C.E.

C.E.
....

miércoles, 30 de mayo de 2012

¿Y SI LA FELICIDAD FUERA ESTO QUE YA TIENES?

SI DECIDES ADOPTAR UNA ACTITUD DE ACEPTACIÓN Y APRECIACIÓN Y DISFRUTAR DEL CAMINO, LA FELICIDAD YA ESTÁ EN TUS MANOS, INCLUSO CUANDO AFRONTAS LOS PROBLEMAS.

Quizás el título de este articulo te resulte poco creíble o exagerado. ¿Es posible ser feliz cada día? ¿Existe alguna fórmula que lo haga factible? Mucha gente responderá que no. En las encuestas, la mayor parte de las personas declaran no creer en la felicidad, y menos en mayúscula, y menos de forma permanente. "La felicidad son momentos", dicen, o bien, "la felicidad es como un relámpago, que desaparece en cuanto lo percibes".
Para estas personas y para todas las demás, tenemos buenas noticias: la felicidad existe, puede ser duradera y puede, incluso, acompañarte toda tu vida, formar parte de ti, como una característica más que te define. Y esta gran conquista depende sólo de un cambio de actitud.

A lo largo de este articulo vas a descubrir que la felicidad no es un milagro ni una bendición efímera de los dioses, sino que es, simplemente:

1. UNA ACTITUD INTERIOR QUE PUEDES CULTIVAR.
2. UNA DECISIÓN PERSONAL QUE SE TOMA CADA DÍA.
3. UN CAMINO, NO UNA META.

Pero, por encima de todo, has de tomar una opción importante al principio del viaje, que consiste en escoger el amor y liberarte del miedo.

SOBRE LA FELICIDAD Y EL SUFRIMIENTO.

Sufrimiento manifiesto, subyacente, cambio de sufrimiento. Identifica primero el sufrimiento para saber dónde buscar la felicidad. Para comprender lo que es la felicidad, es importante entender también qué es el sufrimiento. Si sondeamos en nuestros estados de ánimo diarios, veremos que son generalmente cambiantes.

Lo importante es detectar si el hilo conductor entre todos estos estados es una tónica de bienestar o, por el contrario, de incomodidad permanente. Presta atención a los diferentes tipos de sufrimiento y observa si son las circunstancias las que se imponen en tu vida o cuentas con una anfitriona de bienestar personal que acoge de buena gana a todas estas visitas ineludibles en la existencia humana.

TIPOS DE SUFRIMIENTO.

Podemos definir el sufrimiento como un estado de ánimo caracterizado por el malestar.

Hay tres tipos de sufrimiento:

1. EL SUFRIMIENTO MANIFIESTO. Es aquél que sientes cuando te duele algo, física o emocionalmente: la espalda, la molestia de las diarreas, la cabeza, enfados, etc... Cualquier tipo de malestar manifiesto.

2. EL SUFRIMIENTO DEL CAMBIO. Cuando te deja de doler lo que antes te dolía tanto. Resulta un alivio y parece, por un momento, que eres feliz, pero en realidad sólo está cambiando el sufrimiento anterior por otro que se manifestará enseguida.

Ejemplos: sufrimiento de no tener pareja/consigues pareja-alivio-"felicidad"/sufrimiento de tener pareja; te duele la espalda/deja de doler-alivio-"felicidad"/empieza a molestar otra cosa (como la dificultad de dejar de fumar, de beber, una discusión, lo que sea)... Se cambia el sufrimiento.

En la práctica, éste es el tipo de felicidad que solemos conocer comúnmente: cuando algo te deja de doler o consigues lo que quieres. Pero no es más que un alivio y enseguida aparece el sufrimiento del cambio. En realidad no es más que un cambio de sufrimiento.

3. EL SUFRIMIENTO SUBYACENTE. Es esa molestia sutil e inconsciente que está casi todo el tiempo, porque hace frío, calor, tengo hambre, sed, cansancio, me aprieta el pantalón, estoy pesada, tengo que dejar kilos, etc.

Es el sufrimiento inherente a la condición humana que experimentamos. En ninguno de esos tres espacios se puede manifestar la felicidad auténtica. La felicidad (que siempre está ahí, dentro del ser humano, reinando en su isla de paz, interior) sólo se manifiesta cuando la desenterramos de todos los engaños, exigencias y condiciones externas.

Entonces, descubrimos que está siempre y no depende de condiciones externas. Este tipo de bienestar abraza y acepta las visitas de las condiciones externas y las deja pasar sin dejar de ser la anfitriona siempre.

La felicidad no desaparece cuando llega una visita-condición-molestia, para regresar cuando ésta se va. (No sería una buena anfitriona...) La alegría de la paz interior permanece siempre, con visitas o sin ellas. Esa es la única felicidad real. Lo demás (alivios) sólo son diferentes versiones o manifestaciones del sufrimiento.

"Desarrollar un sentimiento de felicidad auténtico y permanente sólo depende de ti".

CULTIVAR LA FELICIDAD.

¿A qué dedicamos la mayor parte de nuestra vida? Probablemente, a asegurarnos el bienestar material (posesiones, poder, una buena imagen...); a ocuparnos de nuestra familia, de las relaciones sociales; al cuerpo (compras, vestidos, alimentación, embellecimiento...). Todas estas condiciones pueden contribuir a tu bienestar pero no son la causa de tu felicidad.

¿Qué es lo que sí puede ser causa profunda de bienestar y felicidad? Tu habilidad para mantener paz mental en cualquier circunstancia (incluso en el dolor físico), tu capacidad de concentración, tu aceptación (que te haga fácil soltar en cada pérdida), tu capacidad de amor y compasión, que te conecte con tu entorno, incluidos todos los seres. La alegría. Ésas son las habilidades que te ayudan a vivir una buena vida, con significado y feliz.

Obtener una maestría en estas habilidades no es más difícil que conseguir todas las posesiones, carreras, oposiciones, la casa de tus sueños, el coche más rápido o la pareja que crees que te hará feliz, todas esas cosas que sí se llevan tu tiempo y energía y, sin embargo, no te garantizan la felicidad (por el contrario, sí constituyen una buena fuente de preocupaciones).

No se trata de abandonar todas las demás cosas, obviamente, pero sí es importante restablecer prioridades y reorganizar nuestro tiempo y energía, para dedicarle algo más de atención a las cosas que sí tienen el poder de hacernos felices (nuestra capacidad interior de paz, amor, concentración, alegría, comprensión).

No hay comentarios:

Publicar un comentario