O NUESTRO ABUELO. PUES LA RUEDA DE LAS REENCARNACIONES ES UNA LEY QUE ESTA POR ENCIMA DEL HOMBRE.
 
UN PATRON EVOLUTIVO
 
Se ha mitificado en los romances y en las leyendas épicas, la lucha de Merlín y las viejas tradiciones druidas con la llegada del cristianismo a Inglaterra. Para los antiguos, eran las fuerzas de la naturaleza las que se deificaban. Así pues tenemos a Dioses como Neptuno que era el soberano del agua o a Eolo, el señor del viento. O bien a las fuerzas que vivían en los bosques, donde los duendes, sátiros, hadas y séfiros, encontraban en el equilibrio natural su razón de existir y de perpetuar la vida y las especies.
 
Siempre se cita la anécdota del jefe Indio piel roja Seattle, que ante la demanda del presidente de turno de los estados unidos, en la pretensión de comprar a los indios sus territorios de caza; Éste respondía:
 
- ¿Cómo quiere que le venda la tierra de mis antepasados; si es el hombre el que pertenece a la tierra y no la tierra la que pertenece al hombre? Cómo se puede vender el agua, la luz, el frescor de las mañanas o el canto de un pájaro.
 
Aun vendiéndolo, la tierra permanece y el dueño de la tierra muere y es sepultado en dicha tierra. Desgraciadamente hoy pagamos por el agua, por la energía solar, por la contribución de la propiedad de la tierra, por los caminos, por la vida en los cotos de caza, etc,etc,…. El ser humano se apartó hace miles de años de la senda y del patrón evolutivo natural y creo patrones antropomórficos humanos, dotando a estos hombres-dioses de virtudes que había que imitar como modelo de desarrollo. Así al deificar a Jesucristo se crearon normal, ritos y preceptos que trataban de imitarle por encima o en contra de la ley natural.
 
Otros tantos hicieron objeto de adoración a Buda, o a Mahoma o a otros tantos Mesías, profetas o dioses de carne. De acuerdo a estos preceptos, nada impide incluso se promociona el hacinamiento humano en grandes ciudades, donde el aire es plomo, donde se come plástico o donde las relaciones humanas están presididas por el crimen, la desigualdad y la mala distribución de la riqueza. Jamás ninguna tribu india o ningún poblado druida podían concebir este amasijo de seres humanos sobreviviendo en una ciudad.
 
El poblado se establecía en función del manantial de agua, del territorio de caza y del número de especies que contenía para la vida o de la capacidad de sembrar en tal o cual terreno. Era el sitio, las condiciones climáticas y la seguridad la que establecían el poblado.
 
Se crecía con el patrón evolutivo terrestre. Es el territorio el que determina la natalidad, la forma de vida y las relaciones sociales. Un lapón no puede tener las mismas pautas que un sevillano, puesto que el clima determinan cambios de comportamiento y sociológicos. Ahora mismo las grandes ciudades se han establecido por motivos económicos, puesto que las grandes industrias han creado en su entorno hábitat de mano de obra y trabajadores que no pueden sino vivir al amparo de la empresa o de las fluctuaciones del mercado. Lo curioso es que hace 100 años, cuando el modelo era rural, los padres de familia, alimentaban 7 u 8 hijos, incluso a los últimos les daban estudios, y ahora mismo un ciudadano que ha terminado la universidad no puede pagar su vivienda, su alimento, su teléfono o su gas y electricidad, cuanto menos, alimentar o criar un solo hijo.
 
La verdadera vida espiritual no puede progresar sin el proceso evolutivo de la Madre Tierra. Se evoluciona con el mosquito, con el árbol, con el lobo y por supuesto con tu vecino. Si se corta un árbol hay que plantar dos. Si se mata un animal hay que poner dos. Si el abuelo muere. Es el nieto el que debe ocupar la tierra que le alimento y dejar en un trozo de la parcela una pequeño tumba donde yacerá el abuelo y sus huesos, que a su vez nutrirán la tierra.
 
El crecimiento salvaje de la Era Industrial ha propiciado la despoblación del campo y del medio rural. Y este modelo salvaje se ha hecho por motivaciones económicas y no humanísticas. Es por esto que una nación, se dan cuatro o cinco provincias ricas y 20 o 30 sin ningún recurso industrial. Si se hubiera distribuido la industrial con un patrón de justicia y de equidad.
 
El señor que vivía en el campo de sus antepasado no habría abandonado su casa, sus costumbres, su huerta y sus cerdos y gallinas y a media o una hora tendría la fábrica o el centro que le permitiría desarrollar su profesión de ingeniero o de médico. Este hombre podía sembrar en la mañana unas zanahorias y la mediodía estar en un centro de producción o cuidando a un enfermo. Al atardecer volvería a su tierra donde yacen sus antepasados y podría contemplar las estrellas, pescar en el rio o pasar un buen rato con sus vecinos en la taberna. Ahora nuestros campos están desolados, sin árboles y las ciudades son verdaderas cloacas contaminantes de seres humanos dirigidos como borregos, por modas, leyes y adoctrinamientos injustos y poco evolutivos. Para nosotros el modelo es sencillo: Nada más levantarme debo atender a mi clan familiar, sembrando la tierra, cuidando mis árboles y dando de comer a mis animales.
 
Ahora mismo con la tecnología que tenemos con solo media hora sobra tiempo para hacerlo. Limpiar los paneles solares, mirar el agua de la acequia para que no falte para el verano y después acudir a mi centro de trabajo cercano donde me auto-realizado como médico, profesor o trabajador de una empresa de montaje, de una industria, que no contamina y que se adapta en forma precisa a las condiciones ambientales perfectas para preservar la vida. Y como antes he citado, el tejido industrial de una nación debe establecerse humanísticamente en función de la tierra y del hombre, distribuyendo por cada rincón del territorio los medios tecnológicos adecuados para que nadie abandone sus raíces y la tierra que sostuvo a sus antepasados.
 
Al no haber superpoblación, no hay problema de tierra, yo tengo la de mi clan y mi hijo la heredará en igual medida. Cuando corresponda deberé acudir a la asamblea territorial y prestar mis servicios al modelo de crecimiento colectivo. Pero aún siendo el último peón de tal o cual empresa, o bien el presidente de una nación. En forma sagrada e ineludible, tendré que sembrar cada mañana mi huerta, cuidar mis animales y podar mis árboles frutales. Educar a mis hijos y por las noches mirar al cielo y dar gracias a Dios por permitirme vivir en este maravilloso planeta al que amo incondicionalmente como amo a mi hijo y a mis seres queridos.
 
En una sociedad bien desarrollada las ciudades no existirían, sino centros administrativos y de gestión del territorio, pero estos centros no hacinarían al hombre. Cada hombre cada ser humano debe vivir en, por y para la tierra. Si mañana debo cumplir como funcionario de tal o cual gestión colectiva, seguiré responsablemente el modelo sostenido de mi tierra, de mi granja y de mis animales. Gestionaré en forma sabia la energía del viento, del Sol y del agua para que nunca falten tanto a mí como a mis vecinos y por supuesto no pagaré impuesto alguno por beber el agua, utilizar la luz del Sol o calentarme con las ramas de la última poda del bosque de mi pueblo.
 
A lo largo de la Historia hemos tenido guerras donde se ha diezmado la población. Hambrunas, pestes y otras tantas catástrofes, pero el ser humano ha sobrevivido. La guerra que ahora estamos emprendiendo no es contra nosotros mismos, sino contra Gaia; es decir contra la Tierra y por supuesto, esta guerra tened la seguridad de que la vamos a perder. El cambio climático ya es irreversible y la superpoblación y agotamiento de recursos imparable. Pueden ser 50 o 200 años, pero Gaía va a diezmar al hombre.
 
Eso sí; las inundaciones, los terremotos, la hambruna y la contaminación mataran a millones de seres humanos, que curiosamente agonizarán con una Biblia en la mano, invocando a tal o cual Dios o rezando tal o cual letanía. ¡Qué lejos estamos de Dios! Sin habernos dado cuenta que como decía Merlín dios es el bosque, el lago y el venado. Y resulta más blasfemo invocar en un altar a un ser muerto o a una estatua a la vez que contaminamos nos hacemos insensibles y depredadores de la vida. Lo hemos dicho muchas veces y deseo repetirlo ahora.
 
El modelo evolutivo más perfecto y que ha resistido revoluciones, guerras, dogmas y catástrofes, es el modelo esenio (Leer a Flavio Josefo). Estos monjes vivieron en armonía cerca de 600 años hasta su aniquilación en Masada por los romanos. Vivían empleando la mañana en el cuidado del huerto y el resto de día dedicándolo a la oración. Su modelo fue trasmitido a Europa en las órdenes del Cluny y del Cister y el modelo del ermitaño. Los monjes que antes y ahora viven en su convento, entierran a sus muertos bajo el huerto que cultivan cada día y viven cultivando su espíritu. Este modelo es parecido a los Amis, esta sociedad religiosa que viven en EE.UU como en la edad media, sin televisiones, teléfonos y coches. Está claro que no podemos ni debemos emplear todo el tiempo en rezar y meditar.
 
Pero si adaptamos este modelo antiguo a nuestra forma de vida actual, emplearemos un poco de tiempo en nuestro huerto y el resto del día, desarrollando mi profesión de médico, carpintero o minero en la industria que tengo a media o una hora de mi casa y de mi huerta. Y claro está, si tendremos televisión, teléfono o coches ecológicos, pues el ser evolutivo es un hombre que vive con la ciencia y la conciencia. En la medida que se progrese en democracia el ser humano erradicaría los nacionalismos, las fronteras, los idiomas y las diferencias culturales. Hay que tender hacia una Sinarquía y no a la división, por género, cultura, riqueza, fuerza o dominio de unos sobre otros.
 
UN PATRON ESPIRITUAL
 
Al tiempo de contestar a su pregunta, se están dando duros enfrentamientos, muertos y violencia en oriente por un video de internet que al parecer insulta a Mahoma.- Resulta patético asistir a estas manifestaciones fanáticas religiosas en pleno siglo XXI. Hasta el momento presente la Historia de nuestro planeta nos muestra cómo debido a las religiones el hombre ha producido muertos, violencia, inquisiciones, persecuciones y tiranías en todo el Globo.
 
Las religiones forman parte de un primitivo estado de conciencia y generan fanatismo, irracionalidad, sumisión y superstición. Otros dicen que la espiritualidad de la India no produce esta violencia. Es cierto. Pero estas formas más armónicas de entender la religiosidad, llevan consigo una enorme carga de pasividad, inoperancia y rechazo al progreso científico y material del ser humano.
 
Como cito en el artículo objeto de su pregunta NOSOTROS PREFERIMOS AL SER EVOLUTICO, PUESTO QUE ESTE SER EMPLEA, LA CIENCIA, LA INTELIGENCIA, EL HUMANISMO Y LA PRACTICA DE LA VIRTUD, para centrar a dios en el hombre y no alejándole mediante la superstición y el misterio a cielos inalcanzables o paraísos utópicos.
 
Las religiones generan dos problemas fundamentales; por un lado, dogmas de fe absurdos y pasados de moda y por otro lado todas generan “castas sacerdotales” que manipulan la conciencia humana generando adeptos sicarios, mártires y santos que de ninguna manera pueden adaptarse al progreso evolutivo de la sociedad. Si las religiones desparecen, si dejamos de adorar a seres antropomórficos, si nos alejamos de los ritos ceremoniales mágicos, propios de seres supersticiosos y por otra parte practicamos una ética universal de Justicia, Paz y Amor, podríamos alcanzar un estado evolutivo más armónico en la Tierra y entre los habitantes de nuestro planeta.
 
En el mundo judeo-cristiano se emplea una frase que resume toda la doctrina de Cristo: “Ama a los demás como a ti mismo”. Y es cierto, pero aún siendo acertada la frase, está centrada en el hombre y dirigida hacia otros hombres.
 
Cuando la realidad es que DEBEMOS AMAR PRIMERO A LA TIERRA, AL AGUA, AL MOSQUITO, AL PLANETA, AL COSMOS, EN IGUAL MEDIDA Y MODO QUE A NUESTROS HIJOS Y A NUESTRO PROJIMO. De religiones adoradoras de seres humanos divinizados, salen doctrinas dirigidas al hombre, pero se nos olvida Gaia, la Tierra, que es la que nos sustenta y nos alimenta. Desgraciadamente casi todas las religiones están dirigidas al EGO personal y jerarquizas desde Dios, hijo de Dios, santos, sacerdotes, monjas, bueno y malos. Hay religiones que prometen paraísos donde incluso se regalan doncellas.
 
Cuando el verdadero paraíso lo tenemos que hacer nosotros en la Tierra. Prometer Reinos de Dios es una forma de proyectar al hombre a un futuro de premios y castigos, cuando el verdadero reino de Dios es sobre todo un estado de conciencia universal, donde no solo gozo yo del Todo, sino que todos, gozan conmigo.
 
He citado una frase supuestamente atribuida a unos extraterrestres, a la pregunta de si ellos creían en Dios. Ellos respondieron: “NOSOTROS CREEMOS EN LA OMNIPOTENTE FUERZA QUE MUEVE 150.000.000.000.000 (BILLONES) DE UNIVERSOS.
 
Estos seres adoran a una fuerza, no a un ser que vivió o murió entre nosotros, plagado de imperfecciones y de juicios relativos.
 
Estos seres se adentran el descubrimiento diario de un Dios que es igual arriba y abajo, que está en el micro y en el macro-cosmos. Es por eso que aman, se respetan, cooperan y no crean castas dominantes, pues el más perfecto de los mortales es un insecto insignificante comparado con la grandeza del universo. Debemos actuar no por amor a Cristo, o a Buda o a Mahoma, sino por amor incondicional al ser humano, que hoy se muere de hambre en África, como aquel que se pudre en una cárcel del dictador de turno.
 
Es por esto que hemos repetido muchas veces. “O ENTERRAMOS A LOS DIOSES, O LOS DIOSES NOS ENTIERRAN A TODOS NOSOTROS. DIVINICEMOS AL HOMBRE Y HUMANICEMOS A LOS DIOSES”.
 
Los sabios y hombres buenos que nos precedieron nos enseñaron las formas y maneras de practicar la virtud. Jamás nos dijeron que les adoráramos. Tan solo que practicáramos lo que ellos descubrieron y practicaron. Nosotros hemos levantado templos de piedra y hemos creado una casta de sacerdotes ignorando su enseñanza. Hay un cuento muy bonito que nos habla de cómo un ser humano tendió una cuerda entre las dos orillas de un rio inexpugnable. Enseñó al hombre a pasar a la orilla, pero en su esfuerzo de realizar tal proeza sucumbió bajo las aguas.
 
Pasaron los años y los siglos y el ser humano levantó una estatua en la orilla de rio y adoró a este ser, pero no utilizo la cuerda y con el tiempo, esta se cubrió de vegetación y desapareció a la vista del ser humano. ¿De qué le valió a este hombre su sacrificio si no entendimos el sentido del mismo y su mandato? Si queremos evolucionar hacia un estado de progreso y de paz universal es necesario abolir las religiones sustituyéndolas por una Ética universal donde se practique en forma inequívoca la JUSTICIA, LA PAZ Y EL AMOR.
 
Y donde definitivamente desaparezcan las castas sacerdotales, que manipulan, venden, enajenan o imponen un dios inventado por seres equivocados del pasado.
 
UN PATRON DE GOBIERNO
 
Todo empezó en el tiempo de los dinosaurios. El primate humano que vivía en ese tiempo se dio cuenta que solo uniéndose en la caza contra aquellos grandes saurios podían vivir y comer. Durante un tiempo cada hombre de la tribu, cogía su lanza y en cuadrillas de caza conseguía matar a aquellos gigantes biológicos.
 
Pero un día, uno de los cazadores, llenos de miedo y con más astucia que los demás, les dijo: “Yo os llevo las lanzas” y este señor de repente dejó de cazar, naciendo de golpe, el gestor, el intermediario o el político.
 
Con el tiempo el portador de lanzas, les dijo que solo se las dejaba si le pagan un tributo. Siguió más adelante contratando un guardia que preservaba su estatus y finalmente su hijo y el hijo de este establecieron una casta de dominadores, listos y guapos y unos súbditos, analfabetos, incapaces y pobres.
 
Después el portador de lanzas puso de su parte al chamán, y consiguió hacerles creer que si ellos eran pobres, eran porque eran pecadores o por karma de otras vidas. El portador de lanzas tenía tal cantidad de dinero, que fundó un banco y prestó dinero a los cazadores, que ahora no solo estaban sometidos, por Ley, sino por Dios y por la hipoteca que debía al banco que por otra parte era del portador de lanzas. Viendo algunos cazadores que el negocio de gestión era más rentable que la de enfrentarse a la muerte, comenzaron los intermediarios, los gestores y los sacerdotes.
 
Que en nombre de la Ley, de Dios y de las promesas que jamás cumplían, seguían dominando a los parias y los sometidos. Todo esto fue posible por el llamado “Espíritu de manda” que está metido en nuestros genes como implante cromo somático de nuestra naturaleza animal. En toda especie, siempre hay una lucha de machos, que pelean por el poder y por llevarse a la mejor hembra. Cada macho lucha con su par y con sus vecinos en esta constante lucha del dominio de unos sobre otros.
 
El sometido acepta y come más tarde, tiene menos hembras y soporta la marginación de los más poderosos. Las hembras por su parte se ponen las mejores galas para seducir a los mejores machos puesto que de esta manera sus hijos serán más poderosos, y de así comienza la jerarquización de las guapas o más dotadas o de las feas o menos dotadas. El macho y hembra menos dotados tienen ante sí el modelo poderoso y como algún desgraciado inventó el espejo, en cuanto se miraban en el mismo, viendo que son menos musculados, menos guapas o con menos atributos, comenzó la sumisión y la dejación de la libertad, para ser guiados, controlados y dirigidos por los más fuertes.
 
Los monarcas, los jefes, los políticos de hoy en día, gobiernan porque el ser humano vive aún en el siglo XXI con el espíritu de la manada, sin encontrar su dignidad y su autoestima personal. Nosotros no somos partidarios de un sistema de gobierno basado en los partidos políticos. Puesto que estos partidos son procesos más o menos sectarios, jerarquizados y en estos tiempos manipulados por el poder económico. Los gobiernos deben ser dirigidos por los sabios, no por los políticos. Estos sabios deben ser mayores, experimentados y con una trayectoria intachable.
 
Nuestro sistema de elección es asambleario. Y por otra parte muy fácil de llevar a cabo, con poco coste y en poco tiempo. Una idea sería por estricto sorteo cada cuatro años un 10% de los ciudadanos con derecho a boto es llamado a la elección. Po ejemplo en un país de 30 millones de votantes serían 3 millones los llamados a ser elegidos. De mi barrio por dicho sorteo hemos salido dos a formar parte de esas listas. Tan solo necesitaríamos una reunión para determinar cuál de los dos es el más cualificado.
 
La siguiente asamblea sería de todo el pueblo, donde acuden los elegidos en la primera selección, ahora, en este caso, deben salir por ejemplo, 10 personas, que en una o varias asambleas saldrían elegidos para la asamblea provincial, luego vendría la asamblea regional y finalmente la nacional. En la culminación de este proceso se nombraría un gobierno y una oposición, que durante cuatro o cinco años ejercería el gobierno de la nación. Si uno de los nombrados no tiene la suficiente preparación, para esto existen los asesores que pueden y deben ayudarle. Por encima de este gobierno debe haber un consejo de sabios. Todos mayores de sesenta años, con trayectorias intachables y que velarían porque ninguna Ley pueda ir contra el derecho natural, contra la dignidad humana o contra los derechos fundamentales de las personas.
 
A los cuatro o cinco años se pasaría a otro proceso de selección con el mismo sistema. Esta si es una democracia pura que antes o después los pueblos deberán practicar. El jefe de la nación sus ministros y cualquier cargo funcionarial debe ser por mandatos de tiempo, nadie debe perpetuarse en ninguna forma de mando o de poder. Cada uno debe vivir en su propia casa, cultivar su propia huerta y atender a los laborales sociales como cualquier ciudadano. No deben haber palacios ni rangos autoritarios, sino funcionales, prácticos y solidarios. Cada político debe cobrar sus honorarios sin mayores meritos, beneficios o distinciones que cualquier otro ciudadano, pues gobernar es ante todo un servicio a los demás y una responsabilidad ejemplar.
 
Los reyes, caudillos o dictadores, así como dominadores y dominados son anacronismos de la Edad Media y de una sociedad primitiva y jerarquizada. Estos son ideas fundamentales de nuestro patón de convivencia y de desarrollo social ideal.
 
Por supuesto que todo esto se puede puntualizar, enriquecer o desarrollar con más precisión y con más riqueza conceptual, pero se trata de bosquejar unas ideas fundamentales que se basen en conceptos filosóficos, éticos o sociales, dejando luego para los más preparados y el tiempo, el desarrollo de dichos principios.
 
Gracias.
 

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