C.E.

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viernes, 17 de marzo de 2017

¿POR QUÉ JUZGAMOS A LOS DEMÁS?

VIVIMOS EN UN MOMENTO DONDE EL SER HUMANO, TIENE MIEDO A MIRAR SU PROPIA VIDA Y QUE HACE LO MÁS CÓMODO, CENTRAR SU CENTRO DE ATENCIÓN EN LA VIDA DE LOS DEMÁS, ES DECIR…...JUZGAR LO QUE LOS DEMÁS HACEN CON SU VIDA.

Podríamos decir que todos nosotros hemos sido en alguna ocasión objeto de juicios, más o menos acertados que nos ha hecho daño o molestado. 

¿QUÉ HACER ANTE LOS JUICIOS DE OTRAS PERSONAS?

En primer lugar ser conscientes que nadie y digo nadie, puede emitir juicios sobre alguien que no sea el mismo, por algo muy evidente, solamente aquel que realiza la acción sabe el motivo que le llevo a hacerla.

Es decir, cuando hacemos un juicio sobre alguien, habla más de nosotros mismos que de la persona sobre la que emitimos el juicio, por lo tanto cuando escuchemos los juicios que emiten sobre nosotros, tengamos presente que nosotros no somos lo que se dice que en dicho juicio somos.

Es importante también comprender la necesidad que suelen tener las personas por emitir juicios. Es algo que siempre se ha hecho y siempre se hará. 

 “Habitualmente, son las personas con una baja autoestima las que más juicios equivocados suelen emitir. Cuando una persona no se acepta a sí misma de modo incondicional, tampoco puede aceptar a los demás de la misma forma. Es rígida, perfeccionista y enjuicia de un modo casi arbitrario”.

¿POR QUÉ JUZGAMOS A LOS DEMÁS?

A nadie le gusta que se le juzgue, porque con ello, lo que se hace en realidad es colocarnos una etiqueta, definirnos e incluso sentenciarnos. No obstante, hay algo que también debemos dejar claro, “si no quieres que se te juzgue, tampoco tú juzgues a los demás”.

Ahora bien, según nos explican los psicólogos, todos nosotros tenemos una pequeña tendencia a encasillar o a poner en categorías a mucha de las personas que nos rodean. Y aunque es muy posible que acertemos en muchos de esos juicios dado que vivimos o nos relacionamos diariamente con ellos, debemos ser conscientes de que es algo que no debe hacerse a la ligera. Podríamos decir que antes emitir la sentencia, merece la pena dejarse llevar en el día a día para ver cómo sienten, cómo reaccionan, cómo sufren, o cómo se relacionan con el mundo y con nosotros.


¿CÓMO SON LAS PERSONAS QUE SE PASAN LA VIDA JUZGANDO A LOS DEMÁS?

1. UNA BAJA AUTOESTIMA
Cuando una persona tiene una baja autoestima, es habitual que use los juicios para situarse en una posición de control desde la cual, defenderse y protegerse a su vez de los demás. Te tildará de “inseguro/a” o de “fracasado/a”, porque en realidad, es así como se siente él o ella misma. No obstante, al etiquetarte a ti de ese modo esa persona ejerce el control sobre ti erigiéndose como todo lo contrario. Es decir, las personas con una baja autoestima proyectan en los demás sus propios vacíos e inseguridades. Lejos de ver esas dimensiones en sí mismos, es más fácil proyectarlas en los demás y enjuiciarlos por ellos. 

2. FALTA DE EMPATÍA
Es evidente. Quien juzga sin saber y a la ligera sólo con la idea de hacer daño, carece de empatía. Y aún más, quien no ve en los demás determinadas dimensiones, es que tampoco sabe leer en sí mismo sus propias necesidades, sus propios vacíos, defectos o virtudes. Es más fácil enjuiciar a los demás que hacer una lectura interna para conocernos con humildad y a su vez, ofrecer respeto a los demás.

3. HERIDAS EMOCIONALES
Quién ha sido herido puede reaccionar de dos modos. La primera forma es obteniendo un conocimiento emocional de lo ocurrido para actuar con humildad, y a su vez, ser más sabio a la hora de gestionar determinadas situaciones. En este caso, tendríamos sin duda personas más empáticas que lejos de emitir un juicio a la ligera, saben entender sin “encasillar”.

Por otro lado, tendríamos esas otras personalidades que después de haber vivido una situación más o menos dolorosa, no la ha procesado ni gestionado bien. Queda el rencor y el resentimiento, uno tan grave y dañino que le aboca a tener que enjuiciar a los demás proyectando en los demás sus amarguras, sus dolores, sus “sombras”. En lugar de afrontar las situaciones problemáticas desde una forma más abierta, creativa y con respeto, lo hacen desde un punto derrotista, siendo sin lugar a dudas, comportamientos muy tóxicos y dañinos.

ANTES DE JUZGAR, DEBERÍAMOS PRIMERO CONOCERNOS Y LUEGO ACEPTARNOS A NOSOTROS MISMOS DE MODO INCONDICIONAL CON NUESTROS DEFECTOS Y NUESTROS TALENTOS.

CUANDO ALGUIEN TRABAJA EN MEJORAR COMO SER HUMANO Y EN LA ACEPTACIÓN DE SÍ MISMO, ELEVA SU AUTOESTIMA, Y SERÁ ENTONCES, CUANDO CAMBIARÁ SU FORMA DE RELACIONARSE CON EL MISMO Y CON LOS DEMÁS.

DESARROLLANDO DENTRO DE SI LA CAPACIDAD DE COMPRENSIÓN Y ACEPTACIÓN, QUE LE LLEVARAN A VIVIR CON UNA MAYOR PLENITUD Y FELICIDAD.


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