C.E.

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lunes, 5 de septiembre de 2016

EL ARTE HACER FÁCIL LO DIFÍCIL

Hay personas que todo lo hacen fácil. Estar a su lado, ya es sencillo. Emprender algo se vuelve, inmediatamente, cómodo, posible y viable. Personas que siempre piensan en positivo, que siempre ven el lado bueno de las cosas, que tienen luz en la mirada y chispas en la sonrisa. Seres humanos sencillos, que no invade, ni somete, ni reprime, ni incomoda. Almas que se trasparentan, que abrazan y recogen, y sin embrago, sueltan y dan alas a la vez.

Todos deberíamos intentar ser así, al menos intentarlo porque estoy convencido de que estamos aquí para facilitarnos la existencia unos a otros y no al contrario. Porque creo en que venimos aquí para aprender a amar con más ahínco del que traemos y sobre todo, porque estoy seguro de que eso es lo único que nos llevaremos al final.

Hacer fácil lo difícil solo depende de la actitud con la que estemos dispuestos a dar el primer paso hasta ello. El miedo, muchas veces, nos agranda la tarea y nuestra mente la complica, nos han educado a pensar que todo es difícil y complicado, por eso lo sencillo, lo natural nos cuesta aceptarlo.

Para resolver lo que cuesta solo hay que empezar a hacerlo. Iniciar el camino y seguir y seguir, sin detenernos. Aunque el paso de cada día sea pequeño, muy pequeño…se avanza, (NO IMPORTA CAMINAR DESPACIO, LO IMPORTANTE ES NO DEJAR DE CAMINAR). Por eso, cuando nos encontramos a los seres humanos que hace fácil lo difícil creemos estar en un sueño. A mí, estas personas me causan una admiración incontenible y querría que su facilidad para abrir corazones, mentes, puertas, ventanas y caminos se deslizase hasta impregnarnos a todos.

De todas las formas, me gusta contagiarme con su entusiasmo, su forma de ver la vida y de transmitir las emociones, su insostenible pasión por cada pequeña cosa que inician o depende de ellas y su inestimable forma ofrecer a los demás lo mejor de sí mismos.

Cada día, un poco más, un poco mejor. Cada paso atrás, mayor avance. Porque en definitiva, nada pasa porque sí. Todo encaja, nada queda obviado y todo tiene una respuesta. Alguna vez…en algún lugar…en un momento determinado, pero la totalidad que nos envuelve, nunca es ajena a nosotros y nunca nos olvida a ninguno. 

Intentemos a partir de ahora llenar nuestra vida y nuestros actos de sencillez, es la mejor forma de alcanzar el día de mañana la sabiduría, recuerden todo “comienza de forma sencilla y simple”. No lo compliquemos nosotros.


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