C.E.

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sábado, 19 de septiembre de 2015

NADIE PUEDE SANAR NI SALVAR A NADIE (REFLEXIONES PARA EL FIN DE SEMANA)

 NADIE PUEDE SALVAR NI SANAR A NADIE. NI SIQUIERA UNO SE PUEDE SALVAR NI SANAR DENTRO DEL OTRO PORQUE NADA DE ÉL SOMOS NOSOTROS, NADA NOS PERTENECE, NADA NOS IDENTIFICA. UNO SE ENFERMA Y SE CONDENA Y SOLAMENTE UNO MISMO PUEDE SANARSE Y SALVARSE.

A lo sumo podemos acompañar en el camino si es que la compañía sirve de algo, pero no podemos hacer pensar de otra forma al otro ser, ni cambiar sus hábitos y mucho menos sentir con su corazón.

Cada ser humano es único e irrepetible y nadie piensa igual a nadie, cada uno siente y piensa de acuerdo a su grado de evolución a su grado de conciencia y su escala de valores Y NOS HAY DOS IGUALES. 

Uno de los grandes errores del ser humano que quiere ayudar a otro, es hacer suyo el problema del otro y en numerosas ocasiones trata de solucionar su problema y el del otro.

Y eso no es posible, ya que solo podemos solucionar nuestra parte y ponernos en disposición de ayudar al otro, siempre y cuando el otro nos lo pida.

Hemos de dejar la idea romántica e inoperante de que podemos intervenir en el cambio de los demás. No hay tal cambio si no se produce desde las lágrimas internas que logran deshacer la armadura oxidada que sirve de coraza.

Vivimos equivocados. No tenemos poder sobre el otro. Ninguno. No hay posibilidad de vivir su llanto, de sentir su dolor, de pasar sus crisis. 

Cada ser humano viene con un proyecto de vida y dicho proyecto es el que decanta las lecciones que tiene que aprender y superar a lo largo de su vida.

POR ESO…

“…Puedes estar presente con ellos, ofrecer tu estabilidad, tu cordura, tu paz. Incluso puedes compartir tu camino con ellos, ofrecer tu perspectiva.

Pero no puedes quitarles su dolor. No puedes recorrer su camino por ellos.

No puedes ofrecerles respuestas correctas, ni tampoco respuestas que no sean capaces de digerir en ese momento. 

 Ellos tienen que encontrar sus propias respuestas, plantear sus propias preguntas y resolver sus propios problemas, ellos tienen que hacerse amigos de su propia incertidumbre.

Ellos tendrán que cometer sus propios errores, sentir sus propias tristezas, aprender sus propias lecciones.

Si realmente quieren estar en paz, tendrán que confiar en el camino de sanación que se vaya revelando paso a paso. Pero tú no puedes sanarlos.

NO PUEDES AHUYENTAR SU MIEDO, SU IRA, SUS SENTIMIENTOS DE IMPOTENCIA. TÚ NO PUEDES SALVARLOS, O ARREGLARLES LAS COSAS. 

SI PRESIONAS DEMASIADO, ELLOS PODRÍAN PERDER SU TAN SINGULAR CAMINO. 

 RECUERDA SIEMPRE QUE “TU CAMINO PODRÍA NO SER EL DE ELLOS. “ 


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