C.E.

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sábado, 30 de agosto de 2014

VIVIR LA VIDA CON EL CORAZÓN ABIERTO (REFLEXIONES PARA EL FIN DE SEMANA)

UNA BUENA FORMA DE CAMINAR POR EL SENDERO DE LA VIDA DE FORMA FELIZ ES VIVIR LA VIDA CON EL CORAZÓN ABIERTO A LOS DEMÁS Y A LA PROPIA VIDA.

¿Y CÓMO PODEMOS EMPEZAR? Deberíamos empezar por eliminar los mayores obstáculos que impiden la amabilidad (capacidad de amar), la compasión, la comprensión, la bondad y nuestra capacidad de servicio a los demás y dichos obstáculos no son otros que: LA IRA Y EL ODIO.

Como todos sabemos, estas emociones tremendamente poderosas pueden llegar a ofuscar nuestra mente. No obstante, a pesar de su poder, la ira y el odio pueden ser controlados.

Si no lo hacemos, esas emociones negativas nos acosarán “sin que ello les suponga el menor esfuerzo” y nos pondrán trabas en nuestra búsqueda de la felicidad y de una mente bondadosa. Cabe la posibilidad de que uno no considere la ira un obstáculo, de modo que, para empezar, sería útil indagar si la ira tiene algún valor.

A veces, cuando nos sentimos desanimados por alguna situación difícil, porque alguien no nos quiere o simplemente porque las cosas no nos van como nostros deseamos, la ira puede parecemos útil, pues, en apariencia, nos da más energía, seguridad y resolución. Con todo, en esos momentos debemos examinar cuidadosamente nuestro estado mental.

Si bien es cierto que la ira nos aporta una energía suplementaria, si indagamos en su naturaleza descubriremos que se trata de una energía ciega: por lo tanto no podemos estar seguros de si su resultado va a ser positivo o negativo.

Eso se debe a que la ira eclipsa una parte importante de nuestro cerebro: su racionalidad. Cuando estamos llenos de ira, no podemos pensar con ecuanimidad, serenidad ni imparcialidad, es decir no vemos las cosas de manera objetiva, sino bajo la subjetividad de la ira, rabia o enfado que tenemos.

De modo que la energía de la ira es, en la mayoría de los casos, poco de fiar, y puede originar una inmensa cantidad de conductas destructivas y desafortunadas, hacia nosotros y hacia quienes nos rodean. Y con un efecto colateral muy perjudicial, sabido es que uno recibe como emite, es decir si emitimos con ira, recibiremos ira del otro o de los demás.

Además, si la ira se dispara sobrepasando ciertos límites podemos llegar a enloquecer. No obstante, es posible desarrollar una energía igualmente poderosa pero mucho más controlada, que pueda ser empleada para manejar una situación difícil.

Esta energía controlada no solo procede de una actitud compasiva y comprensiva hacia los procesos de los demás, sino que también es fruto del conocimiento y la paciencia. Esos son los antídotos más poderosos contra la ira. Lamentablemente, mucha gente piensa erróneamente que el conocimiento (buscar la solución a través del dialogo) y la paciencia son signos de debilidad.
Es más bien todo lo contrario: son los verdaderos signos de nuestra fuerza interior. La compasión, la comprensión y la aceptación de los demás como son.

Hemos de tener en cuenta siempre que: “LA PACIENCIA ES UN ARBOL DE RAICES AMARGAS, PERO DE FRUTOS MUY DULCES”.

Actuando con estos valores, nos da ante cualquier situación una actitud bondadosa, pacífica e indulgente. Nos da fuerza interior y nos permite ser pacientes. Las personas que a menudo pierden la paciencia son los inseguros e inestables. Así pues, considero la ira un signo inequívoco de debilidad, de falta de auto control y de baja auto estima.

Dicho esto, cuando surja un problema deberemos permanecer humildes y mantener una actitud serena y sincera, preocuparnos de que el desenlace sea coherente. Por supuesto, cabe la posibilidad de que otros intenten aprovecharse de nuestra coherencia y si nuestra actitud desapegada no hace más que incitar en los demás, una mayor demostración de ira, habrá que adoptar una postura más firme.

Aun así, hay que hacerlo con amabilidad, comprensión y compasión, y si la situación lo requiere dar, nuestros puntos de vista y tomar las decisiones adecuadas.

Y debemos hacerlo pero sin rencor ni mala intención. Pensemos que, aun cuando parezca que nuestros oponentes nos están perjudicando, su actividad destructiva hará que al final se perjudiquen únicamente a sí mismos.

No debemos olvidar que los procesos de ira, rabia y odio, solo perjudican a quienes los tienen y mantienen dentro y si aun así quieren hacernos participes de esos procesos, basta con interiormente negarnos a ello, sabemos que es muy fácil dejarse contagiar por ellos, pero solo teniendo claro que dichos procesos no son nuestros basta para no dejarlos entrar dentro de nosotros.

Para controlar nuestro propio impulso humano y natural de tomar represalias, respondiendo a la ira, rabia u odio que quieren verter en nosotros, deberíamos recordar nuestro deseo interno de llevar a la práctica, la amabilidad, la comprensión y la compasión y asumir la responsabilidad de intentar evitar que la otra persona sufra las consecuencias de sus propios actos. 

SI LAS MEDIDAS QUE PONEMOS EN PRÁCTICA HAN SIDO ELEGIDAS CON EL CORAZÓN, EL CONOCIMIENTO Y CON SERENIDAD SERÁN MÁS EFICACES, MÁS ATINADAS Y MÁS ENÉRGICAS. EL REVANCHISMO BASADO EN LA ENERGÍA CIEGA DE LA IRA, RABIA U ODIO NUNCA, HASTA AHORA HAN SERVIDO PARA SOLUCIONAR NADA, ES MÁS GENERALMENTE SOLO GENERAN MÁS IRA, RABIA U ODIO DEL INICIAL.  

Os dejo una pelicula para meditar y sentir, sino la habeis visto os hara replantearos muchas cosas de vosotros mismos, pero sobre todo una.............VUESTRA ACTITUD EN LA VIDA.

 

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