C.E.

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miércoles, 18 de julio de 2012

SOLO ESTOY MIRANDO CUÁNTAS COSAS EXISTEN QUE NO NECESITO PARA SER FELIZ

“ESTAR BIEN ADAPTADO E INTEGRADO EN UNA SOCIEDAD COMO LA ACTUAL, PROFUNDAMENTE ENFERMA, ES EL PRIMER SÍNTOMA DE QUE NUESTRA SALUD FÍSICA Y PSÍQUICA NO ES BUENA”.

En este momento tan delicado a nivel mundial que vivimos lo normal debiera ser….”SER UN INADAPTADO”…….. Pero por desgracia sucede todo lo contrario. Nos siguen metiendo en la cabeza que debemos buscar la felicidad fuera de nosotros, que gran parte de nuestra felicidad reside en las posesiones materiales que consigamos tener a lo largo de nuestras vidas.

No se nos dice ni se publicita en los medios audio – visuales que todo lo que necesitamos para ser felices, viene con nosotros, que lo traemos de serie, que tan solo es cuestión de ir sacando de nuestro interior todo aquello que vayamos necesitando para ser felices en la vida y llevarlo a la práctica es sencillo basta con “QUERER”

En uno de mis innumerables viajes tuve la oportunidad de conocer y compartir con un grupo de monjes del Tibet, Japón y China.

Eran hombres serenos, solícitos, reflexivos y en paz consigo mismos, desprendiendo una armonía que contagiaba a cuantos a ellos se acercaban.

El otro día, en uno de mis últimos viajes, me vino a la mente mientras observaba el movimiento del aeropuerto de Madrid, la imagen de los monjes. Como es bastante normal la sala de espera estaba llena de ejecutivos con teléfonos móviles y ordenadores portátiles en constante funcionamiento, preocupados, ansiosos y estresados, generalmente comiendo más de lo que debían.

Seguramente, ya habían desayunado en sus casas, pero como la compañía aérea ofrecía otro café, todos comían y bebían vorazmente. Aquello me hizo reflexionar: "¿Cuál de los dos modelos produce felicidad?"

Ya en casa al día siguiente me encontré con Daniela (la hija de la vecina), de 10 años, en el ascensor, a las 9 de la mañana, y le pregunté: "¿No fuiste al cole?"
Ella respondió: "No, voy por la tarde."
Comenté: "Qué bien, entonces por la mañana puedes jugar, dormir hasta más tarde."
"No", respondió ella, "tengo tantas cosas por la mañana..."
"¿Qué cosas?", le pregunté.
"Clases de inglés, de baile, de pintura, de natación", y comenzó a detallar su agenda de muchachita robotizada.
Me quedé pensando: "Qué pena, que Daniela no dijo: "¡Me gustaría tener más tiempo para jugar con mis amigas y amigos!"

Estamos formando súper-hombres y súper-mujeres, totalmente equipados, pero emocionalmente con grandes carencias.

Para que se hagan una idea de los tiempos que vivimos en una ciudad cualquiera de las de población mediana, en 1980, tenía alrededor de diez librerías y tres gimnasios; en la actualidad tiene sesenta gimnasios y tres librerías! Evidentemente no tengo nada contra del cuidado y mejora del cuerpo, pero me preocupa la desproporción en relación al cuidado y mejora del espíritu.

HOY, LA PALABRA ES "VIRTUALIDAD". TODO ES VIRTUAL. ENCERRADO EN SU HABITACIÓN, UN SER HUMANO HOMBRE O MUJER, PUEDE TENER UNA AMIGA/O ÍNTIMA EN TOKIO, SIN NINGUNA PREOCUPACIÓN POR CONOCER A SU VECINO DE AL LADO! TODO ES VIRTUAL. SOMOS MÍSTICOS VIRTUALES, RELIGIOSOS VIRTUALES, CIUDADANOS VIRTUALES. Y SOMOS TAMBIÉN ÉTICAMENTE VIRTUALES...

Como la publicidad no logra vender felicidad, genera la ilusión de que la felicidad es el resultado de una suma de placeres: "Si toma esta bebida, si usa este perfume, si luce esta camisa, si compra este coche o si hace este viaje, usted será feliz!"

El problema es que, en general, no se llega a ser feliz! Quienes ceden, a lo que la sociedad les impone, desarrollan de tal forma el deseo, que terminan necesitando un psicólogo o medicamentos.

QUIENES NO SE RESISTEN A LA DICTADURA DEL CONSUMISMO, AUMENTAN SU NEUROSIS Y LO ÚNICO QUE CONSIGUEN ES ACABAR POSEÍDOS POR SUS POSESIONES.

El gran reto del ser humano actual es tomar conciencia es decir “Ser Consciente” ver lo bueno y saludable que es liberarse de todo ese condicionamiento globalizante, neoliberal, consumista. Y sentir que sin todos esos condicionantes, sí se puede vivir mejor y más libre.

Para una buena salud integral son indispensables tres requisitos: una buena relación con uno mismo y los demás, autoestima y ausencia de estrés.

Hay una lógica ritualista y ancestral en el consumismo post-moderno.

Fíjense que poco o nada ha cambiado, en nuestro comportamiento, tan solo que lo de hoy es más moderno. En la Edad Media, las ciudades adquirían status construyendo una catedral; hoy, en cambio para que una ciudad sea importante, se construye un shopping-center.

Es curioso, la mayoría de los shopping-center tienen líneas arquitectónicas de catedrales estilizadas; a ellos no se puede ir de cualquier modo, es necesario vestir ropa de de domingo, es decir vestirse para que te vean los demás.

Y allí dentro se siente una sensación paradisíaca: no hay mendigos, ni chicos de la calle, ni suciedad, ni rastro de nada que nos haga sentir culpables de ser consumistas...

Se entra en esos claustros a ritmo de canto gregoriano post-moderno, una música de sala de espera de consulta médica. Todos ellos llenos de nichos (tiendas), todas esas capillas con venerables objetos de deseo y consumo, atendidos por bellas sacerdotisas.

Quienes pueden comprar al contado, se sienten en el reino de los cielos.

Si tienen pagar con tarjeta, o a crédito se siente en el purgatorio. Pero
si no puede comprar, ciertamente se van a sentir como en el infierno... Felizmente, terminan todos en una eucaristía post-moderna, hermanados en una misma mesa, con el mismo jugo y la misma hamburguesa de Mac Donald...

A veces y como terapia para mi mismo suelo acudir a estos templos modernos y cuando paso cerca de la puerta de las tiendas que allí se encuentran los empleados que se  acercan para invitarme a entrar y comprar las maravillas que hay dentro.

Yo con mucha educación declino la invitación a entrar y les digo: "SÓLO ESTOY HACIENDO UN PASEO SOCRÁTICO".

Ante sus miradas entre extrañadas y sin entender nada, les explico:

"SÓCRATES”, filósofo griego, también gustaba de descansar su cabeza recorriendo el centro comercial de Atenas. Cuando vendedores como ustedes lo asediaban, les respondía: ...

"SÓLO ESTOY OBSERVANDO CUÁNTAS COSAS EXISTEN QUE NO NECESITO PARA SER FELIZ"

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