C.E.

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lunes, 13 de diciembre de 2010

RE - EVOLUCIÓN O DESOBEDIENCIA CIVIL

Hace dos mil años, le preguntaron capciosamente a Jesús el Cristo, si debían pagar tributo al Cesar. El pidió una moneda y enseñándosela a los presentes, dijo: ¿De quién es esta figura? - Del Cesar – Respondieron. El Maestro contestó: - “Pues dar al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios”.

¿Por qué esta introducción?....

En el mundo actual, son el “G-8” y el “G-20”, movimientos de naturaleza económica los que dirigen el mundo. Estos grupos están formados lógicamente por las naciones más ricas del mundo.

Un movimiento económico no puede dirigir el mundo. Tiene que ser una idea, un principio, una directriz moral o una filosofía, que busque la justicia social, el progreso armónico y la dignidad de los seres humanos y de las naciones. Pero un movimiento económico, no tiene alma, es un depredador sin alma, que busca más beneficios y perpetuar el estatus de unos pocos sobre la mayoría.

Todos los gobernantes del mundo, dejando de lado sus principios morales y las formas éticas, se someten al dictamen económico de estos grupos o de otros tantos grupos de poder. Y al seguir estas directrices, se incumplen los valores de la justicia y los valores morales, éticos y sociales que deben dirigir al pueblo.

Mi pregunta es esta: ¿Debemos seguir las normas, las leyes y las recomendaciones, impuestos y normas de nuestros dirigentes? ….Si las seguimos, incumplimos los valores elementales que forman parte del derecho natural, de los valores éticos universales y los valores espirituales.

¿Debemos dar al Cesar de nuestro tiempo su tributo? Yo creo que no.
Pero estos grupos de poder equivocado, para que tú cumplas sus normas, se dotan de leyes, de represión, de ejércitos y de instrumentos represores que no puedes ignorar.

Nos cobran por todo y nos controlan en todo.

Hace unos meses intenté instalar en mi casa paneles solares, a fin de contribuir al problema energético al que la Humanidad se debe enfrentar en un futuro.

Solicité en el Organismo correspondiente la autorización para instalarlos y justo en ese momento comenzó mi calvario. Me pidieron escrituras, informes de catastro, modelo de instalación, plano de la instalación, informe de impacto visual, impacto ambiental, etc, etc. Me quedé alucinado, puesto que reunir todo este material y los informes suponían un montón de dinero, que al pagarlo desnivelaba el presupuesto que tenía para los paneles.

Casi al instante evoqué la figura de Akhenatón, cuando instauró el Culto Solar, aboliendo la adoración a dioses, y las prebendas de las castas sacerdotales. ¿Quién podría imaginar entonces que nos cobrarían por recibir la luz del Sol?

Si te vas al campo y pones una cabra, te cobran por la cabra, o por la gallina que te da huevos. Te cobran por el árbol que da fruto, te cobran por trabajar, por el agua, por la luz, por aprender, por vivir.

Te cobran por tu entierro aun estando en vida. Te cobran por purificar el aire en las ciudades, o por drenar el agua de los ríos. Imaginad a un indio piel-roja, de hace dos siglos, que le dicen que en este siglo el Estado cobra por el agua que se consume.

¡Eso sí!...nos dicen que somos libres. Quizás lo seamos, pero nos está costando mucho dinero. Y además esta libertad, no tiene que ver nada con la verdadera libertad que requiere nuestro espíritu y nuestra dignidad.

En España tenemos un veinte por ciento de parados y un cuarenta por ciento de paro juvenil. En Canarias, donde vivo, el porcentaje sube respectivamente a un treinta y cuatro por ciento de paro y un cincuenta de paro juvenil. Y a pesar de todo no podemos hacer nada para que los que dirigen el país se marchen y nos dejen en paz. La democracia lo impide y tenemos que asistir a nuestra agonía, en nombre de la Ley.

Creo sinceramente que debemos cambiar nuestras formas de vida si queremos preservar los valores del espíritu y la libertad del alma. Es el momento de vivir lo más posible fuera del sistema.

Si no queremos ser envenenados tendremos que producir nuestro propio alimento, tendremos que regresar al campo, emplear más la moneda de la solidaridad. Tendremos que utilizar el vestido, la comida, y los medios imprescindibles que necesitemos para ser felices, pero nunca lo superfluo.

Votar ahora mismo en mi país, contribuyendo al estatus degenerativo de los valores y de la economía donde nos movemos, puede ser legal, pero es un delito moral, contribuir con nuestro voto a perpetuar este estado de cosas. Nuestros nietos nos dirán: - Pero tú formaste parte de este tiempo y de este estado de cosas y no hiciste nada para pararlo.

Ni podemos darle el tributo a este cesar gobernante ni podemos adorar al dios que nos venden los religiosos. Todo ha cambiado, todo está equivocado y vamos en forma pasiva hacia el precipicio de la sociedad.

Tened la seguridad, que si el mundo sigue gobernado por un colectivo económico, sin alma, el cambio con dolor, la guerra, o el final de un clico esta próximo.

Ir al campo, no significa ir con una cabra a una cueva. Tenemos que llevar una conexión a internet, para estar conectados con las personas y colectivos que viven como tú. Tenemos que tener lo necesario para comer y los medios para producirlo y tenemos que tener un seguro médico, mínimo para cuidar de nuestra salud. Con Internet, tenemos cultura y esto es vital para aprender.

No hace falta tener un fontanero, un médico, un carpintero o un agricultor, puesto que todos estos oficios están entre las personas que piensan como tú y simplemente emplean el capital de la solidaridad compartiendo con alegría. Si tú me das un huevo yo te doy un poco de miel, pues yo vivo en lo alto del monte y tú en la llanura. Si tú me arreglas esta máquina, yo te doy un masaje.

Hay que hacer una re-evolución, y no he conocido ningún revolucionario mejor que Gandhi. Os recomiendo que veáis su película, que de momento se puede bajar por internet. Veréis, un ser que se opuso al imperio más fuerte de la Tierra, en el tiempo que le tocó vivir, y le venció, con la “no violencia”. Supo salirse del sistema y agotó la paciencia y la economía del imperio Inglés.

A mí siempre me ha apasionado el modelo esenio. Monjes de antes del Cristo, que empleaban la mitad del día en trabajar su autosuficiencia en el huerto y la otra mitad, empleaban su tiempo en el culto de su espíritu.

Mientras nos ponemos manos a la obra para mejorar nuestra sociedad, seguiré invitándoos a esta pequeña re-evolución que nos haga más libres y menos dependiente del sistema.

Lice Moreno

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