C.E.

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sábado, 21 de febrero de 2015

AUTOCONOCIMIENTO Y MEDIUMNIDAD PARA ENTENDER LOS PROCESOS DE LA MUERTE

DIVERSIDAD DE PENSADORES, FILÓSOFOS, CIENTÍFICOS DE DISTINTAS ÁREAS, COMPARTEN EL PENSAMIENTO DE LO TRASCENDENTE QUE ES PARA EL SER HUMANO CONOCERSE A SÍ MISMO, COMO CAMINO QUE LE PERMITIRÁ ACCEDER A UN MUNDO MEJOR, GENERADOR DE UNA TRANSFORMACIÓN MORAL DEL PLANETA, QUE ASPIRA UNA ETAPA MÁS PACÍFICA Y ESPIRITUALIZADA.

El conocimiento de sí mismo, la conciencia del propio yo, es lo que otorga libertad y fuerza al espíritu, lo introduce en el conocimiento de la vida y de las leyes que la rigen, aportando a su existencia confianza en si mismo, esperanza y seguridad en sus acciones.

El autoanálisis supone esta introspección con todo lo que ella implica: debilidades por superar y virtudes donde apoyarse para el cambio, así como la reflexión valorativa de los seres y las circunstancias de la vida. Lograrlo con sinceridad, objetividad y método es y será un reto trascendente para el ser humano, porque en él subyace la génesis de su progreso moral.

El conocimiento de las leyes espirirtuales, aporta un método que combina la disposición personal hacia el deseo de superación y la posibilidad de intercambio con el mundo espiritual.

El estudio de la filosofía Espiritual, nos ubica en un plano de conocimiento de lo moral a partir del estudio de las leyes que orientan la vida del espíritu y nos llevan a contactarnos con nuestros compromisos evolutivos.

Es en esa actitud estudiosa en donde toma preponderancia la reflexión como método para establecer esa comunicación con el estado espiritual superior, con el espíritu protector, con los espíritus familiares, donde a través de un intercambio pensado y sentido, se recibe en la mente y en el corazón lucidez y fuerzas que nos alimentan fluídicamente.

En este momento de intuición, nuestra capacidad de pensar y de sentir aumenta y somos más efectivos en la lucha por nuestros objetivos de superación personal.

Es el momento del encuentro con uno mismo, tan necesario para aprender a conocernos, analizando nuestras reacciones, observando nuestra imagen en el espejo que nos muestra tal cual somos. Es el inicio para corregir aquello que deba ser corregido y es el momento de analizar también aquellas fuerzas conquistadas a través de tanto tiempo, que son el fruto de nuestro esfuerzo y que merecen nuestra valoración.

EN LAS ETAPAS PREVIAS A LA EVOLUCIÓN CONSCIENTE, EL ESPÍRITU NO COMPRENDE QUE ESTÁ EVOLUCIONANDO Y ACTÚA BAJO EL IMPULSO DE LAS LEYES ESPIRITUALES QUE PROPICIAN SU ENCARNACIÓN Y DESENCARNACIÓN EN UN PROCESO DOLOR-APRENDIZAJE, ACIERTO-PLENITUD.

Si tomamos como inicio en el camino de la evolución consciente el momento en que el espíritu advierte que sus acciones le producen dolor e insatisfacción, en que comienza a descubrir su individualidad despertando a la realidad espiritual de la mano de su Guía Espiritual, deducimos que también comienza un proceso de autoanálisis y evaluación.

CADA ESPÍRITU ES ÚNICO EN SU CAPACIDAD DE REACCIÓN A PARTIR DE MUCHOS CONDICIONAMIENTOS, PERO TODOS CUENTAN CON LAS MISMAS OPORTUNIDADES DE CRECER Y DESARROLLAR SUS POTENCIALIDADES.

Es como si el espíritu empezase, a recorrer el camino evolutivo en estado de conciencia a través del dolor. Pero no sólo el dolor lleva al crecimiento espiritual. Los sentimientos de plenitud por acciones y sentimientos de bien también cuentan en el balance de sus experiencias. 

EL ESTUDIO, CONOCIMIENTO Y PRÁCTICA DE LAS LEYES ESPIRITUALES, PUEDE BRINDAR UN INVALORABLE APOYO EN LA TAREA DE FORMACIÓN FILOSÓFICA CON ORIENTACIÓN EN EL ESTUDIO DE LA PERSONALIDAD. 

Comprendemos la importancia que tienen para el progreso individual los intercambios con el mundo espiritual que se realizan en las sesiones mediúmnicas de distinta índole, pero sobre todo en aquellas destinadas a la orientación moral de los asistentes en intercambio con espíritus superiores. En este ámbito organizado, con un director, médiums escribientes, videntes de control, conjunto de amparo y asistentes habituales, se dan las condiciones necesarias para que el estado espiritual responda a las inquietudes de quien lo desea.

Es un ámbito adecuado en el cual prevalecen el respeto, la solidaridad, el interés por compartir preocupaciones y problemáticas afines, y que también favorece la influencia de espíritus familiares que en ese ambiente especial encuentran las condiciones fluídicas para hacer sentir su presencia intuitiva apoyando nuestros análisis y determinaciones de bien.

La evolución consciente de cada ser humano se basa, en el conocimiento y la aplicación de las Leyes Espirituales. ¿Cómo podemos darnos cuenta si estamos en cumplimiento de las mismas? Podemos encontrar la respuesta evaluando qué relación hay entre el conocimiento que tenemos y su aplicación práctica.

Las Leyes Espirituales, en su conjunto regulan la vida del espíritu en su trayectoria evolutiva y dentro de este camino está la encarnación, en la que se le presentan al espíritu las alternativas que le permiten desarrollar todo su caudal de potencias y debilitar sus errores.

El espíritu encarnado necesita de todos los seres que lo acompañan para poder cumplimentar sus objetivos de evolución y las diferentes situaciones que se le presentan en este plano.

En el cumplimiento de las leyes, se abarcan todas las virtudes que el espíritu puede desarrollar y aquilatar, y dentro de ese marco, el hombre cuenta con una posibilidad invalorable de traducir las fuerzas negativas en positivas.

Planteada la importancia de la reflexión, a través de la sesión mediúmnica, y del conocimiento que podemos adquirir a través del estudio de las Leyes Espirituales, se pone a nuestro alcance la gran posibilidad de llegar a un profundo conocimiento de nosotros mismos.

Con el aporte de la voluntad y un sincero deseo de superación, los recursos están a nuestro alcance. Podemos valernos de ellos y aplicarlos de manera habitual y sostenida apoyados por sus fundamentos filosóficos y su metodología práctica.

De esta manera, decididamente orientados en la búsqueda de nuestra propia superación, estaremos en condiciones de aportar valores morales a la evolución de la humanidad. 
  
 “EL AFÁN DEL ESPÍRITA ES BUSCAR EN TODO MOMENTO DE LA VIDA A QUIEN DAR UN CONSEJO, UNA PALABRA DE CONSUELO Y AYUDAR DONDE QUIERA QUE HAGA FALTA SU PRESENCIA, PROCURANDO DEJAR EL SENDERO, COMO SE DICE, SEMBRADO DE FLORES.” (ALAN KARDEC)

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