C.E.

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miércoles, 28 de mayo de 2014

DESPRENDETE DE LO QUE TE SOBRA, PARA CAMINAR LIGERO POR LA VIDA.

** LOS PROYECTOS Ó IMPULSOS INTERNOS SON COMO UNA SEMILLA. LA SEMILLA SÓLO DEBE OCUPARSE DE SÍ MISMA NO DEL ENTORNO, SIENDO SU FUNCIÓN LA DE ABRIRSE DESDE DENTRO EN EL MOMENTO PRECISO. Y OCURRE CON FRECUENCIA, QUE AL OCUPARNOS MÁS DE LO DE FUERA NO DEJAMOS A NUESTRA SEMILLA NI CRECER NI MADURAR. 

Siempre me ha parecido espectacular la caída de una hoja.

Ahora, sin embargo, me doy cuenta que ninguna hoja “se cae” sino que llegado el otoño, inicia la danza del soltarse. Cada hoja que se suelta es una invitación a nuestra predisposición al desprendimiento.

CUANTAS COSAS CARGAMOS Y ARRASTRAMOS A LO LARGO DE NUESTRA VIDA QUE YA NO NOS SON UTILES, QUE SOLO HACEN, RALENTIZAR NUESTRA EVOLUCIÓN Y CAMINAR EN LA VIDA.

Al igual que las hojas de los arboles llegado el otoño, comienzan su nueva etapa, así debemos hacer nosotros, en cada nueva etapa de la vida, saber desprendernos de aquello que ya no nos es útil.

Las hojas no caen, se desprenden en un gesto supremo de generosidad y de sabiduría: la hoja que no se aferra a la rama y se lanza al vacío, sabe del latido profundo de una vida que está siempre en movimiento y en actitud de renovación.

La hoja que se suelta comprende y acepta que el espacio vacío dejado por ella, es la matriz generosa que albergará el brote de una nueva hoja.

Seamos como las hojas en otoño y atrevámonos a soltarnos, a no aferrarnos a personas, cosas o situaciones que ya como la hoja, han caducado.

Cada vez que nos soltamos o desprendemos de aquello que ya no nos servirá, estamos creando el espacio necesario, para dar paso a una nueva etapa, a nuevas sensaciones, emociones y experiencias, que nos enriquecerán y permitirán seguir adelante en el maravilloso camino de la evolución correcta.

Reconozco y confieso públicamente, qué soy un árbol al que le cuesta soltar muchas de sus hojas.

Tengo miedo ante la incertidumbre del nuevo brote.

Me siento tan cómodo y seguro con estas hojas predecibles, con estos hábitos perennes, con estas conductas fijadas, con estos pensamientos arraigados, con este entorno ya conocido…

Quiero, sumarme a esa sabiduría, generosidad y belleza de las hojas que “se dejan caer”.

Quiero ser como el árbol y la hoja y dejarme llevar, sin miedo y con la confianza, de que el universo, la vida (o como cada cual quiera llamarlo). Me dará y me pondrá en el lugar adecuado, para seguir aprendiendo e integrando conocimiento, que me dará como resultado una mayor amplitud de conciencia para sentir la vida,

Sé que cuando soy yo quien decide soltarse, desde su propia consciencia y libertad, el desprenderse de la rama es mucho menos doloroso y más hermoso.

Sólo las hojas que se resisten, que niegan lo obvio, tendrán que ser arrancadas por un viento más agresivo e impetuoso y caerán al suelo por el peso de su propio dolor.

SÉ QUE SI SOY YO, QUIEN MANEJA LAS RIENDAS DE MI VIDA, EL APRENDIZAJE Y LAS LECCIONES QUE ME LLEGUEN SERÁN COMPRENDIDAS, POR CONCIENCIA SIN NECESIDAD DE EXPERIMENTAR SUFRIMIENTO ALGUNO.

NO OLVIDES NUNCA……………….QUE TU MEJOR MAESTRO…………..ES TU ULTIMO ERROR………………

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