sábado, 3 de marzo de 2018

LOS MOTIVOS PARA VIVIR (REFLEXIONES PARA EL FIN DE SEMANA)


SOLAMENTE PODEMOS ENCONTRAR SENTIDO A VIVIR, A LA VIDA Y A TODO LO QUE NOS RODEA, SI TENEMOS UN MOTIVO, UN PROPÓSITO, UN FIN, POR MÍNIMO Y PEQUEÑO QUE SEA.

La rutina mata el alma. La falta de entusiasmo, la repetición vacía de acciones que se suceden en el día y que sabemos que lo harán al día siguiente no es más que un laberinto en el que nos encontramos perdidos, desorientados y a veces sin fuerzas.

Hay que encontrar un motivo. Tener un propósito. Querer alcanzar una meta. Por insignificante que parezca. Lo peor es el estancamiento. Convertirnos en personas predecibles. Y tener la sensación de he llegado, ya no hay más.

MUCHA GENTE HACE DE LA RUTINA UN ESPACIO DE “FALSAS SEGURIDADES” EN LAS QUE CREE ESTAR A GUSTO.

LOS CAMBIOS DESCOLOCAN, PERO DAN VIDA. EN CUALQUIER MODIFICACIÓN HAY UN PRECIO QUE PAGAR, PERO TAMBIÉN REGALOS QUE RECOGER.

Cuando el tiempo se llena de objetivos no hay espacio para el desánimo o la depresión. El mejor antídoto contra ella es la acción y si esa acción conlleva un logro la cota de satisfacción es aún mucho mayor.

SI YA TIENES UN PROPÓSITO, CUÍDALO. SI AÚN NO LO HAS DESCUBIERTO VETE EN SU BUSCA. 


REFLEXIÓN SOBRE LA IMPORTANCIA DE TENER UN PROPÓSITO 

Tener un propósito es, en un sentido trascendental tener la voluntad de encontrar un sentido a la vida.

Hemos encontrado nuestra razón de ser y nos dedicamos a ella. Muchas veces por vocación, otras por pasión y otras por misión. Estos conceptos se confunden, pero todos desembocan en tener una visión clara de lo que se quiere conseguir. 

Algunas personas lo logran, otras en menor proporción, avanzan en una eterna búsqueda de encontrar aquello que finalmente hará que se sientan en su lugar, desarrollen sus competencias, y progresen motivadas hacia un fin

El propósito surge de la profundidad, de una necesidad de llevar a cabo algo con significado, algo importante. El objetivo representa un fin que se quiere conseguir, una sucesión de acciones o procesos enfocados a lograr un resultado. Finalmente, una meta son pequeños objetivos.

Vemos que para avanzar en la consecución de un propósito, necesitamos objetivos, metas, recursos, y también buenas dosis de coraje y perseverancia.


El propósito o proyecto de vida, es el motor fundamental que nos mueve y al cual dedicamos nuestros esfuerzos y expectativas.

Es lo más importante, lo que nos motiva, nos empuja y satisface. Es la sinergia de talentos, capacidades, valores, visiones, misión, oportunidades. La idea de propósito nos encauza y evita el dejarse influenciar por las constantes solicitaciones cotidianas.

Este enfoque es beneficioso y provechoso: menos dudas, menos incertidumbre, menos improvisación, más decisión, más visión y dirección.

Cuando actuamos guiados por un propósito, que declinamos en objetivos y metas, sabemos a dónde queremos llegar, conocemos el destino.

¿Qué es lo más importante, aquí y ahora?

¿Cómo puedo utilizar mejor mí tiempo cada día?

Distinguir entre lo urgente y lo importante, es un gran reto para conseguirlo. Nadie sin excepción, se escapa del devenir del tiempo con sus acontecimientos caprichosos, que danzan entre la urgencia y la importancia.

Distinguir entre lo urgente y lo importante es esencial para poner el foco en lo que realmente importa y nos vincula al proyecto vital.

Por eso, si queremos dejar de dispersarnos, podemos preguntarnos ¿para qué estamos haciendo lo que hacemos?, revisando el motivo.

Apoyarnos en un propósito, es una gestión óptima de nuestras capacidades, pues en el proceso de evolucionar correctamente, donde desarrollamos habilidades, conocimientos y recursos. Detenerse, escuchar y reflexionar son las acciones necesarias para lograrlo.”…


1 comentario:

  1. Que hermoso! Mil gracias por ese video tan bello que ha tocado mi corazón... GRACIAS!

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