C.E.

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lunes, 27 de septiembre de 2010

NUESTRO CAMINO ESPIRITUAL

El concepto de nuestra resurrección en seres que pertenecen al reino de la eternidad se remonta a la antigüedad de la raza humana.

Desde nuestros orígenes, hemos creído en que la vida después de la muerte está sostenida por una inteligencia divina que es un todo.

Este tipo de sentimientos proviene de los recuerdos de muchas personas, a quienes he llevado de vuelta a la edad de piedra. Desde entonces, por años y siglos, hemos pensado en el mundo de las almas como otro estado de la conciencia más que un lugar abstracto.

La vida después de la muerte era considerada como una simple prolongación de la vida física y creo que el mundo está retornando a estos conceptos, bellamente expresados por Spinoza, quien dijo, "todo el cosmos es una sustancia de la cual somos parte. Dios no es una manifestación externa, sino el todo".

Yo considero que leyendas tales como la Atlántida y Shangri-La (un imaginario y remoto paraíso en la Tierra basado en la novela Lost Horizon, por James Hilton) tienen sus orígenes en el anhelo eterno que sentimos de recuperar una utopía que hemos perdido. En la mente superconsciente de cada persona que he tratado bajo hipnosis yacen los recuerdos de un hogar utópico. Originalmente, el concepto de Utopía pretendía ilustrar ideas, no sociedade. En tal sentido, la vida después de la muerte involucra la auto purificación del pensamiento, los seres que están encarnando se encuentran muy lejos de la perfección, como se puede concluir al leer los casos presentados.

No obstante podemos pensar justificadamente en nuestra existencia en el mundo del espíritu como una Utopía puesto que hay una armonía universal del espíritu. La rectitud, honestidad, humor y amor son los fundamentos de nuestra vida después de la vida.

Puede resultar cruel establecer que la Utopía de nuestros sueños, que está en todos nosotros, esté aislada de nuestra memoria consciente por una amnesia. Cuando estos bloqueos son derrumbados por medio de la hipnosis, la meditación, la oración, la canalización, el yoga, la imaginación y los sueños, o un estado mental logrado mediante esfuerzo físico, hay una sensación de fortalecimiento personal. Hace unos 2.400 años, Platón escribía sobre la reencarnación y decía que las almas debían viajar a través de Lefhe, el Río del Olvido, cuyas aguas producían una pérdida de la memoria en nuestra naturaleza verdadera.

Las verdades sagradas de nuestra historia etérea pueden ser recuperadas porque somos capaces de evadir la mente consciente y alcanzar aquel subconsciente que no fue sumergido en el Río del Olvido. Nuestro ser superior nos recuerda de triunfos pasados y transgresiones de una forma selectiva, susurrándonos a través del tiempo y el espacio. Nuestros guías personales se empeñan en darnos lo mejor de ambos mundos, el etéreo y el físico. Cada nueva vida comienza de manera fresca, con un futuro amplio.

Nuestros maestros espirituales desean producir una oportunidad kármica, sin las limitaciones de conocer aquellas caídas que experimentamos en vidas pasadas. Ellos se hacen más indulgentes de manera selectiva con la amnesia a medida que nos comprometemos con el auto descubrimiento. Este es el mejor camino hacia la sabiduría.

La pregunta del por qué los bloques de amnesia sobre nuestra vida espiritual son debilitados para permitir la investigación dentro del mundo del espíritu ha sido justa y ampliamente formulada porque tengo la esperanza de que en este nuevo siglo los nuevos practicantes de la hipnoterapia lleguen más lejos de lo que mi generación logró en el arte de descifrar la mente espiritual. Pienso que las razones de nuestra habilidad para descubrir más acerca de los misterios de la vida al otro lado es un resultado lógico de vivir en el siglo XX.

El desarrollo de nuevas técnicas de hipnosis tendrían que ser tenidas en consideración. Pienso que hay razones de peso por la que nuestra amnesia se ha vuelto menos restrictiva en los últimos treinta años. Nunca antes una variedad tan grande de drogas había penetrado en la población humana.

Estas sustancias químicas que alteran la mente aprisionan el alma dentro de un cuerpo agobiado por una niebla mental, causando que la esencia del alma sea incapaz de expresarse a través de una mente consumida por la adicción.

Creo que los planificadores del otro lado han perdido la paciencia en lo referente a este aspecto de la sociedad humana, aunque pueden haber otras razones relacionadas con el mundo frenético, iracundo, sobrepoblado, con un medio ambiente degradado. La destrucción masiva de nuestro planeta en el último siglo no tiene igual en la historia de la humanidad.

A pesar de estos comentarios, no tengo una visión negra del futuro. Puede ser cierto que para las personas que viven en una era, todo tiempo pasado haya sido mejor, sin embargo en los últimos cien años hemos logrado enormes avances en lo cultural, lo político y lo económico. En muchos aspectos, el mundo es un lugar mucho más seguro que en 1950, las naciones tienen una mayor conciencia y compromiso que nunca para trabajar por la paz, después de una larga historia de monarquías y dictaduras que dominaban el panorama a comienzos del siglo XX.

Lo que enfrentamos en el siglo XXI es el desgaste de la individualidad y la dignidad humana en una sociedad superpoblada dominada por el materialismo. La globalización, el despliegue urbano y la grandeza es la fórmula de la soledad y la desunión. Muchos no creen en otra cosa diferente a la supervivencia.

Yo creo que una puerta espiritual ha sido abierta a nuestra inmortalidad porque el negarnos este conocimiento ha demostrado ser contraproducente en la actualidad. En el mundo del espíritu que he conocido, si algo no funciona bien en la Tierra, puede ser cambiado. Los bloques de amnesia fueron concebidos para prevenir respuestas condicionadas ante ciertos eventos kármicos, sin embargo los beneficios de la amnesia ya no parecen superar las desventajas de una vida inmersa en el vacío de la apatía inducida por los químicos. Hay demasiadas personas tratando de escapar de la realidad porque ya no ven propósito o significado a su identidad.

Las drogas y el alcohol en las sociedades populosas y tecnificadas alrededor del mundo se asocian a la ausencia de espíritu porque los sentidos ególatras del cuerpo son los que dominan. Hay poca o ninguna conexión a nuestro verdadero ser.

Dado que cada uno de nosotros es un ser único, diferente de todos los demás, para aquellos que buscan la paz interior es necesario encontrar su espiritualidad. Cuando nos alineamos completamente a las formas y creencias basadas en las experiencias de otras personas, siento que perdemos algo de nuestra propia individualidad.

La búsqueda del auto descubrimiento y el moldeado de nuestra filosofía personal, no diseñado por doctrinas, requiere gran esfuerzo pero las recompensas son enormes. Hay muchas rutas para lograr esta meta, todas las cuales comienzan con la confianza en nosotros mismos. Camus decía, "tanto lo racional como lo irracional conducen al mismo entendimiento. En verdad, el camino transitado importa poco, el deseo de llegar basta".

Las visiones de la vida después de la muerte descansan en nuestro interior, como un santuario mientras viajamos por los laberintos terrenales. Las dificultades para descubrir fragmentos de nuestro hogar eterno se debe en gran medida a las distracciones que ofrece la vida. No es malo aceptar la vida tal como es, sin cuestionar las cosas y asumir que al final pasará lo que se supone que debe pasar.

Sin embargo para aquellos que anhelan conocer más, la simple aceptación de la vida es completamente insatisfactorio. Para algunos viajeros, los misterios de la vida claman por atención, como una forma de dar significado a la existencia.

En la búsqueda de nuestro propio camino a la espiritualidad, es conveniente preguntar, "¿en qué clase de código de comportamiento creo?". Algunos teólogos sugieren que las personas no religiosas atentan contra la moral y la responsabilidad ética, mandato de una autoridad superior. Sin embargo, no somos evaluados después de la muerte por nuestras asociaciones religiosas sino por nuestra conducta y nuestros valores.

En el mundo del espíritu con el que me he familiarizado, somos medidos más por lo que hacemos por otros que por nosotros mismos. Si la actividad religiosa tradicional sirve a nuestros propósitos y nos provee el sustento espiritual, probablemente estemos motivados por la creencia en los mandamientos y quizás por el deseo de camaradería en la veneración y respeto. Las mismas atracciones son ciertas con personas que se unen a grupos metafísicos y obtienen satisfacción al seguir las ideas escritas en textos espirituales de personas con pensamientos y mentalidad similar. Aunque estas prácticas pueden confortar y edificar nuestro desarrollo espiritual, debemos reconocer que estos patrones no se ajustan a todos nosotros.

Si no hay paz interior, no importa qué tipo de afiliación espiritual se tenga. El desprendimiento se eleva cuando nos alejamos de nuestra fuerza interior y nos hacemos a la idea de que estamos solos, sin una guía espiritual, sin alguien más arriba que nos escuche. Siento profundo respeto por aquellas personas que mantienen su fe en algo porque por mucho tiempo yo no tuve sólidos fundamentos espirituales, a pesar de mi búsqueda por conseguirlos. Hay ateos y agnósticos que asumen la posición de que dado que el conocimiento religioso o espiritual no se puede sustentar en evidencias naturales comprobables, es entonces inaceptable. Para los escépticos, la fe no es un conocimiento verdaderamente revelado.

En cierta forma me identifico con esas personas porque yo fui uno de ellos. Mi fe en lo sucesivo comenzó lentamente, como resultado de mi participación con pacientes en las sesiones de hipnosis. Esta es una disciplina en la que creía profesionalmente desde antes de mis descubrimientos científicos. Sin embargo, mi conciencia espiritual también fue resultado de años de meditación personal e introspección con relación a esta investigación.

La percepción espiritual debe ser una búsqueda personal, de lo contrario no tiene significado alguno. Somos influenciados enormemente por nuestra realidad inmediata y podemos actuar sobre esa realidad un paso a la vez sin la necesidad de ver muy lejos en la distancia. Incluso pasos en la dirección equivocada nos brinda la oportunidad de experimentar en los muchos caminos diseñados para enseñarnos. Para traer armonía al ser espiritual con nuestro ambiente físico, se nos da la libertad de elegir el ejercicio del libre albedrío en la búsqueda de las razones por las que existimos.

En el camino de la vida debemos asumir responsabilidad por todas nuestras decisiones sin culpar a otros por los eventos de la vida que nos traen tristeza.

Como ya lo mencionaba, para ser efectivos en nuestra misión, debemos ayudar a otros en sus caminos cada vez que sea posible. Ayudando a otros nos ayudamos a nosotros mismos. El deseo de ayudar a otros es inhibido cuando alimentamos nuestro individualismo al punto de ser completamente absorbidos por nosotros mismos. Sin embargo, ser un terrateniente en nuestra propia casa nos hace igualmente ineficaces como persona.

No hemos recibido nuestros cuerpos por capricho de la naturaleza; fue seleccionado por nosotros mismos con la ayuda de consejeros espirituales, después de haber observado otros cuerpos ofrecidos como alternativa y aceptado el que tenemos actualmente. Además, no somos víctimas de las circunstancias, estamos comprometidos con nuestro cuerpo para participar activamente en la vida y no como simples espectadores. No debemos perder la idea de que hemos aceptado un sagrado contrato de vida, lo que significa que los roles que jugamos en la Tierra son en realidad más grandes que nosotros mismos.

Nuestra energía espiritual fue creada por una autoridad superior que podemos reconocer en nuestro estado actual de desarrollo. Por eso debemos enfocarnos en quienes somos como persona para hallar ese fragmento de divinidad que reside en nuestro interior. Las únicas limitaciones que tenemos para nuestro conocimiento personal son aquellas que nosotros nos imponemos.

Si los caminos espirituales de otros no son relevantes para nosotros, no significa que el patrón diseñado para nuestras necesidades sea inexistente. La razón de ser quienes somos es la gran verdad en la vida. Si una persona no puede encontrar un aspecto de esa verdad manifestada en ella, no será en el mismo lugar o circunstancia para otra.

En esencia, estamos solos con nuestra alma y quienes se sienten solos no se han encontrado a sí mismos. El auto descubrimiento del alma está relacionado con la propia posesión. Captar nuestra esencia individual es como enamorarse, algo que mora dormido despierta en algún punto de nuestras vidas como resultado de un estímulo. Al comienzo, el alma coquetea con nosotros, tentándonos a ir más allá con placeres que sólo son vistos desde una distancia.

La atracción inicial del autodescubri-miento comienza con una caricia casi juguetona a la conciencia, por parte de nuestra mente subconsciente. A medida que la intensidad del anhelo de conocer completamente nuestro ser aumenta, somos arrastrados de manera irresistible a una conexión más íntima. Conocer nuestra alma se transforma en un matrimonio de fidelidad hacia nuestro ser.

El aspecto fascinante del auto descubrimiento es que cuando escuchamos esa voz interior, la reconocemos instantáneamente basado en el producto de mi experiencia, he llegado a convencerme de que cada uno de nosotros en la Tierra tiene su propio guía espiritual, quien habla a nuestra mente interior si somos receptivos. Mientras que algunos guías son alcanzados más fácilmente que otros, todos tenemos la habilidad de llamarles y ser escuchados por ellos.

No hay accidentes en la vida, aunque a veces nos confundimos con lo que percibimos como coincidencia. Esta es la filosofía que trabaja contra los pensamientos del orden espiritual y nos hace fácil sentir que no tenemos control sobre nuestras vidas y que no contamos porque nada de lo que hagamos importa realmente.

Creer en la coincidencia de los eventos influye negativamente en nuestra forma de reaccionar ante las situaciones y nos aleja de la búsqueda de explicaciones a las mismas. Poseer este tipo de visión fatalista en la vida y decir "es la voluntad de Dios" o incluso "es mi karma" contribuye a una inactividad y falta de propósito en la vida.

Aquello que es importante en la vida viene en pequeños pedazos o grandes trozos, todo a la vez. Nuestra conciencia puede llevarnos más allá de lo que creemos que es nuestro destino original. El karma es la puesta en acción de esas condiciones en nuestro camino para fomentar el aprendizaje. El concepto de un Origen orquestando todo esto no debe ser pretencioso.

La exterioridad espiritual espera una reunificación con el Creador después de la muerte, mientras que la interioridad se siente una parte de la Unidad cada día. El conocimiento espiritual nos llega en momentos tranquilos, introspectivos y sutiles, que se manifiestan mediante el poder de un sencillo pensamiento.

La vida es un asunto de constante cambio hacia la realización. Nuestro lugar en el mundo hoy puede ser otro mañana. Debemos aprender a adaptarnos a estas diferentes perspectivas de la vida, porque eso también es parte del plan de nuestro desarrollo. Al hacerlo, encontramos la trascendencia del ser en el proceso de cambio desde el cascarón externo y temporal hasta lo que se encuentra dentro de nuestra mente espiritual y permanente.

Para elevar la mente humana por encima de aquellos sentimientos de desencanto, debemos expandir nuestra conciencia al tiempo que nos perdonamos por nuestros propios errores. Creo firmemente que para nuestra salud mental, es vital que nos riamos de nosotros mismos y de los tontos predicamentos con que nos involucramos a lo largo del camino. La vida está llena de conflictos y la lucha, el dolor y la felicidad que experimentamos son razones para nuestra existencia. Cada día es un nuevo comienzo.

Tengo una última cita que provino de un alma que se preparaba a partir de nuevo, desde el mundo del espíritu hacia una nueva encarnación en la Tierra. Creo que este comentario brinda la conclusión adecuada a este artículo:

Venir a la Tierra es viajar desde nuestro hogar a una tierra foránea. Algunas cosas parecen familiares, pero la mayoría son extrañas hasta que nos acostumbramos a ellas, especialmente condiciones que son inolvidables. Nuestro verdadero hogar es un lugar de absoluta paz, total aceptación y completo amor.

Cuando nos alejamos del hogar no podemos seguir asumiendo que estas bellas características estarán rodeándonos.

En la Tierra debemos aprender a sobreponernos a la intolerancia, la ira y la tristeza mientras buscamos la felicidad y el amor. No debemos perder nuestra integridad a lo largo del camino, sacrificar la bondad para sobrevivir o asumir actitudes de superioridad o inferioridad ante quienes nos rodean.

Sabemos que vivir en un mundo imperfecto nos ayudará a apreciar el verdadero significado de la perfección.

Pedimos coraje y humildad antes de emprender el viaje a una nueva vida.

A medida que crece nuestra conciencia, aumenta la calidad de nuestra existencia.

Esta es la forma en que somos probados. Superar la prueba es nuestro destino.

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