C.E.

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lunes, 8 de febrero de 2010

¿INVENTAMOS O DESCUBRIMOS REALMENTE ALGO NUEVO?

LOS DESCUBRIMIENTOS MODERNOS SON A MENUDO REDESCUBRIMIENTOS

Hay civilizaciones que nos precedieron en este maravilloso planeta, cuya tecnología y conocimiento, la humanidad actual aún no ha superado.

Muchos de los importantes descubrimientos de hoy en día representan un antiguo conocimiento olvidado.

El conocimiento moderno y la tecnología no son los productos de una indefectible progresión del desarrollo humano intelectual y social. Muchos descubrimientos importantes reivindicados durante los últimos siglos son en realidad sólo redescubrimientos de un conocimiento humano olvidado.

Aunque elegantemente especializada y minuciosamente desarrollada en muchas áreas, la civilización actual no es necesariamente la más social e intelectualmente madura civilización que los humanos han tenido o han podido potencialmente crear. Nuestras áreas de "alto desarrollo" son el resultado de elecciones deliberadas y dejan muchas áreas relativamente subdesarrolladas.

La falsa creencia de que los recientes logros humanos representan la única perspectiva posible de evolución consciente nos calma hasta aceptar muchas atrocidades innecesarias. Repasando el precario estado de nuestro medio ambiente, una decreciente calidad de vida para la mayoría de los humanos en el planeta, y la falta de tecnología apropiada para un sistema económico sustentable, la mayoría de las personas concluye que tenemos pocas opciones.

Esto es porque no saben que los humanos en las diferentes eras han tenido acceso a conocimientos avanzados y diferentes caminos escogidos. Ellos, como la mayoría de los intelectuales, sienten que estamos históricamente siempre adelante en un camino ascendente y que el logro de la sociedad industrial de hoy en día es lo mejor que la especie puede producir.

Por ejemplo, un eminente cosmólogo que extrapola el desarrollo humano futuro se basa en la creencia de que "durante quizá cien mil años, los humanos sostuvieron que la Tierra estaba en el centro del Universo". Él considera, junto con la mayoría de los académicos, que las personas que vivían hace 500 años ni siquiera evolucionaron lo bastante para saber que el Sol era el centro del Sistema Solar. Cuando él asume que esos humanos más primitivos no podrían poseer tal conocimiento, concluye que los últimos cinco siglos de ciencia y tecnología son el triunfo inevitable del reciente crecimiento intelectual de la humanidad.

Tal lectura equivocada del pasado humano ignora el impacto de elecciones históricas. Él no entiende los poderosos intereses creados cuyas elecciones han formado la sociedad actual: sólo una expresión de muchos potenciales.

Con respecto a la cita anterior, Copérnico postuló que el Sol era el centro de nuestro sistema solar en 1543, pero nosotros sabemos ahora que los mesopotámicos habían dado nombre a todos los planetas, poniendo al Sol en el centro, antes del año 1.000 a. C. Las tablillas sumerias, de 6.000 años de antigüedad, tienen la misma información.
El pueblo Maya conocía los planetas Neptuno y Urano por lo menos 3,144 a. C. Y los sumerios sabían de sus períodos de revolución alrededor del Sol. Sin embargo, los planetas se redescubrieron en los tiempos modernos por William Herschel (Urano en 1781) y Johann Galle (Neptuno en 1846).

Newton articuló su Ley del Movimiento en el mismo siglo en que Copérnico estableció su visión heliocéntrica del Sistema Solar, pero así como él sólo estaba redescubriendo un conocimiento más temprano también Newton estaba redescubriendo un principio ya documentado en el año 500 a. C. por un filósofo chino.

En octubre de 1957 un satélite soviético obtuvo las primeras medidas modernas de distancias precisas entre los puntos de latitud y longitud. Pero como Maurice Chatelain señaló en su libro "Nuestros Antepasados Cósmicos", los antiguos sumerios, semitas, olmecas, y mayas tenían toda esta información. Ellos basaron sus unidades ordinarias de medida sobre esas distancias a sus respectivas ubicaciones en el planeta.

Usando moderna telemetría de satélite, nosotros establecimos la circunferencia de la Tierra en 40.075 kilómetros. ¿Cómo hicieron los antepasados de los modernos árabes para determinar que ésta era de 40.083 kilómetros, cuando ellos la realizaron?

A tres científicos del siglo 19 (Proust, Dalton y Pront) se les atribuye la teoría atómica, pero los Atomistas griegos (Democritus y Leucippus) describieron los mismos conceptos básicos en el 400 a. C. Los científicos se entusiasmaron en la última década por la teoría del caos a causa del útil papel que podría jugar en el entendimiento de la complejidad de los grandes sistemas. Curiosamente, los egipcios de hace más de 5.000 años tenían una aún más comprensiva teoría de los sistemas en lo se conoce ahora como los Principios Herméticos (de Thoth).

Los textos religiosos de antigüedad milenaria y las tradiciones indígenas indican que todos los humanos (homo sapiens) fueron descendientes de esencialmente una madre y un padre que fueron creados a su vez por los "dioses." En los años de 1990, investigadores de ADN redescubren este conocimiento. Utilizando ADN mitocondrial y nuclear los científicos encuentran la evidencia para un padre común alrededor de 270.000 años atrás y una madre común hace unos 250.000 años.

La antigua idea de que en un momento dado (quizá hace más de 100.000 años) todos los humanos hablaron un mismo idioma y fueron lingüísticamente divididos sólo hace poco relativamente (unos 15.000/20.000 años) es ahora re articulado por lingüistas de la corriente principal.

Hasta aquí hemos estado hablando sobre la evidencia de conocimiento de menos de 10.000 años de antigüedad. No obstante, cuando las antiguas tablas astronómicas sumerias, hindúes, mayas, y griegas fueron analizadas por Chatelain (quien diseñó los sistemas de comunicaciones para el programa Apolo de desembarco lunar hacia finales de los' 60 y comienzos de los' 70), él descubrió que ellos tenían un origen común: las rotaciones exactas de todos los cuerpos solares en el 64.800 antes del presente.

Esto es inconcebible cuando nosotros redescubrimos en nuestro conocimiento del siglo 20 que nuestros antepasados tenían en aquel tiempo, más de 50.000 años antes de que la civilización fuera esencialmente obligada a volver a empezar después del cataclismo global que ocurrió entre los años 11.000 y 12.000 antes del presente.

¿Cómo modifica este hecho del redescubrimiento nuestra comprensión de nosotros mismos? ¿Cómo puede ser que la Antártida que nosotros descubrimos en 1820 fuera representada con precisión en mapas del siglo 16, basados en versiones aún más antiguas? Incluso más sorprendente es que estos mapas muestran un continente, con sus montañas y ríos, libre de hielo como sólo pudo haber existido hace 20.000 años.

Estos hechos y muchos otros como ellos indican que durante mucho de la llamada historia moderna, muchas áreas del conocimiento se deterioraron realmente. Ciertas áreas han sido redescubiertas desde el Renacimiento europeo. Y sólo unas seleccionadas se han explotado totalmente, debido a los prejuicios intelectuales y económicos de las instituciones principales.

¿Por qué tales hechos son tan importantes para las personas preocupadas por el curso actual del desarrollo humano? Porque ellos demuestran que nosotros los humanos tenemos una historia más compleja, y por consiguiente potencial, que la que alguna vez nos hemos imaginado.

Nosotros no somos productos de un proceso evolutivo ciego que inexorablemente nos lleva en una dirección. Somos seres conscientes que hemos hecho diferentes elecciones en el pasado y podemos hacerlas distintas en nuestro futuro.






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