C.E.

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jueves, 2 de enero de 2020

SABER LA VERDAD SIRVE PARA ALGO

SABER LA VERDAD DE LO QUE SUCEDE REALMENTE EN TODOS LOS ÁMBITOS DONDE SE MUEVE EL SER HUMANO ¿SIRVE PARA ALGO?

Todos los comienzos de año son buenos para prometernos hacer cosas que mejoren nuestra calidad de vida……….. A ver si es verdad que tomamos conciencia de la situación real.

El ser humano es increíble con la que está cayendo en momento actual, no reacciona, esta como hipnotizado, no es capaz de ver la que se le viene encima.

¿De qué sirve saber de forma explícita y documentada que la energía nuclear solo nos puede traer desgracias, como nos demuestran los terribles accidentes de Chernobyl y Fukushima, si tales revelaciones no surten ni el más mínimo efecto?

¿De qué nos sirve saber que los bancos son entidades dedicadas a quedarse nuestro dinero si seguimos utilizándolos?

¿De qué nos sirve saber que la comida está adulterada y contaminada por todo tipo de productos tóxicos, cancerígenos o transgénicos si seguimos comiéndola?

¿De qué nos sirve saber la verdad sobre cualquier asunto relevante si no reaccionamos, por más graves que sean sus implicaciones?

No nos engañemos más, por duro que sea aceptarlo. Afrontemos la realidad tal y como es. EN LA SOCIEDAD ACTUAL, SABER LA VERDAD YA NO SIGNIFICA NADA INFORMAR DE LOS HECHOS QUE VERDADERAMENTE ACONTECEN, NO TIENE NINGUNA UTILIDAD REAL.

Es más, la mayoría de los seres humanos han llegado a tal nivel de degradación psicológica que, la propia revelación de la verdad y el propio acceso a la información refuerzan aún más su incapacidad de respuesta y su atonía mental.

LA GRAN PREGUNTA ES: ¿POR QUÉ?

¿Qué nos ha conducido a todos nosotros, como individuos, a este estado de apatía generalizado? Y la respuesta, como siempre sucede cuando nos hacemos preguntas de este calado, resulta de lo más inquietante.

Y está relacionada, directamente, con el condicionamiento psicológico al que está sometido el ser humano en la sociedad actual. Pues los mecanismos que desactivan nuestra respuesta al acceder a la verdad, por más escandalosa que ésta resulte, son tan sencillos como efectivos. Y resultan de lo más cotidiano.

SIMPLEMENTE TODO SE BASA EN UN EXCESO DE INFORMACIÓN

En un bombardeo de estímulos tan exagerado que provoca una cadena de acontecimientos lógicos que acaban desembocando en una flagrante falta de respuesta. En pura apatía.

Y para luchar contra este fenómeno, resulta clave saber cómo se desarrolla el proceso…

¿CÓMO SE DESARROLLA EL PROCESO?

Para empezar, debemos entender que todo estímulo sensorial que recibimos está cargado de información. Nuestro cuerpo está diseñado para percibir y procesar todo tipo de estímulos sensoriales, pero la clave del asunto radica en la percepción de información de carácter lingüístico, entendiendo por “lingüístico”: todo sistema organizado con el fin de codificar y transmitir información de cualquier clase.

Por ejemplo, escuchar una frase o leerla implica una entrada de información en nuestro cerebro, de carácter lingüístico. Pero también lo implica ver el logo de una empresa, escuchar las notas musicales de una canción, ver una señal de tráfico u oír la sirena de una ambulancia, por poner algunos ejemplos…

Una persona en el mundo actual, está sometida a miles y miles de estímulos lingüísticos de este tipo a lo largo de un día normal, muchos de ellos percibidos de forma consciente, PERO LA INMENSA MAYORÍA PERCIBIDOS DE FORMA INCONSCIENTE, QUE DEBEN SER PROCESADOS POR NUESTRO CEREBRO.

El proceso de captación y procesamiento de esta información lo podríamos dividir básicamente en 3 fases:

PERCEPCIÓN, VALORACIÓN Y RESPUESTA

PERCEPCIÓN
Sin lugar a dudas, formamos parte de la generación con mayor capacidad de procesamiento de información a nivel cerebral de la toda historia de la humanidad, con muchísima diferencia, sobre todo a nivel visual y auditivo. Es más, a medida que nacen y crecen nuevas generaciones, éstas adquieren una mayor velocidad de percepción de información.

Un claro ejemplo es el constante bombardeo de información al que está sometido el cerebro de alguien en la actualidad, en comparación con el de una persona de hace tan solo 50 años.

Añádele a esto todas las fuentes de información que te rodean, como la televisión, la radio, la música, la omnipresente publicidad de todo tipo, las señales de tráfico, los diferentes y variados ropajes que viste cada una de las personas con las que te cruzas por la calle y que representan, cada uno de ellos una serie de códigos lingüísticos para tu cerebro, la información que ves en tu móvil, en la Tablet, en internet y añádele, además, tus compromisos sociales, tus facturas, tus preocupaciones y los deseos que te han programado tener, etc, etc, etc…

SE TRATA DE UNA AUTÉNTICA INUNDACIÓN DE INFORMACIÓN QUE DEBE PROCESAR TU CEREBRO CONTINUADAMENTE.

Por lo visto, parece que nuestro cerebro tiene capacidad suficiente para percibir tales volúmenes de información y comprender los mensajes asociados a esos estímulos. Ahí no radica el problema. De hecho parece que nuestro cerebro disfruta con ello, pues nos hemos convertido en adictos al bombardeo de estímulos.

El problema aparece en la siguiente fase.

VALORACIÓN
Es cuando debemos valorar la información recibida, es decir, cuando llega la hora de juzgar y analizar sus implicaciones, que nos topamos con nuestras limitaciones. Porque, literalmente, no disponemos de tiempo material para hacer una valoración en profundidad de esa información. Antes de que nuestra mente, por sí misma y con criterios propios, pueda juzgar de forma más o menos profunda la información que recibimos, somos bombardeados por una nueva oleada de estímulos que nos distraen e inundan nuestra mente.

Es por esta razón que nunca llegamos a valorar en su justa medida, la información que recibimos, por importantes que sean sus posibles implicaciones.

ESTA ES LA CLAVE, NUESTRA IMPOTENCIA A LA HORA DE VALORAR Y JUZGAR POR NOSOTROS MISMOS EL VOLUMEN DE INFORMACIÓN AL QUE ESTAMOS SOMETIDOS, QUE LA PROPIA INFORMACIÓN QUE NOS ES TRANSMITIDA LLEVA INCORPORADA LA OPINIÓN QUE DEBEMOS TENER SOBRE ELLA, ES DECIR, AQUELLO QUE DEBERÍAMOS PENSAR TRAS REALIZAR UNA VALORACIÓN PROFUNDA DE LOS HECHOS.

Es decir, el emisor de la información le ahorra amablemente al receptor  EL ESFUERZO DE TENER QUE PENSAR.

ESE ES EL PROCEDIMIENTO QUE UTILIZAN LOS GRANDES MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y EN UN MUNDO DE SERES HUMANOS AUTÉNTICAMENTE RESPONSABLES SERÍA CALIFICADO DE MANIPULACIÓN Y LAVADO DE CEREBRO

ASÍ PUES, EL BOMBARDEO CONTINUO E INCESANTE DE INFORMACIÓN EN NUESTRO CEREBRO NOS IMPIDE JUZGAR ADECUADAMENTE EL VALOR DE LOS HECHOS, CON CRITERIO PROPIO Y SEGÚN NUESTROS CÓDIGOS INTERNOS.

RESPUESTA 
Una vez reducido a la mínima expresión nuestro tiempo de valoración personal de los hechos, entramos en la fase decisiva del proceso, aquella en que nuestra posible respuesta queda anulada.

Aquí entran en juego las emociones y los sentimientos, el motor de toda respuesta y acción.

Y es que al fragmentar y reducir nuestro tiempo dedicado a juzgar una información cualquiera, también reducimos la carga emocional que asociamos a esa información.

Y aquí es donde reside la clave del asunto. Es en este punto donde queda desactivada nuestra posible respuesta.

Siendo evidente que el bombardeo incesante de información al que estamos sometidos acaba desembocando en una fragmentación de nuestra energía emocional y por ello acabamos ofreciendo una respuesta superficial o nula.

Una respuesta que en momentos como el que vivimos, intuimos debería ser mucho más contundente y que sin embargo, no llegamos a generar porque carecemos de energía suficiente para hacerlo.

Y TODOS OBSERVAMOS DESESPERADOS A LOS DEMÁS Y NOS PREGUNTAMOS “¿POR QUÉ NO REACCIONAN? ¿POR QUÉ NO REACCIONO YO?”

Y esa impotencia desemboca, al final, en una sensación de frustración y apatía generalizadas. Ésta parece ser la razón básica por la que no se produce una Revolución cuando, por la lógica propia de los acontecimientos, debería producirse.

SE TRATA PUES, DE UN FENÓMENO MERAMENTE PSICOLÓGICO

ÉSTE ES EL MECANISMO BÁSICO QUE ABORTA TODA RESPUESTA DE LA POBLACIÓN ANTE LOS CONTINUOS ABUSOS RECIBIDOS. LA BASE SOBRE LA QUE SE SUSTENTAN TODAS LAS MANIPULACIONES MENTALES A LAS QUE ESTAMOS SOMETIDOS ACTUALMENTE.

EL MECANISMO PSICOLÓGICO QUE MANTIENE A LA POBLACIÓN IDIOTIZADA, DÓCIL Y SUMISA

Lo podríamos resumir así:
El excesivo bombardeo de información nos impide tomarnos el tiempo necesario para otorgar el valor adecuado a cada información recibida y con ello, nos impide asociarle la suficiente carga emocional como para generar una reacción efectiva y real

¿CONSPIRACIÓN O FENÓMENO SOCIAL?

POCO IMPORTA SI TODO ESTO FORMA PARTE DE UNA GRAN CONSPIRACIÓN PARA CONTROLARNOS O SI HEMOS LLEGADO A ESTE PUNTO POR LA PROPIA EVOLUCIÓN DE LA SOCIEDAD, PORQUE LAS CONSECUENCIAS SON EXACTAMENTE LAS MISMAS.

LOS MÁS PODEROSOS HARÁN LO POSIBLE POR MANTENER ESTOS MECANISMOS EN FUNCIONAMIENTO; INCLUSO FOMENTARÁN TANTO COMO PUEDAN SU DESARROLLO, SIMPLEMENTE PARA SEGUIR BENEFICIÁNDOSE.


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