C.E.

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sábado, 14 de enero de 2017

LOS RINCONES DE NUESTRA MEMORIA (REFLEXIONES PARA EL FIN DE SEMANA)

TODOS TENEMOS EN ALGÚN RINCÓN DE NUESTRA MEMORIA, LUGARES LEJANOS QUE NOS ASUSTAN DESDE LA INFANCIA. O TAL VEZ, CERCANOS EN EL ESPACIO Y EN EL TIEMPO, QUE PUEDEN SER REALES EN NUESTRA CONSCIENCIA O IMAGINARIOS EN NUESTROS SUEÑOS. 

Todos tenemos lugares que nos asustan. Espacios vacíos llenos de miedos. Lugares remotos que evitamos por lo que de ellos tememos. 

Como todos los miedos, en su mayoría son infundados y no debemos olvidar que los miedos son los que más limitan al ser humano y los que nos impiden ver la realidad tal como es.

Por eso con el tiempo, debemos aprender a ser sinceros con nosotros mismos. Distinguir las culpabilidades. No tomarnos papeles que no nos corresponden, vivir situaciones que no son nuestras, ni asumir dolores que no hemos provocado.

El mayor reto al que nos enfrentamos los seres humanos es vivir sin engañarnos. No es fácil, en la actualidad soportamos demasiados condicionantes y demasiadas presiones tanto propias como ajenas, sin embargo observar con sinceridad lo que hacemos. Vernos con claridad nos abre la posibilidad de una vida plena.

A medida que aprendemos a vernos con más claridad, a ser leales con nosotros mismos, empezamos a percibir aspectos que preferiríamos obviar, nuestra forma de condenar, la crítica, el orgullo y la arrogancia, entre otros muchos.

Es importante entender que no se trata de comportamientos inamovibles, sino de hábitos que podemos desaprender. Cuanto más los conozcamos, más débiles se volverán.

La clave es llegar a conseguir ser uno mismo quien domine esos comportamientos que nos impiden ser felices, en vez de ser los comportamientos quienes nos dominen a nosotros.

NUESTRA NATURALEZA BÁSICA ES EXTREMADAMENTE SENCILLA, SUAVE Y LIVIANA.

Cuando tomamos conciencia y nos hacemos responsables de la dirección moral que debe tomar nuestra forma de comportarnos e instalarnos en la vida, es en ese preciso momento es cuando nos damos cuenta de que llevamos en nuestra espalda colgada una mochila innecesaria.

Debemos tomar la decisión, cuanto antes mejor de abrir esa mochila y ver qué hemos ido metiendo en ella. Al hacerlo empezamos a comprender que muchas de las cosas que llevamos son innecesarias y que ese peso adicional que hemos decidido llevar a cuestas solo nos hace ir más lentos y retrasar lo que anhelamos conseguir.

AIREAR NUESTRO INTERIOR, ABRIR LAS VENTANAS DEL ALMA, DESALOJAR A TODO AQUELLO QUE HUELE A PASADO, DEJAR ESPACIO, OLER A LIMPIO… ES LO QUE CONVERTIRÁ LOS LUGARES QUE NOS ASUSTAN EN ESPACIO LIBRES, CLAROS Y CÁLIDOS DONDE ESTAR SERÁ EL MEJOR PRESENTE QUE PODEMOS HACERNOS A NOSOTROS MISMOS. 

YO CREO SINCERAMENTE QUE MERECE LA PENA PONERSE MANOS A LA OBRA Y USTEDES QUE CREEN………...


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