C.E.

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viernes, 1 de abril de 2011

UN DÍA SIN UNA SONRISA ES UN DÍA PERDÍDO

La frase que da lugar a esta artículo, pertenece al hombre que ha hecho reír a la mayor cantidad de generaciones en el mundo entero: Charlie (”Carlitos”) Chaplin;

Y es, además, una de las tantas frases que utilizan Mirtha Manno y Ruben Delauro, una pareja de fonoaudiólogos especializados en foniatría, y actores de humor, que dirigen una Escuela de Automejoramiento llamada “La Risa y la Salud”

Donde enseñan cómo acceder de manera consciente a los beneficios de la Risa sobre nuestro organismo, la importancia de la Actitud Mental Positiva, y el acceso a la forma de incrementar todo nuestro Sistema Inmunológico.

Así explican ellos su actividad:

Cuando nos encontramos en nuestro seminario espectáculo o en los talleres, o en los cursos cuatrimestrales con la asistencia de personas con problemas en su salud -algunos con enfermedades de las llamadas “graves”- nos damos cuenta que, en esos casos tan especiales, la risa pasa a ser algo muy serio. Sobre todo cuando conocen las benéficas reacciones que la misma produce en nuestro organismo.

La risa es en realidad un don por el que debemos sentirnos agradecidos. Por eso es necesario aprender a llevar la risa a todas las facetas de nuestra vida, y principalmente a la noche al acostarnos y a la mañana a despertarnos, dos buenos momentos para soltar sonoras carcajadas. Y para ello hay que conocer métodos y técnicas, que los hay.

Nosotros tomamos a la sonrisa y a la risa como epicentro de otras emociones positivas (concretamente el buen humor, la alegría y el optimismo), las cuales junto con el cambio del lenguaje negativo cotidiano orientándolo hacia la actitud mental positiva y los fundamentos científico-médicos de esta propuesta, tendemos a prevenir y hasta a ayudar a revertir enfermedades y a lograr un mejoramiento general de nuestra calidad de vida.

Y no sólo para aquellos que padecen enfermedades graves, discapacidades o adicciones, sino para todas las personas “sanas” o “normales” que se dejan dominar por el desánimo y el abatimiento y permiten que sus HMN (hábitos mentales negativos) los hagan desistir de la idea de recibir un conocimiento que puede cambiar el rumbo de su vida.

Muy pocos dedican algo de su tiempo a este tipo de aprendizaje.

Vamos a reflexionar sobre algo: usted, que ahora está leyendo esta nota… ¿Cuándo fue la última vez que anduvo con una sonrisa en el rostro, la risa en el estómago, la alegría en el corazón y esa sensación de plenitud y de satisfacción en el alma aunque sólo sea por el simple y maravilloso hecho de estar vivo y sano? ¿Tal vez hace un buen tiempo que no se siente así?

Remitiéndonos solamente a la sonrisa y a la risa, las mismas tienen que formar parte de nuestra vida. Inclusive llegar a forzarlas hasta que “salgan” de verdad. Al principio -apelando a este recurso- la sonrisa y la risa aparecen como artificiales, después pasan a hacernos sentir “ridículos” y finalmente advertimos que empiezan a “brotar” natural y espontáneamente, y allí nos reencontramos con algo que tal vez habíamos perdido sin darnos cuenta: esa capacidad innata de sonreír y de reír que Dios nos concedió desde siempre.

Esto es algo que muchos investigadores en el mundo, y nosotros mismos en nuestro país, hemos comprobado que funciona. Además, nuestro organismo reacciona igual -es decir benéficamente- ante el esfuerzo de forzar o ante la reacción espontánea y verdadera: se liberan las maravillosas hormonas llamadas endorfinas y otras respuestas que sería largo aquí enumerar.

No necesitamos de un motivo real para reír. Hasta podemos estar viviendo un serio problema en la vida y seguir riendo. Dijo el filósofo René Descartes: “Con frecuencia es preferible una falsa alegría que una tristeza real”

EN FIN QUE DADO LOS TIEMPOS QUE CORREN, UNA BUENA FORMA DE CAMINAR POR LA VIDA ES LLENANDOLA DE BUEN HUMOR, SE QUE NO ES FACIL, PERO AL MENOS QUE NADIE NOS IMPIDA INTENTARLO.

UN BUEN AMIGO MIO DECIA:

“CUANDO REINA EL BUEN HUMOR, ALGO BUENO OCURRE SIEMPRE”.

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