C.E.

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jueves, 10 de octubre de 2013

LA IMPORTANCIA DEL AMOR CONYUGAL

EL TEMA DEL AMOR EN LA PAREJA IMPLICA UNA MIRADA SIEMPRE CONOCIDA Y SIEMPRE NUEVA, PORQUE NO HAY SENTIMIENTO MÁS PROFUNDO Y TRASCENDENTE PARA EL SER HUMANO QUE EL DEL AMOR, CON TODAS SUS ARISTAS Y RECODOS. 

Un amor profundo y duradero no es fácil de conseguir, porque exige el despliegue de una serie de capacidades y renunciamientos que en la cultura de fines del siglo XX y principios del XXI, no parecen abundar.

La vida moderna presenta un abanico de distracciones que muchas veces atenta contra una concepción de amor maduro, estable y sobre todo comprometido. Comprometerse remite a la idea de contraer un acuerdo, una obligación con la persona amada, de estar siempre con ella, de acompañarla, de vivir con y para ella. De esta relación de compromiso mutuo deriva la idea de responsabilidad. 

Expresa ENRIQUE ROJAS, catedrático de Psiquiatría en Madrid, en su libro "REMEDIOS PARA EL DESAMOR": 

 "Compromiso, responsabilidad, fidelidad; es la secuencia que conduce a la felicidad. La fidelidad es un imperativo del amor que se logra día a día a base de esfuerzos pequeños, concretos, particulares. La fidelidad no se regala (...), el egoísmo, el pensar demasiado en uno mismo, puede convertir la convivencia en algo excesivamente costoso, en una empresa insufrible. Cuando esto sucede, la convivencia conyugal puede tener sus horas contadas. El amor hay que cuidarlo a base de pequeños detalles. La textura de la vida está tejida de la pequeña contabilidad diaria, en la cual los que se aman se brindan. El amor es la gran empresa del hombre: no hay otra de tanta grandeza ni tampoco de tan profundo compromiso. (...) La fidelidad se sustenta en continuas y pequeñas lealtades para conseguir así perseverar en el amor. La vida moderna ofrece muchas posibilidades de dejar de lado los compromisos contraídos, sobre todo teniendo en cuenta el hedonismo reinante. Todo compromiso es en algún momento de la vida, excesivamente pesado, costoso, difícil de llevar".

La fidelidad hace que el ser humano viva con integridad, con coherencia y este es el camino para ser feliz, porque se desliza hacia la felicidad merced a una perseverancia amorosa. Cuando no se cuida la fidelidad es porque prevalecen los estados de egoísmos y vanidades personales. Cada uno hace lo que le place sin importarle la estabilidad de la pareja.

Al respecto, el mismo autor expresa: "hoy hay sexo antes que conocimiento y verdadero amor. Responde esto a la erotización de la sociedad. El sexo se ha convertido en un bien de consumo. Al sexualizarse las relaciones humanas, estas han perdido profundidad, se han vuelto cada vez más superficiales. El resultado no se ha visto acompañado de una mayor alegría ni de nuevos deseos de vivir, sino de un cierto hastío que desemboca en un especial vacío interior". La fidelidad en el matrimonio parece ser hoy uno de los puntos álgidos a la hora de analizar el tema, e implica un debilitamiento importante en la relación porque conlleva en su génesis desconfianza, inestabilidad, falta de respeto, dolor".

Cuando el amor es auténtico, cuando hay verdadera comunicación física, psicológica, espiritual, quienes lo viven se llenan de paz y de gozo, de serenidad y confianza recíproca. Ambos buscan lo mejor para la otra persona, complacerla, agradarle, ello no implica desconocer sus defectos, sus tendencias, sus personalismos, muy por el contrario, porque se conoce cabalmente con quién se vive es que se busca la manera más apropiada de vivir mejor.

El amor requiere, sin duda, de aprendizajes contínuos, de teorías y prácticas que involucren la convivencia cotidiana, el desafío de cada día, el enfrentar juntos las luchas, la educación de los hijos, el trabajo material.

Enriquecer constantemente el amor conyugal requiere de la pareja objetivos comunes, ideales compartidos, respeto recíproco, admiración hacia la otra persona en algún punto o aspecto por pequeño que sea, atenciones y detalles, comprensión y tolerancia.

Precisamente por crear en su seno el desarrollo de tantas capacidades y valores, es que el amor en la pareja se transforma en el campo propicio y más completo para el desarrollo de las potencialidades del espíritu. El posibilita la conformación inicial de la familia y en ella se fragua la vida misma, con sus alegrías y sinsabores.

Introducirse en la temática del amor conyugal requiere, sin dudas, revitalizar toda su grandeza, vigor, su impulso y belleza, pero también saber de sus exigencias, sus demandas, sus constantes renunciamientos que conducirán a restituir la profundidad y la trascendencia que este sentimiento aquilata.

Muchas veces cuando la relación conyugal ya se ha establecido hace algún tiempo, la pareja puede atravesar momentos de mayor o menor crisis, de enfrentamientos, de conflictos internos que con frecuencia amenazan su estabilidad. Las posibilidades de rupturas y el porcentaje de divorcios que se dan actualmente, muestran una triste faceta del problema que obligan a un replanteo y análisis detenido. Según las estadísticas en los países más desarrollados, de cada tres uniones conyugales, dos se rompen, con las consecuencias emocionales y espirituales que esto implica, para ellos y quienes les rodean.

Expresa ENRIQUE ROJAS que "...el amor conyugal se ha vuelto más superficial y epidérmico, con poca dosis de lucha como para llevar una convivencia adecuada. Se ha perdido el sentido del sacrificio, y esto es grave. No hay amor maduro y perseverante sin renuncia ni sacrificio; no es posible encontrarlo...".

La calidad del amor conyugal sólo se alcanza cuando tras repetidos esfuerzos, sus distintos componentes viven en un equilibrio proporcionado. Y decimos repetidos esfuerzos, porque el amor en la pareja requiere de constantes aprendizajes que se nutren de la vida misma, de cómo se encaran en forma conjunta las luchas, las dificultades.

El matrimonio se constituye en una valiosa oportunidad para moldear la personalidad en aquellos aspectos que requieran de mayor armonización, comprensión y espíritu de solidaridad 

Cuando en el ser hay ciertas carencias de estos valores que direccionan la convivencia, entonces es posible que la vida conyugal se torne más dificultosa, porque estados de egoísmo, vanidad, intolerancia ejercen mayor influencia en las relaciones de pareja, produciendo sin dudas, distanciamientos emocionales, falta de demostraciones afectivas, incomunicación, decisiones individualistas.

La vida moderna con sus preferencias en lo urgente y no en lo impostante, espíritu egocéntrico, culto al materialismo, hedonismo, y otros tantos aspectos que nos identifican como sociedad actual, implica un constante desafío para la pareja matrimonial que intente consolidar su vida y la de sus hijos, sobre un amor firme, fiel, maduro, espiritualizado.

Por ello consideramos importante preocuparse conscientemente por darle un espacio y un tiempo concreto que sirva para el intercambio verbal y emocional de la pareja, que posibilite conocer angustias y problemas del cónyuge en un ambiente más sereno y propicio. Asimismo, el acercamiento espiritual posibilitará cuando la preocupación se alimenta en el bien, un intercambio de fuerzas fluídicas que revitalizan las decisiones de superación que se tomen, fortaleciendo los objetivos de mejora que, como pareja, se establezcan. Favorecer un tiempo para el encuentro tranquilo, enriquece al espíritu que, muchas veces, se debilita en las luchas cotidianas y necesita encontrar en el seno de su matrimonio y de su hogar, las fuerzas y energías para continuar.

Es responsabilidad de la pareja trabajar por conocerse y respetarse mutuamente, favoreciendo el espíritu de compañerismo y generosidad que debe nutrir toda relación de amor. La capacidad de amar difiere en cada persona porque remite a su propio caudal espiritual, a sus experiencias y posibilidades, pero es importante saber que todos podemos propiciarla y enriquecerla y que para que ello suceda, es necesario saber indagar en la naturaleza espiritual de quien nos acompaña en la vida, de compartir creencias y pautas de vidas trascendentes y valorizar al ser en su conjunto: los esfuerzos que hace por mejorar y las angustias que le ocasionan sus propias limitaciones cuando ya comprende la incidencia de sus propios errores. 

ESTE ACOMPAÑAMIENTO SOLIDARIO DE LA PAREJA APUNTA AL ORIGEN MISMO DEL AMOR, QUE SE PONE A PRUEBA DÍA A DÍA Y QUE NECESITA DE PEQUEÑOS RENUNCIAMIENTOS, DE ESFUERZOS PERMANENTES, DE SACRIFICIOS COMPARTIDOS, TERNURAS DEMOSTRADAS, PARA HACER DEL CAMINO DE LA VIDA, UN CAMINO DE AMOR.

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