viernes, 25 de julio de 2014

SABER VIVIR .......REFLEXIONES PARA EL FIN DE SEMANA


SABER VIVIR

SABER: 
Conocimiento profundo de una materia, una ciencia o un arte 

VIVIR: 
1.- Tener vida 
2.- Experimentar, sufrir o sentir ¿QUÉ DEBEMOS 


APRENDER, PARA TENER UNA VIDA LLENA DE ARMONÍA Y PAZ INTERIOR? ¿CÓMO DECIDIR CUAL ES EL APRENDIZAJE, QUE NOS LLEVE A DESARROLLAR TODO EL POTENCIAL, QUE LLEVAMOS DENTRO?

En este viaje particular que todos emprendemos, hay miles de accesos, rutas y formas de llegar a ese destino que cada uno llamamos de forma diferente, como por ejemplo “ FELICIDAD”

A cada cual le corresponde, ahora, elegir la guía más útil para vivir su vida y lograr los objetivos que se ha marcado.

Podríamos estar hablando durante días, de todas las teorías que circulan por toda la cultura llamada de la nueva era.

Ahora bien, tratare de agrupar parte de ellas y lógicamente según mi criterio, que no tiene por que ser el de Ustedes, enumerarlas según su importancia.

Algo que ya todos estamos de acuerdo, es que el punto de partida, lo fundamental es el “AUTO – CONOCIMIENTO”. 

El camino que nos conduce a ello es la meditación.

Una vez creado ese habito, de estar a solas con nosotros mismos, todos los días, nuestra conciencia se ira ampliando e iremos integrando dentro de nosotros, con la finalidad de llevarlo a la practica en nuestro día a día, una serie de conceptos básicos para empezar a “Saber Vivir” 

DECÁLOGO PARA SABER VIVIR

*Se recoge lo que se siembra

*Nadie puede dar lo que no tiene *Somos responsables de todo lo que nos ocurre

*Nadie esta en posesión de la verdad absoluta

*No podemos entenderlo todo

*La casualidad no existe

*Las preguntas claves que debemos hacernos todos para nuestro auto conocimiento son ¿por qué? Y ¿para qué? Hacemos en nuestro día a día lo que hacemos

*En una relación de crecimiento y evolución no hay exigencias, sino ofrecimientos 

*Somos quienes somos y estamos donde estamos de acuerdo a nuestros merecimientos 

* Nadie puede ir mas allá de una lección no comprendida.


QUÉ DEBEMOS APRENDER, PARA SABER VIVIR?

LA IMPORTANCIA DE SER EN VEZ DE TENER:

Valorarse uno mismo o a los demás, por lo que son, se diferencia muy mucho de valorarnos a nosotros mismos o a los demás por lo que tienen. En el primer caso, nos ayuda a evolucionar porque esta a favor de vida, en el segundo estamos al servicio del egoísmo. El primero es progresista el segundo es regresivo, en el primer caso, buscamos la verdad y la expansión de la conciencia, en el segundo la seguridad psicológica y la dependencia.

DAR SENTIDO A LA VIDA

Saber vivir es tener en todo momento una actitud positiva. Después como no darle un sentido a la vida, lo que significa tres cosas:
1.- DIRECCIÓN
2.- CONTENIDO
3.- COHERENCIA INTERIOR

CENTRARNOS EN LO QUE TENEMOS

Una de los indicadores de que sabemos vivir es que nos centremos en lo que tenemos, y no en lo que nos falta. Cuando hacemos eso dejamos de sentirnos ricos y empezamos a convertirnos en mendigos. 

QUERERNOS TAL COMO SOMOS

Todos queremos ser valorados amados y aceptados y por eso a veces nos cuesta aceptar nuestros aspectos menos favorables y tratamos de ocultarlos. No hacerlo así nos lleva a depender de la opinión de los demás. Aceptarnos plenamente significa conocernos a fondo y querernos con todo lo que somos.

SABER DISTINGUIR ENTRE LO URGENTE Y LO IMPORTANTE

Si no tenemos una idea clara de lo que es importante, de los logros que queremos alcanzar en nuestra vida, con facilidad responderemos a lo urgente y no a lo importante. Lo urgente: Requiere una atención inmediata, ahora. Las cosas urgentes actúan sobre nosotros. Lo importante: Realiza las aportaciones a lo que necesitamos para cumplir nuestra misión, a nuestros valores, a nuestras metas y prioridades. Ante las cosas urgentes reaccionamos. Ante la materia importante necesitamos reflexionar más. Debemos actuar para no dejar pasar la oportunidad, para hacer que las cosas ocurran.

PLANTARLE CARA A LA VIDA

IDENTIFICAR DE QUÉ ESTAMOS HUYENDO: De nuestras frustraciones, huimos de asumir que no somos tan inteligentes, tan sociables, tan buenas personas, como nos empeñamos en creer. De nuestros deseos, porque implican un gran esfuerzo y un riesgo a no conseguirlos De nuestros sentimientos, porque nos hacen sentir vulnerables, porque nos dan miedo o quizá porque no los podemos controlar.

EJERCICIO DIARIO

La plenitud es un estado interior que puede alcanzarse no con el logro de grandes metas, sino con el ejercicio diario de vivir conforme a lo que nuestra conciencia comprende es bueno. Y para poder percibir ese mandato interno que nos vuelve siempre a nuestro rumbo, debemos intentar una actitud de agradecimiento a Dios por esta vida que hoy transitamos. Este reconocimiento implica un acto de humildad y valoración ante cada oportunidad de vida. Aceptar y agradecer por los medios, los recursos y fuerzas con que contamos para progresar interiormente. Valoremos, en su verdadera dimensión, el poder ver, palpar, oler, escuchar. El poder contactarnos con los seres y las cosas. Transformemos, en la medida de las posibilidades, el sentido que le damos a la vida y cambiemos entonces la obligación por comprensión del deber, el sacrificio por el goce e intentemos que cada existencia sea un goce de vida. Agradecer sabiamente poder sentir, saber, capturar las experiencias en nosotros. Así, al comenzar cada día, no será ese conformismo mecánico el que nos haga funcionar, sino que iremos por nuestro camino con un horizonte que nos impulse y nos reconforte, y un derredor que matice y potencie nuestras energías. 

El objetivo de la existencia es la conquista del amor, y su sentido, es la búsqueda de este amor en todas sus manifestaciones.

El verdadero sentido de la vida, lo encontraremos si admitimos todo el proceso de progreso que abarca gran número de existencias. En esta multiplicidad, el espíritu aprende la gran problemática de ejercer consciente y responsablemente su libre albedrío. Es en este ejercicio, donde ensaya las tendencias de sus experiencias: amor, familia, solidaridad, altruismo como metas de este proceso.

Walt Whitman, en su libro "Canto a mí mismo" expresa: "Hoy, antes del amanecer, subí a la montaña, miré los cielos llenos de estrellas y le dije a mi espíritu: cuando conozcamos todos esos mundos, el placer y la sabiduría de todas las cosas que contienen, estaremos ya tranquilos y satisfechos?... y mi espíritu dijo: no, cuando lleguemos a esas alturas será sólo para continuar adelante….”  "Si para hacer de forma segura cualquier recorrido por el planeta es imprescindible tener una orientación certera y tomar la ruta adecuada hasta el destino que uno se ha propuesto, ¿cómo no se va a necesitar, de manera acuciante una brújula que indique en todo momento dónde esta el norte al que se dirige la existencia?". Este interrogante encierra en sí mismo a muchos otros y nos plantea en síntesis, la pregunta acerca del proyecto de vida personal, lo que implica saber qué se quiere y cómo es posible lograrlo, considerando que las decisiones para optar por un trayecto u otro, dependen en gran medida, de las convicciones que se tengan, surgidas estas como consecuencia de los conocimientos, sentimientos y experiencias aquilatadas en esta y en otras encarnaciones".

La existencia implica el desarrollo del amor y la armonía como elementos generadores de nuestra evolución y la de los demás, esto es lo que llenara de felicidad nuestro ser y nuestra vida. 


No podemos sufrir por lo que no somos, debemos ser felices con la visión Y el sentimiento de lo que podemos ser y sobre todo de lo que podemos hacer con todas nuestras potencialidades. 


Cada vida que vivimos representa una maravillosa oportunidad de crecimiento, de continuar la tarea que implica el crecimiento espiritual, de hacer de otra manera y con otros medios, aquellas metas que no cumplimos, porque no supimos o no pudimos.

Por eso cada existencia debe ser valorada, apreciada y aprovechada, empleando el tiempo, el esfuerzo y las capacidades en provecho de un proyecto de vida que contemple no sólo lo material, sino que vislumbre lo emocional y lo espiritual.

La humildad de nuestro proceder, la confianza en nuestros valores y en nuestro potencial interior para alcanzar nuestros deseos y anhelos, el amor de los seres queridos y el servicio a los demás sin esperar nada a cambio, son algunas de las herramientas con las que podemos contar para encontrar el sentido a nuestras experiencias a lo largo de toda nuestra vida.

EL CONOCIMIENTO DE SÍ MISMO, LA CONCIENCIA DEL PROPIO YO, ES LO QUE VERDADERAMENTE HACE EVOLUCIONAR AL ESPÍRITU, LE OTORGA LIBERTAD Y FUERZA Y LO INTRODUCE EN EL CONOCIMIENTO DE LA VIDA Y DE LAS LEYES QUE LA RIGEN, APORTANDO A SU EXISTENCIA CONFIANZA EN SI MISMO, ESPERANZA Y UNA SEGURIDAD CONSTRUCTIVA DE SU DESTINO.

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