C.E.

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viernes, 8 de enero de 2010

VOLVER A EMPEZAR

Cada etapa de la vida está marcada por sus propios tiempos, en los que nos encontramos con necesidades, responsabilidades y compromisos.

En la época de nuestra vida que iniciamos muchas actividades, implica de alguna manera, ordenar y planificar el propio tiempo para que pueda ser mejor aprovechado en lo material, emocional y espiritual.

Volver a empezar requiere entonces, de una nueva mirada sobre la vida y las tareas de cada uno, porque sin duda, se necesitará del trabajo y la constancia de siempre, pero también se hace necesario aportar algo nuevo que renueve y dinamice al ser.

Sería importante poder organizar y planificar el tiempo de cada uno de manera que se pueda atender a los distintos ámbitos: laboral, de estudio, recreativo, de proyección social y solidaria para con los demás, es decir, reordenar de alguna forma, la escala de valores, de necesidades y tareas, a fin de responder responsablemente con todo, pero sin descuidar aquellas actividades que significan un compromiso espiritual para con otros seres y para con uno mismo.

Se hace urgente para el ser humano con conciencia espiritual, que comprende la trascendencia de sus actos, sus palabras, la fuerza poderosa de sus sentimientos y pensamientos, dedicar un tiempo, un espacio, un sentimiento, proyectado al bien de los demás.

Porque sabido es que las cosas materiales fluctúan, que el tiempo pasa y las etapas de la vida llegan para todos, los tiempos cambian, los sueños a veces se desvanecen, pero lo que es realmente trascendente para el ser, no se pierde ni diluye. Por el contrario, aquello que enaltece su espíritu y lo hace realmente feliz, es todo lo que se nutre con el afecto, la solidaridad, el cariño, todas expresiones del sentimiento más puro que anida en el ser humano: El amor.

Comenzar una nueva etapa puede implicar entonces el desafío de animarse a vivir también para otros seres, por otros ideales, comenzando aunque sea por pequeñas acciones y atenciones.

Alzar la mirada y contemplar la vida de tantas personas que necesitan algún tipo de ayuda, de consuelo, de abrazo, puede permitirnos abrir los corazones y vibrar juntos comprendiendo que todos somos seres en evolución, y que algunos tienen más responsabilidad y compromiso espiritual que otros para colaborar y ayudar.

Seguramente éste puede ser un camino que permita andar por la vida con mayor tranquilidad de conciencia, con más serenidad y alegría, y que nos posibilite también aprender y enseñar, encontrar respuestas a algunos interrogantes o bien, aceptar con conformidad las circunstancias que nos tocan.

Como expresa Elisabeth Kübler-Ross en "Lecciones de vida": "De un modo consciente o inconsciente, todos buscamos respuestas e intentamos aprender las lecciones de la vida.

Luchamos contra el miedo y el sentimiento de culpabilidad y buscamos el sentido de la vida, el amor, y el poder.


Intentamos comprender el miedo, la pérdida y el tiempo, y descubrir quiénes somos y cómo podemos ser realmente felices. A veces buscamos estas cosas en el rostro de nuestros seres queridos, la religión, Dios o en otros lugares.

Sin embargo, con demasiada frecuencia las buscamos en el dinero, la posición social, el trabajo "perfecto" o en cosas parecidas, y al final descubrimos que no sólo no hallamos el significado que buscábamos, sino que encima nos hacen infelices.

Si seguimos esos falsos caminos sin un conocimiento profundo de su significado, nos sentiremos inevitablemente vacíos y creeremos que la vida tiene poco o ningún sentido y que el amor y la felicidad no son más que ilusiones".

Sin dudas que cada uno tiene que aprender sus propias lecciones, nadie puede decirnos cuáles son y poder descubrirlas es parte del desafío que la vida nos presenta.

Importante es saber que nunca estamos solos en ese descubrimiento, que siempre hay alguien que física o espiritualmente nos apoya, y que gracias al amor, al esfuerzo, la voluntad y el cariño de los seres podemos hacer cosas, comprometernos, aprender, equivocarnos, pero siempre pase lo que pase tendremos la oportunidad de volver a empezar.

Esteban Pérez López

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